Es sabido que el de Flickr me parece uno de los mejores servicios nacidos en la Internet más reciente, de fuerte inspiración en las redes sociales y las tendencias estéticas y funcionales de la llamada Web 2.0. El gran concepto que tengo de esta web no condiciona mi opinión sobre el movimiento acusatorio de censura que viene formándose desde hace unas semanas, aunque a modo de disclaimer me interesa dejarlo claro de principio. Y, de igual modo, aclaro que no tengo interés comercial alguno en esa empresa, de la que soy cliente de ‘paganini’, al tener una cuenta ‘Pro’ (de pago) que me permite condiciones más generosas al alojar mis fotografías.
El asunto es el siguiente: Los usuarios que se conectan a Flickr desde una cuenta de Singapur, Alemania, Hong Kong o Corea, solamente pueden acceder a fotografías marcadas como ‘Segura’ (opción predeterminada) y no aquellas que se hayan marcado como ‘Moderada’ o ‘Restringida’. Tan solo es esto. Pues bien, ahora yo reflexiono sobre ello.
Hay una primera reflexión que parece evidente, aunque no es mi objetivo en esta nota. Vamos a ver, cuando uno sube una foto a uno de sus álbumes en Flickr no hay nada sobre esto. La foto es marcada de forma predeterminada (ya digo) como ‘Segura’, y para modificar esto hay que entrar posteriormente en una página bastante oculta, a la que se accede por un enlace en la parte más baja de la página de la foto, el último de los enlaces, tras las clasificaciones, etiquetas, licencias y otras informaciones adicionales. Tan poco relevante es ese ‘marcado’ de la foto, que no había reparado nunca en el mismo. Esta escasa relevancia podría tener intencionalidades ocultas de no haber sido porque si no tocamos nada todas, repito todas, nuestras fotos son marcadas como ’seguras’. Por tanto, ¿no es excesivo meter ruido por esto?
Pongámonos en el supuesto de que alguien que ve una foto de otro pudiera reclamar un cambio en el ‘marcado’ de dicha foto, algo que no he encontrado por ningún lado como hacerlo, si es que es posible. O, más sencillo, que fuera propiamente Yahoo (propietarios del servicio) quien decidiera tal cosa ejerciendo un papel moderador. Pues bien, en tal caso le cabe a uno decidir si continúa manteniendo su apoyo al servicio o retira de ahí sus fotos y se va a otro lado con ellas, que servicios similares existen. Y a ello voy, pero antes me interesaría saber si tantos que han apoyado el movimiento Against censorship (dicen que son más de 13.000) saben de algún caso de fotografía a la que alguien (no su autor) le haya modificado ese ‘marcado’ del que hablan (que es una traducción extraña y confusa, yo tal vez hablaría de ‘clasificación’).
Pero lo fundamental es, a mi juicio, una (inexistente) cultura de la aceptación del servicio. Me explico. Internet nos ofrece servicios dispares con distintos grados de control. Llamemos a esto comprobación, observación, autoridad, administración, moderación (como más comúnmente se conoce) o como queramos. Si buscamos un servicio no moderado, en el que no se establece ningún tipo de control, es probable que lo encontremos, y en caso contrario tenemos la llave maestra en nuestra mano. Basta con abrir nuestro propio servicio utilizando nuestros medios propios, ya sea para nuestro uso exclusivo o también el de otros, algo que hoy en día puede ser bastante sencillo. Si lo que buscamos es un servicio de calidad, administrado por otros, en el que el grado de moderación nos parezca razonable, sin ser este el único ni siquiera el principal de los condicionantes, pues podremos elegir dentro de una oferta más o menos amplia. Pongamos el ejemplo de un foro. Yo busco un foro sobre cierto tema en Internet. En primer lugar, pongo el condicionante que sea en mi propia lengua, y luego que no esté moderado en absoluto, es decir, que nadie decida bajo ningún concepto sobre lo que se puede publicar o no. Bueno, podemos encontrarlo, pero la segunda de las condiciones nos lo va a poner más bien difícil. Si bien siempre tendremos la opción de contratar un dominio con el nombre que queramos (que esté libre en la red), un alojamiento y utilizando un script público montar nuestro propio foro. No es ni caro ni complicado, y es la forma incuestionable de dotar a Internet de un servicio de foro sobre el tema pretendido y con el grado de moderación que deseemos, que si es nula pues así será.
Se me ocurren las dos opciones relatadas a la hora de pretender el servicio buscado con las condiciones establecidas por uno mismo, pero probablemente habrá más. La solución que no alcanzaré nunca a comprender es la de aceptar el uso de un servicio para inmediatamente convertirnos en opositores del mismo, pretendiendo modificar sus reglas de moderación (control, comprobación, observación, autoridad, administración, o como lo llamemos). En definitiva, que no entiendo como se puede desear utilizar un servicio cuyas reglas (en general) nos parecen cuestionables. Imagina que en la plaza mayor de tu ciudad alguien ofrece café gratis para todos. Tú tienes dos opciones, o te acercas a por tu vaso de café o decides no hacerlo. Pero, ¿qué sentido tiene aceptar tu ración para después ponerte de nuevo en la cola despotricando por la calidad del café, o porque lo sirven en vasos de papel, o quizá porque hayan decidido dar solamente un café por persona y día? Digo más, si no te gusta el café de Starbucks (soy semi adicto) no vayas a ese establecimiento. Entiendo que si sus cafés te parecen horrendos lo grites a los cuatro vientos, pero no que vayas a escupírselo al barista (así les llaman ellos, y me mola), ni que decidas liderar un movimiento en contra de ese café, formado por gente que cada día va a por su ración, mientras le dice al resto de clientes que es un líquido infecto. A ver, unos ofrecen algo gratis, para quien lo quiera, y los otros lo cobran (bastante bien) igualmente para quien decida pagarlo. Los que no lo quieran no están obligados.
Está ya meridianamente claro mi argumento, pero para que no se diga lo diré sin metáforas. Los que acepten las condiciones del servicio de Flickr que sigan siendo usuarios (o clientes de pago), y quienes crean que se escapa de lo que para ellos es exigible que eliminen sus fotos, cierren su cuenta y busquen un servicio mejor. Que conste que me parece perfecto que cualquiera haga esto a la vez que, solo o de forma grupal, decide protestar por ese servicio e incluso pueda pretender su desprestigio. Pero, por el amor de dios, ¿a santo de qué siguen siendo usuarios? ¿No es una completa contradicción? Es como seguir tragando del café que no te gusta, o que sí te gusta pero discrepas de su proceso industrial, o qué sé yo. Personalmente no lo entiendo.
Alguien me puede decir que las condiciones del servicio han sido modificadas desde que decidió ser usuario del mismo, y que eso justifica protestar ‘desde dentro’. No me vale. Si las condiciones eran esas y las ignoraste estás disculpado. Si quieres irte, vete. Si aceptaste unas condiciones y las cambiaron, es hora de que evalúes si siguen siendo aceptables para ti, y en caso de que la respuesta sea negativa, pues estamos en lo mismo. No hemos tomado siempre café en el mismo lado, ¿no?
Resumiendo mi postura diré que el servicio de Flickr me parece magnífico y que sus condiciones de moderación son prácticamente ideales para mí, por lo cual continuaré siendo, por el momento, su usuario y cliente. Y digo ‘por el momento’ porque siempre puede pasar que descubra un servicio que me guste más, cosa que no ha sucedido en los más de dos años que lo llevo utilizando. Y si algún día me deja de molar como lo hacen, o discrepo de su forma de administrar el sitio, borraré mis fotos y elegiré, si me place, otro lugar del mismo palo. Es posible que entonces lo cuente en este blog, y a lo mejor puedo llegar a echar pestes de esta gente. Pero, con todos mis respetos hacia quien decide hacerlo, no voy a seguir perteneciendo a una comunidad cuyas reglas detesto. Bastante hago ya con pertenecer a una comunidad que me admite como socio (Groucho Marx dixit).