Prometí que avisaría cuando hubiéramos terminado los ajustes en nuestra web y no lo hice. Realmente todo duró menos de lo que me esperaba. Ha sido la primera migración de la que me he hecho cargo en muchos años, las anteriores fueron cosa de mi viejo servidor, el mismo que ahora acabo de abandonar.
A finales de mayo del año pasado me hicieron una migración a otro data center sin mediar previo aviso, lo cual provocó la surrealista situación de dos websites paralelos, el de la antigua máquina y el de la nueva, que se solapaban duplicando los espacios de participación (como foros o los propios comentarios de este blog). El nuevo servidor era un pedazo de máquina, con ocho procesadores xeon y 2 GB de RAM, pero el servicio de atención al cliente cada vez había ido empeorando hasta alcanzar simas insólitas. En los últimos meses he llegado a esperar cuatro y cinco días para obtener una respuesta, han cancelado los foros y el live support ha venido teniendo un funcionamiento errático, con periodos de una semana o más sin estar disponible. En esos momentos pensé por qué no me habría cambiado de servidor el pasado mes de agosto, que era mi primera intención aunque finalmente lo descarté, esperando que los recientes cambios fueran para bien. No fue así.
En medio de los tres meses y medio de alocada actividad en El Gato encerrado tuvimos que acometer la migración de esa página, estrenando dominio propio y desgajándola del resto de laGatera. Ahora hemos terminado de migrar el sitio entero, con lo cual se reunifican gato y gatera en el mismo servidor dedicado, aunque manteniendo la división de dominios, que fue una obligación a mi juicio positiva para ambos lados.
Nuestra querida gatera nació en 2001, con lo cual anda ya en su octavo año. No fue hasta entonces que reservé el dominio, aunque varios meses antes había empezado esta aventura. Los comienzos fueron en iespaña, un alojador gratuito que prometía PHP y daba un servicio tan capado que apenas servía para hacer funcionar un solo script en ese lenguaje de programación. En el verano de 2002 tenía que reservar el mismo alojamiento pero con un punto net, para poder utilizar un servidor de pago en el que poder alojar foros y otros servicios, todo ello en PHP. No me atreví a migrar entonces, a pesar de que apenas estábamos empezando, y durante unos meses estuvimos funcionando con los dos dominios, hasta que en el mes de octubre decidí unirlos en el punto com, que era nuestro dominio original. El otro dominio ha estado aparcado por especuladores de la red hasta hace bien poco, como sucede ahora mismo con el punto es, que tras dos años decidí dejar de usar este mismo mes, convencido de que nuestro dominio debe ser uno y solamente uno. Y además un punto com.
El primer servidor de pago que tuvimos, del que hablo aquí, es el mismo que acabamos de abandonar. Ha sido una relación larga y fructífera, que como todas (supongo) podía haber sido mejor o peor. Me hace ilusión mandar desde aquí un saludo de despedida a nuestros ‘amigos’ australianos.
Ahora estamos en nuestro propio servidor, que he instalado y configurado, aparte de monitorizarlo de forma directa, lo cual me ofrece la posibilidad de un reinicio cuando algo no va, además de otras soluciones de emergencia. Por parte del alojador tengo comprobado un retraso en la respuesta de menos de media hora, prácticamente a cualquier hora del día (horario americano), lo cual me da una gran tranquilidad. Estoy contento con nuestro nuevo alojador, y también con mi apuesta por contratar un servidor dedicado, cuyo único inconveniente es ser bastante más caro que cualquier otra fórmula. Fue una decisión de emergencia para que no naufragase el gato y ahora se me antoja casi imprescindible, justo cuando acabamos de dejar allí toda laGatera.
Ahora toca empezar a hacer cambios, comenzando con la prometida nueva página de inicio, que llevo en la cabeza desde hace muchos meses, y al tiempo tocará decidir la forma de concentrar y optimizar los esfuerzos, de qué debo prescindir y que nuevas iniciativas merece la pena emprender. A buen seguro será una temporada apasionante. Aquí seguiré estando para contarlo día a día. Además creo que me animaré a contar algunas otras cosas de las que me han ido pasando en estos casi ocho años. Poco a poco. También puede que haya alguna sorpresa… que estoy esperando concretar. A ver como sale todo…