Es tan solo una ensoñación. Bueno, en realidad forma parte de un programa que ha preparado laSexta, presentado por Mamen Mendizábal. Por cierto, que se ha estrenado nueva web del canal televisivo, no sé si mejor o peor… aún.
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Desde hace un tiempo experimento con frecuencia una confusión notable leyendo titulares en mi lector de feeds. Ahora mismo acabo de encontrarme con dos titulares de ElPaís.com que empiezan exactamente igual:
Alonso: “Nuestro objetivo es acabar en los puntos”
Alonso: “El Poder Judicial debe dar explicaciones sobre el caso Mari Luz”
A ver, a ver. ¿Qué Alonso está detrás de cada uno de estos dos titulares?
El primero no cumple ni siquiera el libro de estilo del diario de Miguel Yuste, aunque eso es algo cada vez más frecuente, y no solo en su edición digital. Con ese texto no se está ofreciendo ninguna información. Tan solo se intuye que se trata de una entrevista, aunque realmente tampoco lo es. Pero es que ni siquiera somos capaces de saber a quien. ¿Alonso el piloto de F1 o Alonso el ministro?
La redacción del segundo titular nos hace imaginar sin demasiado esfuerzo que se refiere al ministro de Defensa en funciones y próximo portavoz parlamentario socialista.
La confusión entre dos Alonsos que son permanente actualidad, aconsejaría a que se aclarase en títulos y sumarios de los medios a cual de ambos personajes se están refiriendo. Se me antoja realmente fácil que el primer titular dijera:
Fernando Alonso: “Nuestro objetivo es acabar en los puntos”
Y el segundo:
Antonio Alonso: “El Poder Judicial debe dar explicaciones sobre el caso Mari Luz”
Aunque considerando que en ninguno de los dos casos se trata de una entrevista sino que refieren declaraciones hechas por ambos personajes en distintos ámbitos, quizá sería más recomendable algo así como:
El objetivo del piloto Alonso es acabar en los puntos
Y:
El ministro Alonso piensa que el Poder Judicial debe dar explicaciones sobre el caso Mari Luz
Hay muchas más opciones, y bastante mejores que provocar la doble confusión que supone pensar que la información consiste en una entrevista y además no saber de qué Alonso hablan.
Jaume Roures también quiere CQC. El programa Caiga quien caiga vino a España de la mano de Globomedia, que hoy hace tandem con Mediapro en la alta dirección de la Sexta. Luego fue producida por Cuatro Cabezas, creadores argentinos del formato, pero siempre en Telecinco. Ahora Caiga quien caiga se va a la Sexta, y lo hace tras un fin de temporada apresurado en el canal de Fuencarral, que hace pensar si no estuvo motivado por la cita electoral.
El programa satírico de información se ha emitido en seis países, Chile (desde 2002), Italia (desde 1997), España (desde 1996), Argentina (desde 1995), además de Francia e Israel, no continuando en emisión en estos dos últimos. En Argentina lleva ya 12 años consecutivos a través del canal Telefe. Me parece interesante la colaboración de Cuatro Cabezas en laSexta, además de parecerme el del CQC un formato muy propio para este canal. En Telefé he visto algún otro formato al que la productora ha sabido dar una vuelta de tuerca muy interesante, como es el caso de Zapping, que precisamente presenta Guillermo López, uno de los ‘hombres de negro’ del CQC de allá. Me encantaría ver ese formato en laSexta.
La productora argentina es ahora Eyeworks-Cuatro Cabezas, tras su unión al grupo holandés Eyeworks. aunque siguen a la cabeza de la empresa Mario Pergoloni y Diego Guebel. El último producto que presentaron en España fue su primera incursión en el terreno de la ficción, con la serie “Hermanos y detectives”. Una de las cosas que me gustan de esta productora es que han sabido entender el papel de Internet dentro del mundo de la televisión, de lo cual es buena muestra ese Cuatro Cabezas TV donde se puede ver su archivo de programas de forma íntegra en streaming.
En la versión que empezará a emitir próximamente laSexta no estará Manel Fuentes, quien ha sido su presentador central durante los últimos años, ya que este tiene contrato en exclusiva con la cadena de Vasile.
Los fondos de RTVE en Internet y gratis
La noticia me parece extraordinariamente positiva. Como un millón de horas del archivo audiovisual de RTVE serán puestas al servicio de los ciudadanos (contribuyentes) internautas. Tras cumplir sus primeros cincuenta años de emisión, la noticia que ha dado el presidente de la corporación, Luis Fernández, es más que prometedora, aunque es de suponer que hasta que todo funcione de verdad habrá de pasar un tiempo de duro trabajo para facilitar lo prometido.
El anuncio ha sido hecho la tarde de ayer en la novena edición del Congreso de Periodismo Digital que se está desarrollando en Huesca. Los contenidos del fondo de RTVE serán ofrecidos en streaming y parece que la intención es actualizar con los contenidos actuales con gran rapidez. La siguiente afirmación de Luis Fernández es alentadora y muy significativa:
Los diez años de retraso de Radio Televisión Pública respecto a la Red han acabado.
Es de esperar una nueva guerra televisiva, que se librará en este caso en un entorno distinto, que es la red. Me refiero a algo similar a lo sucedido en Gran Bretaña cuando la BBC decidió poner sus contenidos en Internet.
Leo a Varela contar esto desde el mismo lugar en que se ha comunicado la noticia:
Fernández define el nuevo servicio público como “total disponibilidad” del patrimonio de contenidos de la televisión pública. Y ha reafirmado el compromiso de RTVE con “los informativos, con un nuevo portal de información continua y multimedia”.
“Periodismo es periodismo y es obsoleto ya hablar de periodismo digital, igual que no hablamos de periodismo radiofónico o televisivo”, dice Fernández. El presidente de RTVE quiere ampliar la participación ciudadana y sus posibilidades creativas, pero también que esa ola creativa alcance el corazón del gigante radiotelevisivo para estimular a sus profesionales.
Era fundamental que la radio televisión pública dejara de hacer negocio vendiendo DVDs a alto costo con productos que son, o deberían ser, patrimonio de todos.
Un timeline fantástico hecho por Chiqui de la Fuente en su blog. Ha usado una herramienta de la que es posible escuchemos hablar mucho en adelante, llamada circaVie.
Dragó y su bálsamo de Fierabrás
Parece que en su púlpito nocturno (con apariencia de informativo) de Telemadrid, el escritor Sánchez Dragó aconsejó el uso indiscriminado de la melatonina, una hormona que dijo “forma parte de mi elixir de la eterna juventud”. Ejem.
Me da igual que sea ilegal recomendar en un espacio público el consumo de una sustancia que solo se administra con receta, o que animara a la peña a comprarla ilegalmente por Internet. Según leo en El País, el Ministerio de Sanidad le ha denunciado por todo esto. Pues muy bien, hablarán los tribunales. Lo que me alucina es que este tipo considere recomendable su forma de vida, y hable de “elixir de la eterna juventud”. Un individuo que tiene el rostro ajado de quienes pasan prolongadas y poco sanas exposiciones al sol, como algunos agricultores. El autor de libros que no ha escrito él, según propia confesión. Quien pelotea sin desmayo a los que le han dado ese ridículo púlpito televisivo. Ese mismo, es el que se cree depositario de una dádiva otorgada por la química de un fármaco. Cree que puede hacer un bien a la comunidad compartiendo el secreto de su virtud. Pero qué eterna juventud y qué narices. Si ni siquiera parece estar totalmente en su sano juicio.
De tomar como referencia la hormona esa, y dado el estado que muestra el personaje en cuestión, yo diría (por el bien de todos, igualmente) que no se atreva nadie a tomarla. No vaya a ser.
No sé porque se está intentando desprestigiar a Manuel Campo Vidal y a Olga Viza como conductores de los debates electorales entre los dos candidatos a la Presidencia del Gobierno. Leo que Juan Varela habla de una vuelta al pasado, y en otros medios se apuntan a ese mismo análisis. Varela llega a hablar de “debate casposo” y “moderadores de otros tiempos [...] que ni siquiera son ya figuras de la televisión”. Lo dice el poco exitoso ex-director de adn.es, proyecto antes conocido como ‘Planeta adn’, que acabó finalmente en agua de borrajas, por lo que se ha visto.
A ver, no sé que diablos tiene de “otros tiempos” una Olga Viza que condujo las tardes de Radio 1 (RNE) en las temporadas del 2004 al 2006 y el magazine de las mañanas durante la temporada pasada. No hablo de hace una década, sino tan solo hace unos meses. Si la responsable de las mañanas de la radio pública la última temporada es una periodista de otros tiempos, no sé qué habremos de considerar al tal Varela, que se presenta a sí mismo como consultor de medios, además de periodista. Con todos mis respetos hacia él, que le llevo desde hace tiempo en mi netvibes (que es como decir “te llevo en mi corazón”, ma non troppo).
Campo Vidal presentó el telediario de las nueve poco después del triunfo socialista del 82. Fue una de las caras de la televisión de esa otra transición, la que sirvió para pasar de tener un canal y medio a dos canales completos, que nos trajo la televisión matinal o abandonó la costumbre de cortar la emisión durante las primeras horas de la tarde, por poner dos ejemplos. También fue una época previa a la llegada de los canales privados. Una década más tarde tuvo varios puestos de responsabilidad en Antena 3, de presentador y director de las noticias de la noche hasta llegar a la vicepresidencia. A Antena 3 llegó de la mano de Antonio Asensio y reformó bastante los modos y maneras que eran costumbre en aquella casa. Sustituía al entrañable y longevo periodista Luis Ángel de la Viuda, y su primera decisión fue prescindir de su enorme despacho (que cambió por otro bastante más modesto), su coche oficial (de empresa) y el chófer. La austeridad no era lo que imperaba allí hasta entonces.
Cuando se conoció que Campo Vidal ocuparía el puesto de Director de Antena, el ex-Director General (y Consejero Delegado) de Antena 3, Manuel Martín Ferrand, dijo que era como “meter la zorra en el gallinero”. Me llamó entonces más la atención que el improperio contra Campo Vidal el hecho de que quien había sido el máximo responsable reconociera que aquello era un gallinero. Carrascal no se merecía tal oprobio, aunque posiblemente sí el actual eurodiputado Luis Herrero. El tono campechano de Herrero le hubiera venido muy bien para comenzar el informativo que presentaba diciendo algo así como: “señores, los responsables de esta casa admitimos que aquí hay más mierda que en el palo de un gallinero”. Le hubiera quedado que ni pintado.
En aquella época se sacudió la caspa a ese canal, y Campo Vidal llevó a Antena 3 a Matias Prats y a Olga Viza, que habían retransmitido con éxito la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Barcelona en la tele pública. Ahora resulta que se apela a que el gran debate, que se jugará a doble vuelta, lo presenten Prats o Milá (Lorenzo), porque son primeras figuras de la televisión del momento. Como si no pudiera hacer esa labor cualquier buen periodista. Y, sin pretender ofender, no veo moderando un debate como ese a un Matías Prats especializado en leer entradillas en un telediario. Eso sí, algunos piensan que las lee como dios, pero a mí me produce un inmenso sopor.
No entiendo qué tienen de obsoletos Campo Vidal y Viza. Lo que sucede es que aquí tenemos la manía de jubilar a la gente en seguida, mientras que en USA un Dan Rather puede hacer su informativo durante casi un cuarto de siglo, como ya hiciera antes Walter Cronkite. Cualquiera podría moderar los debates, incluso el propio Varela.
¿Desprecias la tele? Hazte crítico
Estoy harto, hastiado, cansado y hasta encabronado con esa especie que tanto abunda del crítico de televisión que odia la televisión. En los años ochenta pensé que sería una moda pasajera. Criticar la televisión podía ser entonces como un subterfugio para criticar al gobierno. Entonces solo había dos canales y eran públicos, o sea controlados por el poder, como siempre ha sido. Esa pose trasgresora de quien escribía en un diario contrastando con el tono mucho más templado del resto de sus secciones se extendió en el tiempo, sobreviviendo al advenimiento de la televisión privada, los operadores de pago, la tele por ADSL y hasta las nuevas vías de distribución televisiva, fundamentalmente por Internet.
Y sigue estando de moda, por mucho que sorprenda (a mí, al menos). Envidio que los aficionados a los toros tengan un crítico taurino que ama y respeta la fiesta, así como el crítico de libros es un auténtico experto que venera la literatura, o el de cine ha mamado celuloide en interminables sesiones dobles o triples de cinestudio. Pero, sin embargo, el crítico de televisión odia el medio y lo desprecia con fervor de hooligan (anti-hooligan, más bien). Para ser un crítico de éxito hay que detestar la televisión, adoptar pose descreída de quien más que verla la padece, y si es posible presumir de tener un viejo aparato de televisión en el que ni siquiera puede acceder a toda la oferta televisiva. Si además de todo esto es un tipo de insulto fácil y gusta de escandalizar o epatar un poco, exaltando algunos productos televisivos, generalmente minoritarios y/o obsoletos, pues ya tiene casi ganado el puesto.
Si yo me pusiera a la altura de un crítico de televisión al uso diría que les desprecio en su estulticia inabarcable, pero basta con decir que me estomagan, y que lamento la decisión de los directores de diarios (y algún medio de Internet) de buscar ese perfil de crítico enojado por escribir sobre un medio que detesta, posiblemente asistidos por una demanda del público lector creciente en ese sentido, aunque esto me cuesta creerlo, sinceramente.
De entre los críticos que más relieve han conseguido denostando el medio del que escriben, estarían Carlos Boyero y Pérez de Albéniz. Boyero me ha hecho vibrar con algunas de sus columnas, más antes que ahora, por lo cual no le he retirado hasta ahora mi respeto, dentro de la discrepancia que podemos tener casi siempre. Pero Albéniz me ha parecido siempre que ejercía la crítica de forma patética. Realmente lamento que no se dedique a otra cosa que le haga más feliz. Antes en elmundo.es y ahora en Soitu (web en el que participo y me parece uno de los proyectos con más visos de poderse convertir en un triunfo), Albéniz firma críticas tan aceradas como injustas.
La última crítica que le he leído es sobre el programa Diario de, que presenta Mercedes Milá en Telecinco. Albéniz ha atesorado una animadversión hacia esta periodista que no es normal. No hace falta decir (a modo de disclaimer) que adoro a Milá casi tanto como la admiro, porque creo que cualquier persona normal discreparía de una crítica tan infundada y absurda. Es curioso que llame hipócrita al programa dedicado a la operación de reasignación sexual (horrible eufemismo por cambio de sexo) de Amor, la concursante de la última edición de Gran Hermano. Me resulta curioso porque su crítica sí que es hipócrita, además de insultante y mal educada.
He visto el programa en cuestión y me parece un reportaje de la mejor factura, interesante y bien hecho. Me parece motivo de orgullo que un canal privado haga trabajos como ese, mucho más que dignos. Y no, a mí no me escandaliza que se comente en horario infantil el tamaño del pene (ahora reconvertido) de Amor. Qué casposamente antiguos son algunos. Hasta parece que se la cogen con papel de fumar. Qué cansancio, qué hastío, qué hartura. Tú sí que das asco, Albéniz.
Insisto en que no quiero caer en lo mismo que censuro. Por eso prefiero callarme, porque se me acaban de calentar los dedos. Como suelo hacer, me levantaré a prepararme un café e intentaré mantener una charla amable con alguien. Ya lo dejo, ya lo dejo.
MacGyver era una serie en la que un tipo habilidoso se afanaba en resolver todo tipo de situaciones extremas con la mayor simplicidad posible. Su rollo era muy del tipo Equipo A, es decir que no usaba armas ni mataba/dañaba nunca a nadie. Lo suyo eran los clips, chicles, mecheros, cuerdas, navajas y cosas por el estilo. Y siempre le funcionaba. Ese tipo era sorprendente. Tan complejo en su simplicidad.
Ahora he recordado a MacGyver con una sonrisa al ver este producto en venta. Es un clip. Solamente un clip. Pero lo anuncian como un multitool (multi herramienta). La única herramienta que necesitarías si fueras un MacGyver cualquiera.
Es digno de figurar en el blog No puedo creer que lo hayan inventado, que ahora crece y se multiplica (enhorabuena por ello). Aunque no sé si es más increíble que comercialicen un clip como la herramienta clave que cualquiera necesita o el hecho de que no nos hayamos dado cuenta antes de que esto era así. Yo siempre llevo un clip en el bolsillo. Por lo menos.
Los hay que tienen en sus propias capacidades una frontera que se me antoja más férrea que el muro de Berlín. Ahora que estamos huérfanos de ‘tomate’, pienso en donde irán a parar esos reporteros que se han quedado sin programa y que de alguna forma han sido imitados en otros programas de otros canales televisivos.
El reportero es una especie extraña, rara avis a la que se exige cada día dar un salto mortal más exagerado. Tanto como inexplicable y absurdo. A saber donde habrá quedado ese reportero de siempre, que cumple con su trabajo sin ningún propósito de convertirse en protagonista. Aunque lo cierto es que siempre ha habido buenos y malos reporteros.
A este respecto recuerdo a una reportera becaria en un programa de madrugada en la cadena SER de hace más de 25 años. Era un programa al estilo Iker Jiménez, posiblemente el programa que este escuchaba siendo un niño y por el que se aficionó a las ciencias ocultas y los enigmas recurrentes para la humanidad. Lo presentaba Antonio José Alés, un tipo extraño de radiofónica voz que realmente pretendía trabajar ante el microfóno haciendo lo que fuese, y encontró inmejorable ocasión con la parapsicología y los ovnis. Tanto fue así que después de conseguir cierto relieve (ir detrás de butanito le ayudó bastante) logró hacer una segunda parte del programa en donde la temática cambiaba radicalmente. Recuerdo programas deliciosos en los que hablaban del chiste como fenómeno social, o hacían un juicio a la historia sentando en el banquillo a un personaje como Pilatos. Eso a las tantas de la madrugada, y cambiando de tercio tras aquello de las psicofonías que tanto acojonaba cuando las presentaba la voz grave y contundente de un gran comunicador como Alés.
No sé que fue de él, aparte de alguna pista que mejor olvidar. Pero recuerdo a la becaria de su programa, a la que llamaba “Super Chelo”, haciendo de reportera en la calle, no sé con que tema de trasfondo. Y me viene a la memoria el momento en que se acerca a una cabina de teléfonos (entonces no había movil, las cabinas eran muy usadas y era frecuente ver a gente esperando delante de una) y le hace a alguien que esperaba en la cola la siguiente pregunta: “¿Qué haces aquí?”. Hombre… está claro, ¿no? Pues… esperando a llamar por teléfono, diría yo.
“Super Chelo” es hoy una periodista de las llamadas “del corazón” (Yale y Amilibia decían “del hígado”). No extraña nada su destino, sabiendo como fueron sus comienzos. Es un ejemplo inverso, a pesar de que haya logrado trabajar en el Hola (biblia rosa) y los viernes noche en Antena 3 televisión.
Si el resultado de las elecciones generales se disputara con el share en la mano y en lugar de los millones de votos contaran los de espectadores, el ganador claro sería José Luis Rodríguez Zapatero, actual presidente del gobierno. Cuatro ha entrevistado dos lunes consecutivos al líder de la oposición y al presidente, con desiguales datos de audiencia. Si tras la primera entrevista el resultado fue evaluado positivamente, los datos conocidos hoy pulverizan todos los registros del canal de Sogecable.
Rajoy tuvo un seguimiento del 14,4% de audiencia, que supuso el segundo mejor registro informativo desde el debut de la cadena en noviembre de 2005. En total, casi 2,7 millones de telespectadores. Anoche Zapatero incrementó ese seguimiento hasta el 19,2% (casi cinco puntos más) y casi 3,8 millones (más de un millón por encima).
Gracias a este dato, y a las tardes de Fama, ayer Cuatro se apuntó un excelente 8,4% de media diaria.
Zapatero le pudo a Rajoy ante Gabilondo en Cuatro. Bien es cierto que jugaba en casa.
El éxito llega cuando menos lo esperas
Eso deben pensar los directivos de Cuatro. Tras varios intentos con el género de la tele realidad, incluidos Supermodelo, Factor X y el reciente Tienes talento, estos dos últimos precedidos de éxito indudable en USA y Reino Unido, al final ha tenido que ser Fama ¡A bailar!, el programa que de forma inesperada le de la gloria al canal de Sogecable.
Como grandes claves veo el casting realizado y los espléndidos resúmenes de la tarde. En ambas labores se nota que está detrás la gente de Zeppelin. Para este género tienen una maestría incomparable. También es clave la variopinta personalidad de los profesores, esa Marbellys cubana, dulce y súper redondeada; o un Rafa Méndez de currículo flipante y formas rudas, que ha puesto ya de moda lo de “caquita, caca y súper cagada”, con el correspondiente acompañamiento gestual. En el lado más positivo veo la inteligencia de mantener a concursantes como la pareja formada por (la muy interesante y ojerosa) Lorena y (el odioso niñato) Marcos. Que bailen bien o mal es importante, pero las relaciones humanas que se establecen entre los concursantes le dan la sal a este programa, como sucede en Gran Hermano, donde no hay detrás competición alguna entre talentos. En el lado más negativo, la decisión de Cuatro de no dotar a Fama de una gala nocturna. No se dieron cuenta de que el reality de Zeppelin iba a traerles el éxito. Eso sí, en la tarde están subiendo como la espuma.
Seis concursantes cuentan una historia personal que puede ser verdadera o falsa, los demás deben indagar sobre la veracidad de la misma, y además pueden (casi deben) intentar traicionar a algunos de los otros, pactando en reuniones privadas (no para los espectadores) de dos componentes. Los encuentros a dúo se producen en la Cambra de Conspiracions (la Sala de las Conspiraciones) y se me antoja que es una de las claves del programa.
La otra clave es que la acción se desarrolla durante un periodo de tiempo muy superior al de emisión del programa. En total invierten cinco horas y cuatro rondas de eliminaciones para decidir los dos finalistas. Además de la seria voz en off que ordena las intervenciones. Es, por tanto, un programa sin presentador, en el que nos sirven las imágenes a modo de resumen, como si de un reality se tratara, y donde se promueve la traición, si bien se puede llegar al final y ganar sin haber utilizado esa herramienta, arma de doble filo, tan diabólica como legítima. El premio es de 50.000 euros y al final siempre llegan dos de los concursantes, que pueden decidir compartir el premio o disputárselo, después de apostar por la veracidad o no de las historias de los cuatro compañeros eliminados, con un coste de 10.000 euros por cada fallo. La decisión de compartir o no el premio la toman sin conocimiento del contrario, y es la última oportunidad de traición.
Sis a traïció es un formato original, que ha conseguido sus ediciones más interesantes cuando los seis presuntos traidores (o traicionados) son personajes famosos. En este caso, al reto psicológico, siempre ligado a la intuición, perspicacia y capacidad investigadora, se le une el interés de tratarse de famosos que se prestan a ese juego de tensión claustrofóbica, en el que lo más importante se dilucida en esa sala de conspiraciones que da un juego enorme, tanto de cara al espectador como para la propia estrategia de cada concursante. El poder de convicción es fundamental en este concurso, pero también el engaño, la traición o la avaricia.
Lástima que la competencia entre famosos está algo descafeinada al dedicar el premio a una ONG, lo que priva al concurso de ese final del tipo Dilema del prisionero, en el que el espíritu poco colaborativo puede hacer que ambos concursantes terminen marchándose con las manos vacías, víctimas de su propia avaricia, componente que no está presente en la edición que mejor está funcionando en la TV3 catalana.
Me gustaría que algún canal de difusión en todo el país le comprase el formato a Gestmusic, ya que hasta ahora solo se emite en el canal catalán y en el valenciano (con el título Vil metall, en este caso). Este formato ha sido para mí toda una sorpresa desde que lo he descubierto, siendo posiblemente de las apuestas más originales, interesantes y entretenidas del panorama televisivo actual. Ideal para concursar desde casa, en pareja o familia, conjeturando sobre la veracidad de las historias y a la vez sobre si vencerá la estrategia traidora de unos o de otros.
Me alegro de que la concursante de Gran Hermano se haya sometido a su deseada operación de cambio de sexo. Tanto como cuestión humana (si ella lo quería así y piensa que esto le hará feliz está en su derecho, y casi en la obligación, de intentarlo), como por el provecho que ha sabido sacarle Telecinco, que le dedicará incluso un Diario de, el ‘otro’ programa presentado por Mercedes Milá. Ayer en Está pasando hablaron sobradamente del tema, y fue también recogido en la mayoría de los medios. Además celebro de corazón que todo haya salido bien.
No seré yo quien dé lecciones a nadie, pero es sencillo decir algo así. Lo digo porque no es necesario, insisto “no es necesario”, hacer comentarios hirientes siempre.
















