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Artículos archivados en esta categoría


  HiperrealidadDVDCano :: 02.05.2007 @ 23.12

La aparición de programas televisivos en los que se propone cambiar la imagen de la gente, ya sea a través de arriesgadas multicirugías (Cambio radical, en Antena 3) o echando mano simplemente de estilistas y similares (Desnudas, en Cuatro), me parece como una vuelta a un fenómeno de los años ochenta, de gran obsesión por la imagen personal. El exterior, la fachada, es nuestra tarjeta de visita ante la sociedad, pero solamente ante una parte. Aquellos que nos conocen, y nos aprecian de verdad, no quieren vernos con cara de muñeca, sino que prefieren vernos los poros abiertos, esa cicatriz en el mentón, la nariz grande o unas cuantas dioptrías de más. Para mí tengo que las mujeres imperfectas tienen un plus de interés, quizá porque así las podamos ver menos inalcanzables, aún siéndolo.

La combinación de cirugía plástica, un cuidado estilismo y las mejores técnicas de retoque fotográfico, hacen que no sepamos a ciencia cierta como es una persona. Se habla cada vez más de la labor de retoque en las publicaciones, algo que ya no está reservado a la publicidad o las revista de la alta moda, quedando al alcance de la más cutre redacción. Un cierto manejo del Photoshop lo tiene cualquiera hoy en día. La pregunta que me suscita todo esto es: ¿Estamos mejor cuanto mejor queremos ponernos? Yo lo dudo, e insisto en el sex-appeal de una arruga, una carne que cuelga indeseadamente, unas ojeras o lo que fuera. Que la vida nos vaya dejando marcas es una bendición, y a mi me incomoda no poder leer esas marcas en la gente que veo.

Quiero acompañar esta reflexión de dos vídeos. El primero es la obra de Andrew Huang, estudiante de animación que firma una obra de perfecto acabado y gran belleza posmoderna. Es Doll Face (Cara de muñeca), y no deja de ser una reflexión sobre lo fútil que es la vanidad de la estética.

El otro vídeo es una demostración de que no solamente se puede pervertir la realidad mediante el retoque de una fotografía sino que las imágenes no estáticas de una película pueden ser igualmente modificadas. El documento me parece de gran interés y muy curioso.

  HiperrealidadDVDCano :: 21.03.2007 @ 16.18

Lleva mucho tiempo circulando por Internet un fragmento de un talk-show donde el presentador entrevista a una mujer con parálisis por un error médico y a un hombre que víctima también de un error en una intervención tiene sus cuerdas vocales dañadas. A consecuencia de esto el entrevistado tiene una voz ridícula, que provoca la risa incontenible de su interlocutor, que en fragmentos del vídeo cuenta su dura experiencia de no haber podido contener la risa durante ese trabajo.

Muchos hemos creído que se trataba de una anécdota real durante mucho tiempo, pero ahora me entero que no es así. Se trata de un programa de la televisión belga llamado In De Gloria, y es una demostración de hiperrealidad efectiva. Al menos lo es para provocar la risa, contagiados por ese presentador capullo.

  General, HiperrealidadDVDCano :: 06.03.2007 @ 23.03

Si hay un acto sin simulación posible es la muerte, salvo algún espía que se haga pasar por muerto, si acaso, o alguien acosado por los cobradores del frac. Baudrillard reflexionó sobre simulacros y simulaciones, sobre la sociedad de consumo, los medios de comunicación, y tantas otras cosas de interés. Destilaba descreimiento y un humor negro muy especial. Si alguien me ha inspirado en los últimos tiempos es este sociólogo y filósofo, uno de los pensadores más importantes de nuestros días.

No me resisto a poner un texto suyo que me sirvió de gran inspiración cuando abría en este blog la categoría de Hiperrealidad, de título ‘Simulacro y simulaciones’. Es largo, podéis pasar de leerlo, pero si lo hacéis seguro que os hará pensar. Que cada cual decida.

[ Jean Baudrillard ha muerto hoy a la edad de 77 años, según leo en ELPAIS.com ]

  HiperrealidadDVDCano :: 04.09.2006 @ 00.48

Bush ha sido asesinado. Es una noticia bomba, el grado de conmoción mundial es incomparable con cualquier otro suceso que pudiera ocurrir en el planeta tierra. Mira:

Bush acaba de pronunciar un discurso en un hotel de Chicago ante dirigentes empresariales. A la salida, una manifestación antiguerra está provocando un considerable tumulto, que se convierte en caos cuando el presidente es abatido por los disparos de un francotirador, una persona de origen sirio.

Leo esto en Guerra Eterna, y me sonrío. Realmente es un argumento de ficción, aunque no del todo en un sentido clásico, como dice Iñigo.

“Death of a President” es un documental ‘falso’ que mezcla imágenes auténticas con otras generadas por ordenador, más los testimonios de actores que se hacen pasar por personajes reales. Tomando como referencia el asesinato de Bush, ocurrido en el 2007, su director, Gabriel Range, explora la influencia de la “guerra contra el terrorismo” en la política de EEUU.

El estreno será en el Festival de Cine de Toronto y se emitirá en octubre en el canal británico de televisión Channel 4. Hiperrealidad a tope.

  HiperrealidadDVDCano :: 16.08.2006 @ 22.59

Una hemorragia de satisfacción he sentido cuando me he encontrado con un artículo en el blog de Eduard Punset sobre la simulación. Leer a Punset es siempre una gozada, pero más cuando incide en uno de mis temas preferidos de los últimos tiempos, como vengo demostrando en este blog.

Habla Punset de La nueva cultura de la simulación:

Me contaron la anécdota de un amigo científico, que por entonces trabajaba para Walt Disney como investigador, que explicaba cómo en Orlando, Florida, acababan de construir un parque temático de Disney llamado Animal Kingdom, lleno de animales reales. Los primeros visitantes del parque se habían quejado de que los animales no eran suficientemente realistas, porque comparaban los animales biológicos con los robots animales de Disney World. ¡Los cocodrilos biológicos simplemente se tumbaban al sol sin moverse demasiado!

De modo que la pregunta sobre cuál es el criterio de referencia en esta cultura de la simulación es muy real, porque los niños que al crecer ven la simulación primero, tienden a utilizar la simulación, no la biología, como criterio de referencia. Posiblemente su concepto de lo vivo y lo inerte haya cambiado totalmente. En opinión de científicos como la psicóloga especializada en psicoanálisis Sherry Turkle son cambios muy profundos, que afectan al espíritu humano, su cultura y que, probablemente cambian la respuesta a lo qué tiene de especial ser una persona.

Todo esto me recuerda la conversación que tuve, hace poco, con un buen amigo mío, un neurólogo italiano descubridor de las neuronas espejo. Me dijo:«nadie está estudiando algo que será el equivalente a una mutación biológica, y es el impacto sobre nuestra vida de la televisión, Internet, los móviles, los robots… ¡la revolución digital! ¡Nadie!»

Como siempre, me deja alucinado Punset (por cierto, he respetado las negritas del texto original). Tengo que escribir una reseña sobre su último y exitoso libro, ‘El viaje a la felicidad’, que me ha producido sensaciones de gozo tan intenso al leerlo, que lo podría equiparar a una especie de orgasmo intelectual. La reflexión de Punset va más allá, analizando el impacto sobre los comportamientos afectivos que tiene Internet, el correo electrónico, los chats. Ese no sentirse solo, no considerarse dueño de su propio destino, de alguna manera. Y termina el artículo con este revelador párrafo:

Todo lo que antecede ¿es realmente distinto del mundo fabulado y del arte que constituyó la primera gran simulación de los humanos? La simulación digital en curso va a tener efectos distintos de los que tuvieron las pinturas rupestres de las cuevas de Altamira o los personajes inventados de Romeo y Julieta?

Punset, como siempre, es altamente recomendable. Para pensar, y para gozar haciéndolo.

  HiperrealidadDVDCano :: 30.07.2006 @ 04.15

Será el halo misterioso que la rodea, será su posición vigilante de lo que aquí abajo hacemos. La luna, nocturna e iluminada por el sol, cuando el astro rey no alumbra la tierra, no solamente ha inspirado a poetas, letristas de canciones, filósofos o directores de cine, por poner algunos ejemplos; sino que también ha sido fuente de inspiración para muñidores de hiperrealidades diversas, como nuestro ‘adorado’ (es un sarcasmo) William Karel.

Science ReportEn 1977 (20 de junio) el canal de la televisión británica Anglia TV (de la ITV) emitía un documental denominado Alternativa 3, dirigido por David Ambrose. La emisión de ese programa estaba prevista para el 1 de abril, pero finalmente se realizó unos meses después, aunque en sus créditos del final de la emisión se destacaba la fecha que inicialmente se pensaba emitir, señalada como el día de la mentira, o de los inocentes (en los países de tradición sajona, en España como es sabido esa festividad se celebra el 28 de diciembre). El programa era el último de una serie de documentales científicos absolutamente serios (ingleses, vamos), llamada ‘Science Report’. Según cuenta Nick Austin, quien coordinó la publicación del libro “Alternativa 3”, en ForteanTimes (web especializada en “el mundo de los fenómenos extraños”) este programa fue “a joke, a hoax, a spoof, a put-on“, es decir, una broma.

  HiperrealidadDVDCano :: 23.07.2006 @ 03.23

La hiperrealidad y la simulación, una de las disidencias más revolucionarias, el auténtico contra-poder. Hiperrealidad es un concepto de la semiótica y la filosofía posmoderna, que desarrolló ampliamente Jean Baudrillard, y también Daniel Boorstin o Umberto Eco. Baudrillard sugiere que el mundo en el que vivimos ha sido reemplazado por un mundo copiado, donde buscamos nada más que estímulos simulados.

Podemos tomar como la alegoría más adecuada de la simulación el cuento de Borges donde los cartógrafos del Imperio dibujan un mapa que acaba cubriendo exactamente el territorio: pero donde, con el declinar del Imperio, este mapa se vuelve raído y acaba arruinándose, unas pocas tiras aún discernibles en los desiertos - la belleza metafísica de esta abstracción arruinada, dando testimonio del orgullo imperial y pudriéndose como un cadáver, volviendo a la sustancia de la tierra, tal y como un doble que envejece acaba siendo confundido con la cosa real. La fábula habría llegado entonces como un círculo completo a nosotros, y ahora no tiene nada excepto el encanto discreto de un simulacro de segundo orden.
Jean Baudrillard (Simulacro y Simulaciones)

Pero la simulación ya no es la de un territorio (”El territorio ya no precede al mapa, ni lo sobrevive. De aquí en adelante, es el mapa el que precede al territorio, es el mapa el que engendra el territorio”), una existencia referencial o una sustancia. Se trata de la generación de modelos de algo real que no tiene origen ni realidad: un “hiperreal”. O sea, que en la era postmoderna el territorio ha dejado de existir y sólo ha quedado el mapa o, mejor, que es imposible distinguir los conceptos mismos de mapa y territorio, se ha borrado la diferencia que solía existir entre ellos. Baudrillard insiste en que la realidad supera a la ficción y asegura que los receptores de la Hiperrealidad desempeñan un papel pasivo. Para él no existe la construcción de sentido independiente.

El concepto de hiperrealidad me ha atrapado de forma turbadora. La sociedad que vivimos, el consumismo que nos arrebata a todos, es un entorno perfecto para construir un mundo más ‘real’ que Real. La autenticidad ha sido reemplazada por la copia (dejando así un sustituto para la realidad), nada es Real, y los involucrados en esta ilusión son incapaces de notarlo. La serie sobre la llegada del hombre a la luna, que hemos presentado aquí la última semana, es la descripción de una hiperrealidad, la simulación de algo aún cuando se hubiera producido en la realidad, pero que una obsesión por la perfección y por ver la realidad reemplazada por una copia, hace que se presente al mundo entero lo simulado como algo real. De forma relativamente incontestable, además, porque jamás podríamos demostrar que el hombre no pisara la luna realmente, y aunque demostráramos lo contrario no iríamos tampoco contra la tesis defendida en la serie.

Pero esa hiperrealidad que presenta el programa documental en el que nos basamos para esa serie de artículos, es la auténtica base del programa en cuestión. El propio documental es una simulación, un ejercicio de hiperrealidad de un estilo impecable. Sí, es hora de reconocerlo ante todos aquellos que no lo hayan descubierto ya (pistas había): El documental es una simulación que utiliza magistralmente imágenes de archivo reales sacadas de contexto, que mezcla hábilmente datos verdaderos con otros falsos, que muestra testimonios de personajes que hablaban de otras ‘guerras’ con los de actores representando ciertos papeles, siguiendo un guión impecable, que es el de este “mockumentary” o “documentira”. ¿Una parodia? ¿Pura comedia tomando forma de periodismo de investigación? No, hiperrealidad.

El simulacro nunca es aquello que oculta la verdad - es la verdad lo que oculta que no hay verdad alguna.
El simulacro es cierto.
(Eclesiastés)

Antes de continuar me gustaría pedir mis más sinceras disculpas a todos aquellos que han seguido la serie con interés, incluso ávidos de que llegará el episodio siguiente. Sé que han sido muchos, hayan dado muestras de ello públicamente o no, y creo que les debo estas excusas. Si hay alguien tentado de pensar que he intentado ‘jugar’ con mis lectores, que me he burlado de ellos, le ruego atienda a estas explicaciones y acepte estos argumentos. Y, en todo caso, espero que quien se pueda sentir molesto por el simulacro sepa perdonarme.

En las horas que me llevó adaptar el contenido de ese documental de ARTE France, llamado Opération Lune o Dark side of the moon, en las que estuve tentado de abandonar en varias ocasiones, tuve en muchas otras el temor a que el lector descubriera el engaño. Las pistas, como apunté antes, son muchas, y la traslación al lenguaje escrito y publicado en la red de un argumento creado para un espacio documental televisivo, hace especialmente difícil que no haya una parte de la audiencia que pueda advertir la naturaleza de lo que se está contando. En mi propia adaptación había señales bastante inequívocas, y no en vano quise inaugurar categoría con esta serie de artículos, que iba a llamar precisamente “hiperrealidad”. Era la principal de las pistas, pero no la única, ya que desde la primera entradilla quise dejar bien claro que esto era un “relato”, que si bien en la primera acepción el DRAE recoge el sentido de “conocimiento detallado de un hecho”, en la segunda habla del aspecto relacionado con la ficción, al definir el término como “narración, cuento”. Era equívoco, por tanto, y lo utilicé casi como una coartada, para poder alegar que yo ya advertí que era ficción. No podía ser mucho más explícito por miedo a privar al lector del placer (probablemente discutible, lo sé) de ser objeto del engaño. De alguna manera, mi ‘ilusión’ era que todo el mundo se sintiera (fuera) tan inocente como lo fui yo al ver ese programa de televisión.

Necesité tres visionados para darme cuenta de que estaba ante una historia de hiperrealidad dentro de la hiperrealidad. Es como ese género (generalmente poco exitoso) de ‘cine dentro del cine’, en que una película se ambienta en la realización de otra pieza cinematográfica de ficción. En este caso, nos estaban narrando una simulación simulada. La propuesta me pareció ‘lo más de lo más’ cuando descubrí todas las claves, principalmente porque antes me había resultado amena e interesante, como espero que les haya pasado a la mayoría de nuestros lectores. Vi Opération Lune (documento de prensa del documental en PDF) en el canal Documanía, en Digital +, hace unos años. No estaba seguro de haber visto el programa desde su comienzo, y la duda de si lo que estaba viendo no era una broma me asaltó de tal forma que tampoco presté atención a las imágenes de los títulos de crédito finales, que eran más que reveladoras al mostrar a los actores que encarnan ciertos papeles en el documental con el guión en la mano, repitiendo parte de sus intervenciones e incluso burlándose de lo disparatado de algunos textos que estaban obligados a interpretar.

El debate estaba establecido delante del aparato de televisión, que había cedido su protagonismo a las opiniones que vertíamos quienes habíamos estado asistiendo a esa emisión. Me suscitó el suficiente interés el programa como para programar mi vídeo para grabar la siguiente emisión del mismo, grabación que vi una vez más sin aguantar hasta el final. Pero esta vez mi extrañeza se había disipado (había visto desde el principio la cinta y no aparecía advertencia de ‘inocentada’ por ningún lado) en la misma medida que crecía mi interés, por lo cual decidí investigar por mi cuenta, sumergirme en aquella historia y en sus protagonistas. Eso fue definitivo, y la tercera vez que vi el documental disfruté de distinta forma. Ahora lo estaba haciendo con un ejercicio de hiperrealidad fascinante, y quiso el destino que fuera entonces cuando viera esa especie de ‘tomas falsas’ del final, y no antes.

Como ya dije, en este lenguaje al que me disponía a adaptar el ejercicio de hiperrealidad del programa, está apenas a un par de clics el averiguar ciertas cosas, que son la parte de ‘humorada’ que tiene Opération Lune, ya que basta con buscar algunos nombres en Google o en la Wikipedia para darse cuenta de ello. Jack Torrance, el joven productor de Hollywood del que se habla, es el nombre del protagonista de El resplandor, película precisamente de Stanley Kubrick. David Bowman, el supuesto técnico de la NASA, medio ciego en la actualidad, que recuerda el carácter bromista de Armstrong, es el nombre de un personaje creado por Arthur C. Clarke y Kubrick para la serie Odisea del espacio. Dimitri Muffley, ese antiguo agente de la KGB que afirma poseer una fotografía (el poder de Photoshop y su capacidad de crear fotomontajes) en la que se ve a su vez una foto de Kubrick olvidada en el suelo lunar reproducido en el estudio de la Metro en Londres, es un nombre creado a partir de los del presidente estadounidense (Merkin Muffley) y su homólogo soviético (Dimitri) en ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú, otro film del gran Kubrick.

He de confesar que el detalle de la foto del director de cine en el falso suelo lunar fue de los que me resultaron más ‘chuscos’ y sorprendentes a la vez. De los tres episodios en que decidí dividir la serie, en los dos primeros ese de la foto es posiblemente el detalle más disparatado, reservándome para el tercero y último la parte más increíble. A pesar de todo, vuelvo a repetir que me tragué la historia casi en dos ocasiones, aunque la segunda me hizo dudar hasta el punto de buscar unos nombres que resultaron ser falsos. Pero no todos los personajes falsos imaginados por William Karel (director del documental) se correspondían con nombres de personajes en filmes de Kubrick. Eve Kendall aparece en el thriller de Hitchcock Con la muerte en los talones y en nuestra historia es esa secretaria de Nixon que decide revelar todas las claves de la trama. Y el experto huido y reconvertido en monje se llama Ambrose Chapel, como un personaje de El hombre que sabía demasiado, otra obra del mago del suspense. Como vemos, hay un componente importante de juego, de ironía cómica.

En cuanto a los testimonios de Rumsfeld, Kissinger, Eagleburger, Helms, Haig o Walters; se trata de una serie de entrevistas grabadas, sometidas a una descontextualización, de tal forma que las palabras de Donald Rumsfeld, leídas fuera del contexto, no dicen prácticamente nada, pero colocadas convenientemente en medio de la narración son interpretadas debidamente por el espectador (lector). En cuanto a los de otros como la familia Aldrin, Elbaz o Hoffman, simplemente se les hizo creer que se rodaba un documental sobre otro tema. En mi opinión solamente el testimonio de la viuda de Kubrick se obtiene informándola del objetivo del programa documental. Karel, creador de esta pieza de hiperrealidad televisiva, aclara lo relativo a todos esos testimonios en una entrevista publicada en la web de ARTE, en la que dice lo siguiente:

¡Ninguno entró en el juego! No pusimos a ninguno de los testigos reales sobre aviso: ni a la gente de la NASA, ni a Aldrin, ni a la mujer de Kubrick, ni al hermano de ésta. Simplemente hay siete actores a los que se les dio un guión y que hacen de testigos. Las imágenes de los consejeros de Nixon provienen de la película “Los hombres de la Casa Blanca”. Utilizando convenientemente sus testimonios, bastaba con tener un testigo falso, en este caso una secretaria de Nixon, para que hiciese de enlace y consiguiese que la historia fuese creíble. A los verdaderos testigos les dijimos que estábamos rodando una película sobre Kubrick, sobre sus películas, sobre la Luna o sobre la NASA, y les hacíamos preguntas un poco vagas…

Pero más interesante me parece esta reflexión que a modo de explicación hace Karel, que entronca perfectamente con el propio concepto de hiperrealidad que explicaba yo al principio de esta anotación:

Yo acababa de hacer una película sobre Hollywood totalmente basada en las mentiras (”Hollywood”, emitida por ARTE en la serie “Voyages, voyages”). Hablé con la Unidad de Documentales de ARTE Francia, y les dije: ¿por qué no hacemos un “documentira”, según la terminología de Agnes Varda, para contrarrestar un poco el lado demasiado serio de ARTE, pero también para divertirnos? Porque el objetivo primero era divertir, hacer una película extraña, para hacer ver que no hay que creer todo lo que se nos cuenta, que se puede hacer mentir a los testigos, falsificar los archivos, tergiversar cualquier tema a base de falsedades. Buscamos un tema a la vez universal e histórico y que no fuese tan delicado como un asesinato o una guerra. Y pensamos en las imágenes de los primeros pasos del hombre sobre La Luna. El tema se prestaba bien a nuestras intenciones: hace ya treinta años que hay un debate sobre la realidad de estas imágenes. Godard es el primero en aparecer en el informativo de TF1 diciendo: “este directo es una farsa”. Y esas dudas son apoyadas por hechos reales: Aldrin se hizo alcohólico, Nixon no asistió al lanzamiento del cohete, los astronautas hicieron decenas de miles de kilómetros para quedarse solamente tres horas sobre La Luna… Encontrábamos, pues, que se trataba de un tema bastante curioso. (…)

En el caso de la Luna, si no hubiesen existido imágenes, no habría existido acontecimiento. Y además el cine influye sobre la actualidad. Ha habido una puesta en escena de la toma de Iwo Jima, las fotos de la toma de Reichstag, el desembarco de los estadounidenses en Somalia repetido dos o tres veces para las cámaras cinematográficas… Y durante la guerra del Golfo, o la más reciente de Afganistán, vimos tres o cuatro luces verdes y ni una imagen verdadera… Pensé que era interesante mostrar la importancia de las imágenes, o de la ausencia de imágenes, en un acontecimiento.

Y esa es toda una clave de la hiperrealidad, la Guerra del Golfo. Justo antes de que se iniciara esa guerra, Baudrillard predijo que no ocurriría. Después de la guerra, proclamó haber estado en lo cierto: “la guerra no ha tenido lugar”. La realidad de la guerra, en la que la gente se enfrenta una a otra hasta la muerte, había sido reemplazada por una copia de la guerra donde no existió ninguna lucha, ya que ésta solo llegó al resto del planeta a través de la televisión. Según su postura, Estados Unidos se ve comprometido con la ilusión de estar combatiendo, tal como la mente del jugador se ve inmersa en el videojuego, donde la experiencia engaña a la consciencia haciéndole creer que es un actor de algo que no está sucediendo. Mientras el combate pudo haber sido real, sólo unas pocas personas en el otro extremo del planeta lo experimentaron. La ‘guerra’ que fue transmitida por la televisión, y en consecuencia, la guerra tal como fue entendida por la mayoría de la gente, no fue realmente real.

Dejando a un lado lo apasionante que resulta esa especie de ‘lucha’ entre quienes defienden las teorías de la conspiración y los que podrían encarnar hoy en día el papel de inquisidores, los ‘Torquemada’ del momento, ávidos por desmontar teorías falsas, que se apoyan en el pantanoso suelo de arenas movedizas que es la realidad científica de lo políticamente correcto; insisto en que la visión de la hiperrealidad dentro de la hiperrealidad me ha atrapado como lo hace un juego de espejos que ofrece de forma aparentemente infinita una misma imagen dentro de otra, o como las matriuskas rusas, esas muñecas que reproducen dentro la imagen de otra semejante, una dentro de la otra. Y además me ha hecho reflexionar sobre el concepto filosófico de Baudrillard, hasta el punto de decidir mantener esta categoría del blog para seguir hablando de manifestaciones de hiperrealidad que comprenden comportamientos que son representativos del momento que vivimos.

Así, en la entrada de la Wikipedia sobre hiperrealidad nos encontramos con una relación de ejemplos de hiperrealidad como esta:

  • las bebidas deportivas de un sabor que no existe (”Xtreme, Fierce, X-factor”)
  • un árbol de navidad con mejor apariencia que cualquier árbol real
  • la foto de una modelo que se retoca con ayuda de una computadora antes de publicarla en una revista
  • un jardín muy bien cuidado (la hiperrealidad en la naturaleza)
  • el cine
  • Disney World y Las Vegas
  • pornografía (”más sexy que el sexo mismo”)
  • las relaciones amorosas creadas y mantenidas exclusivamente a través de Internet (”cibernoviazgo”)

Añadiría, en mi interés, el programa «Gran Hermano», como precursor del género de “realidad televisiva”, que no deja de ser una realidad taimada y retransmitida. O, ¿por qué no? buena parte de ese “periodismo de investigación” (conceptos redundantes, todo periodismo es investigación) que parte de un fin antes de comenzar la propia investigación, y nos cuela cintas de la Orquesta Mondragón como un documento definitivo para demostrar lo que pretenden, en una hiperrealidad periodistica que nos muestra una realidad trufada de mentiras y pruebas manipuladas.

¿Vivimos en un mundo irreal? ¿O hiperreal? ¿Necesitamos construir a nuestro alrededor un entorno consumista de hiperrealidad (dicotomía sujeto/objeto) para seguir viviendo? ¿El mundo es un hiperreal paño de lágrimas porque nosotros queremos que así sea?

Esto no ha hecho más que empezar. (Gracias por leerme y saber perdonar la ‘inocentada’.)

  HiperrealidadDVDCano :: 20.07.2006 @ 01.54

En los dos capítulos previos apuntamos el relato del plan de Nixon consistente en realizar un alunizaje falso, rodado en un estudio cinematográfico, para ofrecer al mundo en caso de que no se pudieran recibir imágenes reales de ese momento en que el hombre pisara la luna por vez primera, en la expedición Apollo 11, como finalmente sucedió. Contábamos como se acudió a Kubrick, el director de ‘2001′, y a un grupo de hombres de la Agencia Central de Inteligencia de los EEUU para llevar a cabo esa misión. Pero Nixon no se quedó tranquilo tras ofrecer al mundo las imágenes fraudulentas, y temió que su plan fuera descubierto a la opinión pública, en medio de una situación política y personal no muy buena. Su rectificación habría de ser aún más disparatada que el propio plan inicial, y se planteó eliminar impunemente a aquellos que habían rendido ese servicio a sus directas órdenes y las de sus más estrechos colaboradores.

A continuación, el episodio final de este relato, tan esclarecedor como sobrecogedor.

  HiperrealidadDVDCano :: 18.07.2006 @ 00.09

En el episodio anterior contamos el proceso que condujo a que una expedición comandada por la NASA y bajo las órdenes del presidente de los EEUU, Richard Nixon, a salir al espacio con destino a la luna. Era la primera tripulación de astronautas que iba a pisar el suelo lunar, algo que enardeció al pueblo americano. Y ese era precisamente el objetivo del poder, ya que se pretendía justificar el ingente gasto de un proyecto con fines militares, revistiéndolo de hazaña tecnológica y humana. Pero Nixon tenía serias dudas sobre el éxito de la misión, algo que podía comprometer su prestigio a la vez que sumiría al pueblo en un depresión al ver frustrado este nuevo sueño americano. Nixon tenía que hacer algo. Nixon tenía un plan.

El relato continúa a partir de aquí.