En estos días se ha hablado con profusión de la polémica en torno a la nueva imagen corporativa que ha encargado el Gobierno español en un proceso de concurso público singular. De todas las voces la mayoría son interesadas, correspondiendo a personas del sector, en algunos casos otros de los convocados en el concurso mencionado. El principal motivo de la polémica ha sido el supuesto plagio del diseño que llevan años utilizando en Alemania con idéntico objeto. Es cierto que ambos diseños se parecen mucho, pero no es ese el único motivo de escándalo, ni en mi opinión lo único criticable del diseño elegido.
El diseño en cuestión es obra de Juan Repullés, del estudio Margen. Y el ‘original’ alemán lo realizaron en el prestigioso estudio MetaDesign. Ni que decir tiene que los alemanes se han choteado por la situación, y aparte de utilizar todos los tópicos habidos y por haber (”Spain is diferent”, “Typical spanish!” y similares) han tenido el buen humor de crear un híbrido de ambos diseños, que reza “Gobierno de Gerpaña”.

Como puede verse, el diseño español estiliza la línea que representa los colores de la bandera, haciéndola algo más fina, y utiliza otra tipografía más clásica aún siendo de moderna creación, concretamente la Stone Informal. Es una fuente con serifa, muy legible, especialmente adaptada a las impresiones láser y la comunicación por fax, con cierta apariencia caligráfica proporcionada por detalles como la forma de la “a” minúscula o la de la “g” que no tienen nada que ver con las típicas letras romanas, como cuentan en letrag y se puede ver en la siguiente imagen en la que he escrito el nombre de nuestra web con esos tipos.

La elección de la fuente me parece acertada, el rótulo en el diseño español es notablemente más breve y no hay necesidad de utilizar una comprimida, y además facilita su lectura con cualquier medio de transmisión, como digo. Realmente en conjunto es un diseño que me gusta, me parece discreto, ni muy moderno ni demasiado tradicional. La clave estará en como lo apliquen cuando realicen el manual de uso de toda la identidad, algo bastante complejo. Pero, sobre todo, el problema es que se parece tanto a otro diseño existente que no hay forma de defenderlo, y no deja de provocar una situación ridícula que se hubiera evitado en caso de haber contado con un jurado más especializado, o más despierto, capaz de identificar el copy-paste.
De los diseños que se han difundido, y que acudieron también a ese concurso, he de decir que probablemente hubiera elegido este, a pesar de la crítica que haré a continuación, y por supuesto partiendo de la base de que yo no conocía la imagen del Gobierno de Alemania. Pongo aquí algunos otros de los diseños presentados para su comparación.
Aparte del tema plagio, lo que me parece más increíble de este comentado diseño, es la versión que hacen los de Repullés del escudo oficial. Es gracioso, representan un escudo español en tintas negras sobre el fondo blanco, con casi todo su diseño reproduciendo fielmente el aprobado por ley en el 1981, excepto en la corona. Esta lleva en la ley la siguiente descripción:
Al timbre, Corona Real cerrada, que es un círculo de oro, engastado de piedras preciosas, compuesta de ocho florones de hojas de acanto, visible cinco, interpoladas de perlas y de cuyas hojas salen sendas diademas sumadas de perlas, que convergen en el mundo de azur o azul, con el semimeridiano y el ecuador en oro, sumado de cruz de oro. La corona forrada de gules o rojo.
Pues bien, Repullés presenta un escudo de diseño tradicional, a lo cual no podrán poner objeciones los especialistas en heráldica, pero le planta una corona de diseño moderno. No solo es eso, sino que esa corona es un calco (otro plagio) de la corona diseñada por el gran maestro del diseño español, José María Cruz Novillo, para el logotipo del quinto centenario. Es escandaloso, y no lo es solamente porque reproduzca la corona de Cruz Novillo, sino porque esta acompañaba perfectamente al resto del diseño en ese logotipo del año 92, pero no pega ni con cola en este escudo tradicional. Puestos a imitar podría haber hecho lo propio con el escudo de la Comunidad de Madrid, también diseñado por Cruz Novillo en un trabajo excepcional junto al recordado Santiago Amón (del que hay en la web de la Comunidad de Madrid un interesante manual). Ese sí es un trabajo coherente, y una corona regia a la par que moderna. Pero claro, todo el conjunto iba a juego. Es ridículo ponerle tal corona a ese diseño de escudo, es como ponerle un piercing a una imagen de Isabel II. Una auténtica burla.
En el último de los diseños presentados de entre los que recojemos un poco más arriba (último según los hemos dispuesto), sí que han reinterpretado el escudo oficial de nuestro país. Claro que no sé como les sentará a los ciudadanos de León que sustituyan la imagen del león rampante (”de púrpura, linguado, uñado, armado de gules y coronado de oro”) por algo que más parece ser la representación esquemática de una de las torres KIO (la que se inclina a occidente). Otro despropósito, sin duda. Pero al menos en ese caso todo es coherente, si bien también parece la corona inspirada en el escudo de Cruz Novillo para la Comunidad de Madrid, con una variante curva en su parte inferior.
Y por último, pero no menos importante. Yo me pregunto: ¿era necesario todo esto? Me refiero a si era preciso hacer una nueva imagen oficial del gobierno español. Dicen por ahí que Zapatero quiere ir al rescate de España, que quiere ponerse a la cabeza en la defensa de su nombre. ¿Pero hace falta defender tal cosa? Yo, si me perdonáis, creo que es un gasto inútil, la imagen sobre fondo amarillo que utilizan los ministerios y centro oficiales, que pongo más arriba, me parece suficiente. Una de las cosas que he admirado en el gobierno de Zapatero es que apenas se ha gastado dinero en campañas oficiales ni publicidad institucional (bueno sí, lo de los peces inmaduros sigue, y mientras la gente se sigue poniendo morada a chanquetes), pero esto quiebra lo que para mi era un ejemplo de contención del gasto en cosas prescindibles.