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  Crítica, TeatroDVDCano :: 30.01.2008 @ 12.23

Imagen producto: Jesucristo SuperstarJesucristo Superstar

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Tras leer algunas críticas (en la blogosfera fundamentalmente) me enfrentaba a esta revisión del musical Jesucristo Superstar con un mucho de prevención, algo desanimado, escéptico y poco entregado a la causa. Vi insistir en los comentarios sobre el cambio en los textos de la traducción, o en esos detalles escenográficos y de ambientación que muestran a unos personajes vestidos con ropa actual y a otros con uniformes militares también de nuestra época. Hasta se hablaba de un cambio en la cronología de la historia que puedo asegurar no existe. El caso es que pasé del escepticismo a la entrega absoluta, y al final del primer acto salí al baño dando saltos de alegría.

JCS es el musical de mi vida. Aún guardo los tickets y programas de mano del estreno en Madrid, en diciembre y enero (la vi dos veces) de 1975/1976, también los del estreno de 1983. Ahora pondré el de esta nueva versión junto a los anteriores. En aquella primera representación, amenazada por grupos ultracatólicos por entender irreverente el argumento (la Magdalena expresando amor por Jesús, un Judas desmitificado cumpliendo con su papel o Pilatos descubierto como un pelele político que intenta ayudar a Jesucristo, lavando sus manos de lo que él mismo denomina sangre inocente), se estrenó en España once días antes de la muerte del dictador. En Buenos Aires volaron el teatro donde iba a estrenarse, la triple K era implacable. Casi cuarenta años después de editarse el disco original, producido por Robert Stigwood (productor de los Bee Gees, entre otros) y David Land, con pocas perspectivas de dar el salto al teatro, en Madrid vuelve a sonar la música de Andrew Lloyd Webber y las letras (traducidas) de Tim Rice. Y es una gozada, lo puedo asegurar.

La aparición de este musical compuesto por dos jóvenes (19 y 20 años) autores, coincide con lo que se dio en llamar la “Christ Revolution” en USA. El disco salta a las calles, a las parroquias, y se hace tremendamente popular. No se habían equivocado los descubridores de este fenómeno, y en seguida se prepara el estreno en Broadway y Londres, por este orden. Un musical compuesto por ingleses era estrenado con todos los honores en la Gran Manzana, y antes que en el West End londinense. Poco después Webber compra el Palace Theatre de Londres (donde se estrenó) y su compañía teatral de curioso nombre (Really Useful Theater Company, la compañía teatral realmente útil) cotizaba en bolsa. Lo que se dice una carrera meteórica. Después vendrían otros trabajos, con Rice solo Evita (y poco más), sin su compañero de colegio Cats, Phantom of the Opera, Sunset Boulevard y muchos otros. Pero este fue el primero, y a muchos (entre los que me encuentro) nos arrastró a amar el teatro musical.

Jesucristo Superstar ha utilizado siempre el anacronismo en su dirección de arte, al tiempo que hacía una lectura fiel al evangelio según san Juan pero haciendo una nueva lectura del papel de los “malos” (Judas y Pilatos, fundamentalmente, aparte del papel humorístico de un Herodes siempre sorprendente). Eso es Superstar, y quien se sorprenda ahora es que no conoce la obra. La versión que nos ofrecen en Madrid ha sido traducida de nuevo, lo cual es una faena porque impide a quienes nos sabemos el libreto de memoria (no es una exageración, me lo sé entero, de principio a fin) nos impide canturrear mientras escuchamos a los intérpretes, pero en la parte positiva se puede decir que la primera traducción de Nacho Artime estaba algo condicionada por la situación sociopolítica que vivía este país, y ahora han intentado ser algo más fieles al texto original. Por mi parte sería el único pero, porque el montaje que se puede ver en el teatro Lope de Vega de Madrid me parece no solamente digno sino sorprendentemente brillante.

Brillan las voces, la valentía de mostrar un Judas con un registro más agudo y estridente que nunca, la puesta en escena sobria pero efectiva, la teatralidad con la que está todo tratado. Sorprende un Jesús que aún siendo bastante blandito va sobrado de voz. Apasiona un Pilatos extraordinario. Enamora una María Magdalena perfecta. Un Caifás rotundo con la clásica voz de barítono de este personaje. Quizá le falte un poco de emoción, pero los arreglos musicales son increíblemente buenos y las casi dos horas y media de función se pasan volando y hacen disfrutar por igual a expertos y profanos, a creyentes y agnósticos. Yo soy un poco experto y un bastante agnóstico, y tras entrar temeroso salí encantado. Por contra de lo que había leído, todo es tremendamente fiel al original, quizá con la excepción de que no llevan micrófonos en la mano (salvo en el “Superstar”), como pasaba en las anteriores versiones, lo cual es muy de agradecer.

No hace falta que remarque mi recomendación, que creo ha quedado meridianamente clara ya. Pero sí diré que este es un musical mágico, que tiene un poder inigualable al contar esta conocidísima historia de forma prodigiosa, y hacerlo con música compuesta por un auténtico iluminado, el Rey Midas del musical inglés, sir Lloyd Webber. Merece la pena ver esta función, tanto para quienes no la conozcan como para los que nos hemos apasionado una vez más con su magia.

[ Jesucristo Superstar es un montaje de Stage entertainment España que se representa en el teatro Lope de Vega de Madrid. ]

  Clips, TeatroDVDCano :: 22.04.2007 @ 19.26

No me he podido resistir a poner esto, como complemento, coda o estrambote de la otra nota. En ‘Les miserables’ hay un momento de esos mágicos, que rompen el espectáculo y se llevan la ovación más inesperada, es cuando la pequeña Cosette se hace con la escena.

Les MisCosette barre el restaurante de los Thenardier, que le dan cobijo. Aparta sillas y barre entre las mesas. Entonces suena ‘Castle on a Cloud’ (castillo en una nube, o como lo tradujeron los adaptares españoles ‘Castillo de cristal’). La pequeña (que se convertiría desde la versión francesa en la imagen de cartelera de este musical) se sienta, y canta. El silencio que se hace en el teatro durante esos dos minutos escasos es sobrecogedor.

No podía dejar de poner este momento teatral tan inmenso, recogido en el vídeo documental ‘Stage by stage’.

  Clips, TeatroDVDCano :: 22.04.2007 @ 17.40

Los miserables, el musical basado en la novela de Victor Hugo (’Les Misérables’, 1862), fue compuesto y escrito por los franceses Alain Bloublil y Claude-Michel Schönberg en el año 80, pero no sería hasta unos años después en que un productor del West End londinense, Cameron Mackintosh, decidiera hacerse con los derechos de esta obra para transformarla adaptándola al gusto del público más experto en el teatro musical, el de Londres y Broadway. En 1985 se estrenaba en la capital británica, y casi dos años más tarde al otro lado del Atlántico.

El año pasado se celebraron los 21 años del musical, que aún está en cartel en el Queen’s Theatre, tras muchos años en el señorial Palace, aunque su estreno fuera en el Barbican. Es la función musical que se mantiene desde hace más años en el West End, y a este paso puede superar a ‘The mousetrap’ (’La ratonera’), la obra de Agatha Christie convertida en tradición teatral de familias enteras acudiendo a verla cada año.

Los miserables fueron parte del fenómeno de inversión de la tendencia que traía a Europa obras musicales americanas, para llevar a Broadway las obras que triunfaban en Londres, algo en lo que sir Andrew Lloyd Webber (autor de ‘Jesuscristo Superstar’, ‘Evita’, ‘Cats’ o ‘El fantasma de la Ópera’, entre otras) tuvo mucho que ver. He visto este musical en Londres un par de veces, y en Madrid, cuando fue estrenado en el Teatro Nuevo Apolo (1992), gracias al empuje de José Tamayo y Plácido Domingo, en colaboración con el propio Macintosh. Y puedo decir, que está hoy tan vivo como el primer día, es de esos musicales que mejoran con los años.

Traigo aquí varios fragmentos de lo que se puede encontrar en la red ahora mismo, que no es mucho. En primer lugar, uno de los temas más bellos del musical, ese ‘Bring him home’ que canta Jean Valjean con Marius medio agonizando en sus brazos. Os traigo la versión española (’Sálvalo’), interpretada por un espléndido Pedro Ruy Blas (genial viejo Deuteronomy en nuestro ‘Cats’) en un audio procedente del disco editado por esa producción. También la versión en inglés por John Owen-Jones, que fuera Jean Valjean en Londres, aunque en este caso es el vídeo de una actuación en un programa televisivo.

Y después, el tema estrella, esa especie de himno de los miserables, ‘One day more’. Lo traigo en un vídeo procedente del concierto homenaje del 10º aniversario (previamente cantan ‘The Attack on Rue Plumet’), del que se editó un disco, y también en la versión española, en imágenes de un ensayo días antes del estreno en Madrid.