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  Cine, Crítica, GeneralSenador Palpatine :: 28.12.2006 @ 10.10

La fiesta ha terminado.

En una habitación medio en penumbra, dos hombres.

Uno, un brillante abogado homosexual, con el cuerpo carcomido por una terrible enfermedad, anclado a un gotero cuyo soporte utiliza a modo de bastón.

El otro, un abogado negro lo suficientemente loco o idealista como para enfrentarse a un poderoso bufete, en un caso con escasas posibilidades de éxito.

Suena un disco de fondo. María Calas susurra una trágica canción.

El abogado enfermo, con el cuerpo convertido en un saco de huesos, cierra los ojos y traduce las palabras de la cantante. Las recita como en un lamento que le traspasa el alma. Siente la música en sus entrañas. Le está hablando de su vida.

En esos momentos finales, se desprende de todas las máscaras, se desnuda y muestra lo que siempre fue, sin esconderse, sin miedo al mañana que nunca llegará.

La música asciende y llena la sala. Su voz se eleva y la acompaña. La Calas canta … yo soy la vida, yo soy el amor. El se pone en pie y la luz baña su rostro espectral, medio vivo. Ya casi muerto.

Mitad soñando, perdido en un delirio, alza la cabeza al cielo y sonríe con los ojos cerrados, mientras el abogado negro le observa fijamente, con expresión sobria y lágrimas serenas resbalando por sus mejillas.

Entonces lo entiende todo. En ese momento de verdad, en ese punto sin retorno, ya no ve un caso por el que luchar. Solo contempla a un ser humano que sufre y muere, victima de una enfermedad absurda, que siente cómo la vida y el aliento se les escapan entre los dedos demasiado pronto (¿alguna vez no lo es?).

Apenas más cosas a destacar, en una película seguramente menor.

Sólo el recuerdo imborrable de las canciones de Bruce Springsteen y Neil Young.

Pero esa escena vuelve a mí cuando menos me lo espero, grabada en mis recuerdos, sin posibilidad de olvido.

  Cine, Crítica, GeneralSenador Palpatine :: 12.09.2006 @ 10.37

Vaya por delante que “Corrupción en Miami” es una de mis series favoritas. Tenía un poco de miedo en que no me gustase su adaptación cinematográfica pero, por otro lado, me moría de ganas de verla. Además tengo la ventaja de que no soy excesivamente nostálgico. Suelo pensar que cualquier tiempo pasado fue peor.

Y la película me encantó.

Se me pasó en un suspiro. Aunque el guión no es muy brillante que digamos y resulta a veces demasiado simplón. Sin embargo en todo lo demás, el acierto es pleno. Detrás de las cámaras está Michael Mann (productor original de la serie) y para mí eso es suficiente. Esa ambientación, ese estilo tan personal y tan “cool”, ese aire épico que Mann da a todo lo que hace (joyas como “El último Mohicano”, “Heat” o “El dilema”), impregna la película desde el primer segundo (un sensacional prólogo en un club de Miami en el que el realizador, cámara al hombro, se mueve como pez en el agua).

Sin embargo es en los actores donde el film gana por k.o. a la serie. Jamie Fox es un actor de reconocida categoría (uno de los pocos actores negros en tener un oscar al mejor intérprete principal). Gon Li (extrañamente, mucho menos guapa de lo que suele aparecer), resuelve con solvencia. Una pequeña (pero importante) aparición del español Luis Tosar en un personaje hierático e inquietante. Un villano de nombre genial (Arcángel de Jesús Montoya), maniático compulsivo de la seguridad. Y por supuesto Colin Farrell. No hay color entre él y Don Johnson. Es el último gran macarra del cine actual, mejor cuanto más chulo es el personaje que interpreta. Y Sonny Crockett es chulo hasta cuando duerme.

Mención especial al final, agridulcemente bello, que (no sé por qué me da) gustará a nuestro web master.

Sólo dos peros: no aparece el caimán de Sonny (uno de mis fetiches favoritos de la serie) y sobre todo no está el teniente Castillo (personaje que bordaba el gran Edward James Olmos), mi cara-palo favorito de todos los tiempos.

  Cine, CríticaSenador Palpatine :: 22.08.2006 @ 09.52

A veces estoy viendo una película entretenida, de esas que me hacen pasar el rato, sin más. Sé, mientras la veo, que nunca formará parte de esa lista imaginaria de mis cien películas favoritas (o algo así). Y de pronto en una escena, sin avisar, surge un chispazo, un fogonazo y algo ocurre en la pantalla que queda grabado en mi cabeza y soy consciente en ese mismo momento de que ese detalle permanecerá en mis recuerdos cinematográficos favoritos el resto de mi vida.

Me pasó ayer por la tarde viendo “Piratas del Caribe 2”. La película me resultó agradable sin más (algo mejor que la primera), sobre todo en la última hora de metraje, pero sabía que en cuanto saliese del cine, no iba a pensar mucho en lo que había visto.

Sin embargo cuando estaba a punto de finalizar el film, en una escena de despedida entre los personajes de Johnny Deep y Keira Knigthley, en un momento mágico y especial sus miradas se cruzan. La cámara mantiene el plano de los dos y sus ojos brillan. Por un instante, unos segundos, guardan silencio. Y esos dos pura sangre, esos dos inmensos actores (Johnny es inmenso a pesar de Jack Sparrow y ella tiene la fuerza y la elegancia de una pantera frente a la cámara) expresan más con el brillo de sus ojos, que miles de líneas de diálogo que ningún guionista pueda imaginar. Son los dos iguales, dice él, dos piratas. Ella no puede negarlo y calla, siente que algo muy profundo la une a él y la atrae sin poder evitarlo aunque lo intente. Y todo lo que uno siente por el otro se refleja en sus rostros, sin palabras, trasmitiendo con su silencio un mundo de sensaciones, como solo los actores hechos de una pasta especial son capaces de hacer.

  Cine, GeneralSenador Palpatine :: 26.07.2006 @ 16.06

Keira Kinghtley seduce a la cámara, con su sonrisa tierna y su aire de pijita dulce y encantadora. Parece la típica mujer florero de cuerpo frágil a punto de caer en la anorexia tan habitual en muchas actrices de Hollywood. En algunas de sus películas se limita a posar y a lucir palmito, en papeles vacíos con escaso o ningún interés. Pero cuando el guión está a la altura (“Orgullo y Prejuicio”, por ejemplo), la inmensa actriz que lleva dentro aparece y su talento lo devora todo. Me sorprendió cuando la nominaron a mejor actriz en la última edición de los Oscar y solté un par de improperios sin haber visto la película. De hecho, fui al cine a verla de mala gana. Pero a los cinco minutos, mis prejuicios cayeron y me deje llevar por aquella mujer maravillosa (en una deliciosa película) que me hipnotizaba y me dejaba con la boca abierta y cara de bobo, sólo con observar su rostro y sus movimientos.

La semana pasada se estrenó “Domino”, con ella de protagonista absoluta y desde que la vi hace un par de días, no consigo quitármela de la cabeza. La película es entretenida, pero ella está muy por encima. Es como un imán que me atrapa cada vez que sale en la pantalla. Increíblemente sexy con un cigarrillo en los labios (todas las mujeres hermosas deberían fumar, al menos en el cine) y con la temperatura de un volcán capaz de derretir un iceberg cuando sonríe.

Ahora, cada vez que pienso en ella, tengo una fantasía recurrente: deslizarme entre sus sábanas en una perezosa mañana de Domingo para descubrir cada centímetro de su piel y comprobar por mí mismo si el tatuaje que luce al final de su espalda es real o sólo es un producto de mi calenturienta imaginación.

  Cine, CríticaJoseba :: 02.12.2005 @ 11.20

El otro día tuve la ocasión de poder ver el estreno de la última película de Harry Potter, basada en el libro del mismo nombre. En primer lugar recomiendo la lectura de los libros, muy amenos, que narran las aventuras de este personaje y sus amigos en los siete años que dura la educación en el colegio especial de magia Hogwarts.

A lo largo de los cursos del colegio, que corresponden con cada uno de los volúmenes, y de las películas, los personajes van cambiando y madurando, desde la niñez a la adolescencia, reflejándose esto tanto en la forma narrativa usada (que pasa desde un tono muy infantil en el primer tomo, a una cada vez más oscura, compleja y violenta), como en el tipo de aventuras que viven.

La película se corresponde con el tomo 4º, penúltimo publicado en castellano. Como no quiero hacer un spoiler, no voy a hablar del argumento, solo de la película en si misma, para no reventar la historia a aquellos que no hayan leido el libro ;-)

Podríamos definir al ritmo de la trama como frenético, apresurado, algo parecido a la primera película del señor de los Anillos, aunque no tan extensa, por lo que se hace bastante menos pesada, aunque es posible que alguien que no se haya leido los libros pueda ver problemas de coherencia en algunos momentos. Aún así, es tremendamente divertida y emocionante, con escenas de tensión muy bien llevadas.

La ambientación, como en las anteriores películas, es excepcional. Ayuda mucho el que los libros esten escritos de forma bastante descriptiva, dando muchas pistas a los infografistas y decoradores, pero la verdad es que se salen. Tanto los entornos del castillo, como la caracterización de los personajes, los diferentes seres que pueblan este mundo fantástico, la representación visual de los hechizos y magias, todo está cuidadísimo, sin caer en el pastelismo inherente a la fantasía peliculera. De hecho, en cada nueva entrega de la saga se superan. Incluso diría que según va avanzando la infografía, el castillo de Hogwarts se va haciendo mas grande y majestuoso. La fotografía también es buena, con un caracter marcadamente épico.

Los personajes, ya en plena adolescencia, son un fiel reflejo de esta edad, con numerosos conflictos personales, una cierta tensión “sexual” no resuelta, cada vez más extremistas y con personalidades mas definidas. Destaca sobre todo la protagonista femenina, Hermión Granger, interpretada por Emma Watson. Esta chica tiene futuro, con una gran capacidad para atraer la atención de la cámara, que hace quedar a sus compañeros de reparto como aficionados amateur.

Respecto a la banda sonora, muy buena, como en las anteriores. También la iconografía y créditos son buenos ,aunque han perdido un poco respecto a la anterior entrega, donde los títulos de créditos aparecían de forma magistral sobre el plano de los merodeadores.

En resumen, una buena película de ficción, entretenida, y en la línea de lo que podemos esperar de esta rentable franquicia.

Le damos un … 8/10. Enhorabuena a los premiados.

  Cine, CríticaDVDCano :: 22.08.2005 @ 17.19

Imagen producto: Sin City - Robert Rodriguez y Frank Miller
Valoración: 4 sobre 5

Esta reseña esta dedicada a la película y al fantástico libro sobre como se hizo (”The making of the movie”). No soy nada aficionado al comic, y no conocía las colecciones de Frank Miller (Olmie, 1957). He querido ver esta película porque me gusta Robert Rodriguez (San Antonio, 1968), su “Desperado” es de esas películas que más parece un ballet, en el que todo va sucediendo en la pantalla a un ritmo cuidado, con armonía hechizante. Si encima participaba en el proyecto su gran amigo Quentin Tarantino (Knoxville, 1963), tenía todos los atractivos para ir a verla, a los que se le puede añadir la presencia de una Brittany Murphy que me atrajo en su papel de chica de barrio en “Ocho millas”. A pesar de lo dificil que es para mi meterme en una acción tan de comic como esta, la película me ha fascinado y creo que es altamente recomendable.

La película es un reflejo milimétrico del cómic, según he podido ver en alguna web como esta de Yahoo Movies donde se puede ver una secuencia de fotogramas comparados con viñetas del trabajo de Miller. La forma en que han sabido plasmar esa estética en blanco y negro es fascinante. Es dura, agresiva, violenta y sangrante, también es absolutamente irreal, y aun así arrebatadoramente bella.

Sin City

Según leo han echado mano del comic «Sin City» y de otras tres miniseries: “That Yellow Bastard”, “The Big Fat Kill” y “The Babe Wore Red”. El reparto es todo un acierto, con un Mickey Rourke super violento en el papel de Marv, o un inconmensurable Bruce Willis como Hartigan, pero también todos los demás.

“Hay callejones en Sin City en los que te puedes encontrar cualquier cosa”

Es un espectáculo visualmente muy potente, con una narración sólida, una historia que atrapa y entretiene y en el que las mayoría de los planos parecen viñetas animadas. Todo un goce estético, pero también un rato entretenido en el cine, lo cual no es poco.

[El sitio oficial es este. Aquí podeis ver los trailers de Sin City, o aquí también].