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Artículos archivados en esta categoría


  CineSenador Palpatine :: 18.02.2008 @ 10.05

Madrugada del domingo al lunes. Cerca de las 12. No es buena hora para ver una película, sobre todo cuando sabes que el despertador te robará tus sueños a las 7 de la mañana.

Aún así, es difícil resistirse a un plato que promete ser suculento. David Cronenberg, Viggo Mortensen y Naomi Watts. Tres de mis grandes.

Pulso el play en el DVD, e intento imaginar cuanto aguantaré hasta que el sueño me venza.

Cuando me doy cuenta es la una y media y la película ya ha acabado. En un suspiro. Ni siquiera tengo sueño. No he pestañeado.

Me siento solo. Angustiado. Con una sensación de vacío en el estómago y una tímida esperanza en el corazón. Y sonrío feliz. Acabo de degustar una joya maravillosa. Una de esas películas que no olvidaré y cuyas frase resuenan en mi cabeza aún y para siempre.

Dura, cruel, brutal, salvaje, angustiosa, sin concesiones. Sabe a sangre y a cuellos cercenados por navajas de barbero. A putas sin esperanza, a vidas rotas (“Llevo muerto desde los 15 años” dice Viggo), a miserias y a maldad en estado puro. Pero también a esperanza y al beso más dolorosamente hermoso que he visto en años. Amor imposible, vidas que se cruzan un instante sin posibilidad de seguir unidas. Dolorosas existencias grises de la gente normal. Vacío cruel, maldad enfermiza de los que sólo parecen haber nacido para construir sus vidas en torno al dolor de los demás.

Putas preñadas a los catorce. Violadas, drogadas. Esclavas que sólo paren esclavas. Matones crueles y sádicos que viven del dolor. Psicópatas enfermos que a veces parecen niños perdidos. Hombres cuya única misión en esta vida es tratar de hacer lo correcto, aunque eso suponga morir en el intento o renunciar a una existencia propia.

Oscura, brutal, inmensa.

La puta vida en estado puro.

  Crítica, TeatroDVDCano :: 30.01.2008 @ 12.23

Imagen producto: Jesucristo SuperstarJesucristo Superstar

4 estrellas4 estrellas4 estrellas4 estrellas4 estrellas

Tras leer algunas críticas (en la blogosfera fundamentalmente) me enfrentaba a esta revisión del musical Jesucristo Superstar con un mucho de prevención, algo desanimado, escéptico y poco entregado a la causa. Vi insistir en los comentarios sobre el cambio en los textos de la traducción, o en esos detalles escenográficos y de ambientación que muestran a unos personajes vestidos con ropa actual y a otros con uniformes militares también de nuestra época. Hasta se hablaba de un cambio en la cronología de la historia que puedo asegurar no existe. El caso es que pasé del escepticismo a la entrega absoluta, y al final del primer acto salí al baño dando saltos de alegría.

JCS es el musical de mi vida. Aún guardo los tickets y programas de mano del estreno en Madrid, en diciembre y enero (la vi dos veces) de 1975/1976, también los del estreno de 1983. Ahora pondré el de esta nueva versión junto a los anteriores. En aquella primera representación, amenazada por grupos ultracatólicos por entender irreverente el argumento (la Magdalena expresando amor por Jesús, un Judas desmitificado cumpliendo con su papel o Pilatos descubierto como un pelele político que intenta ayudar a Jesucristo, lavando sus manos de lo que él mismo denomina sangre inocente), se estrenó en España once días antes de la muerte del dictador. En Buenos Aires volaron el teatro donde iba a estrenarse, la triple K era implacable. Casi cuarenta años después de editarse el disco original, producido por Robert Stigwood (productor de los Bee Gees, entre otros) y David Land, con pocas perspectivas de dar el salto al teatro, en Madrid vuelve a sonar la música de Andrew Lloyd Webber y las letras (traducidas) de Tim Rice. Y es una gozada, lo puedo asegurar.

La aparición de este musical compuesto por dos jóvenes (19 y 20 años) autores, coincide con lo que se dio en llamar la “Christ Revolution” en USA. El disco salta a las calles, a las parroquias, y se hace tremendamente popular. No se habían equivocado los descubridores de este fenómeno, y en seguida se prepara el estreno en Broadway y Londres, por este orden. Un musical compuesto por ingleses era estrenado con todos los honores en la Gran Manzana, y antes que en el West End londinense. Poco después Webber compra el Palace Theatre de Londres (donde se estrenó) y su compañía teatral de curioso nombre (Really Useful Theater Company, la compañía teatral realmente útil) cotizaba en bolsa. Lo que se dice una carrera meteórica. Después vendrían otros trabajos, con Rice solo Evita (y poco más), sin su compañero de colegio Cats, Phantom of the Opera, Sunset Boulevard y muchos otros. Pero este fue el primero, y a muchos (entre los que me encuentro) nos arrastró a amar el teatro musical.

Jesucristo Superstar ha utilizado siempre el anacronismo en su dirección de arte, al tiempo que hacía una lectura fiel al evangelio según san Juan pero haciendo una nueva lectura del papel de los “malos” (Judas y Pilatos, fundamentalmente, aparte del papel humorístico de un Herodes siempre sorprendente). Eso es Superstar, y quien se sorprenda ahora es que no conoce la obra. La versión que nos ofrecen en Madrid ha sido traducida de nuevo, lo cual es una faena porque impide a quienes nos sabemos el libreto de memoria (no es una exageración, me lo sé entero, de principio a fin) nos impide canturrear mientras escuchamos a los intérpretes, pero en la parte positiva se puede decir que la primera traducción de Nacho Artime estaba algo condicionada por la situación sociopolítica que vivía este país, y ahora han intentado ser algo más fieles al texto original. Por mi parte sería el único pero, porque el montaje que se puede ver en el teatro Lope de Vega de Madrid me parece no solamente digno sino sorprendentemente brillante.

Brillan las voces, la valentía de mostrar un Judas con un registro más agudo y estridente que nunca, la puesta en escena sobria pero efectiva, la teatralidad con la que está todo tratado. Sorprende un Jesús que aún siendo bastante blandito va sobrado de voz. Apasiona un Pilatos extraordinario. Enamora una María Magdalena perfecta. Un Caifás rotundo con la clásica voz de barítono de este personaje. Quizá le falte un poco de emoción, pero los arreglos musicales son increíblemente buenos y las casi dos horas y media de función se pasan volando y hacen disfrutar por igual a expertos y profanos, a creyentes y agnósticos. Yo soy un poco experto y un bastante agnóstico, y tras entrar temeroso salí encantado. Por contra de lo que había leído, todo es tremendamente fiel al original, quizá con la excepción de que no llevan micrófonos en la mano (salvo en el “Superstar”), como pasaba en las anteriores versiones, lo cual es muy de agradecer.

No hace falta que remarque mi recomendación, que creo ha quedado meridianamente clara ya. Pero sí diré que este es un musical mágico, que tiene un poder inigualable al contar esta conocidísima historia de forma prodigiosa, y hacerlo con música compuesta por un auténtico iluminado, el Rey Midas del musical inglés, sir Lloyd Webber. Merece la pena ver esta función, tanto para quienes no la conozcan como para los que nos hemos apasionado una vez más con su magia.

[ Jesucristo Superstar es un montaje de Stage entertainment España que se representa en el teatro Lope de Vega de Madrid. ]

  General, Libros, Mass MediaDVDCano :: 28.08.2007 @ 10.04

Ha muerto el muy canalla. Umbral escribía bien, alguna de sus novelas, con clara apariencia autobiográfica, son el más crudo relato de la España de la dictadura franquista. Su libro de poesía desgarrada, dedicada a su hijo muerto, ‘Mortal y rosa’, hiela la sangre en ocasiones. Pero donde más brilló Pacoumbral fue en el columnismo. Su ‘Spleen en Madrid’ de El País en los ochenta, o su columna en la última de ‘El Mundo’ fueron una lección diaria de libertad, a la vez que un ejemplo de buena literatura.

Lo que más admirable me pareció siempre es su exquisito estilo. Una época en que estaba yo metido en un proyecto para hacer el diario digital en CD-rom, antes de la popularización de Internet, tuve que colaborar en digitalizar alguna edición completa de varios diarios españoles, las principales cabeceras de nuestro país. A veces picaba textos y en otras simplemente dictaba para que escribiera otra persona. En cualquiera de los casos, los artículos de Umbral eran de lo más sencillo, tanto que apenas hacía falta dictar los puntos y las comas, porque su dominio del lenguaje le llevaba a ponerlos siempre en el sitio adecuado, una de las cosas más dificiles en el noble arte de juntar letras. Era una gozada copiar sus párrafos, llenos de ritmo, compuestos a la perfección. Posiblemente junto a Vargas Llosa una de las plumas que mejor trataron nuestro idioma.

Y luego está esa época de los inicios en el diario de PRISA, en que siempre pensé estaba caricaturizando a los medios, con esas columnas llenas de citas personales, plagadas de negritas, con decenas de nombres y apodos, a veces ininteligible por quien no estaba en la pomada de los personajes destacados en la sociedad de los primeros años de la transición. Su columna era, de alguna forma, un reflejo de la tendencia habida en los medios a retratarse a sí mismos de forma difusa, prestando atención a los de su propia clase, como si fueran asuntos del interés general. La columna de Umbral rezumaba libertad y fue un espejo perfecto para mirar nuestro entorno.

El Umbral más polemista no tenía límites a veces, y le gustaba epatar, llamar la atención, hacerse notar como el que más. Ya fuera con una bufanda enrollada a su cuello en pleno mes de agosto, o poniendo en un aprieto a Milá con aquel “yo he venido a hablar de mi libro”, que recordamos como si fuera ayer. También en eso hizo siempre lo que quiso, aunque realmente no creo que hubiera necesitado reclamar más atención de la que su pluma merecía de por sí.

Las columnas quedan más en el recuerdo que en las estanterías, por lo que en esta hora de su muerte me permitiré recomendar una de sus novelas, para quien se haya perdido al Francisco Umbral literato y se haya quedado en su figura polémica y libertaria. En ‘Madrid, 1940′, Umbral hace un relato en primera persona que deja al lector con la duda de hasta que punto ese protagonista es el propio escritor o no. Contemporáneo y cercano a su propia historia, supongo que el personaje tiene parte de realidad y otra de pura ficción, pero sea como sea resulta impactante la primera persona en la que está escrito, siendo algunas de las actitudes del mismo cuando menos cuestionables. El relato de esa novela va atrapando, nos sumerge en la atmósfera del momento, y al final terminamos renunciando a enjuiciar las actitudes y asumiendo la compleja condición humana, que nos lleva a veces a ser villanos, tanto como en otras ocasiones somos capaces de parecer auténticos héroes. Es un buen momento para recuperar la obra de Umbral, y disfrutar de ella.

  CineSenador Palpatine :: 23.08.2007 @ 14.15

Dice Brad Bird, el director de la maravillosa “Ratatouille” que “Si logras que el público crea en algo que es absolutamente inverosímil, entonces habrás conseguido la verdadera magia del cine”.

Y Bird lo consigue y va mucho más allá. No solo consigue hacernos ver el hecho de que una rata pueda llegar a convertirse en “el mejor chef de Francia” como algo totalmente factible (y lógico, visto el devenir de la película), sino que además nos transporta a mundos maravillosos, nos hace disfrutar, reír, estallar en carcajadas y emocionarnos mientras acompañamos a la adorable rata Remy desde las cloacas hasta el lugar donde sus sueños de gran cocinero se harán realidad.

Calificar esta película como meramente entretenida o encuadrarla dentro de la categoría del cine de animación o infantil, es hacerle poca justicia.

“Ratatouille” es cine total que trasciende los géneros y que deja en simplistas la mayor parte de adjetivos que se le puedan aplicar.

No sólo es un festín visual inigualable, un prodigio de la técnica y un par de horas de diversión total sin el más mínimo bache.

Es mucho más. Es originalidad e imaginación en estado puro, ternura y sensibilidad. Es la vuelta a la sonrisa más franca y sincera, esa que te surge espontáneamente de dentro y que te hace descubrir que llevas un montón de tiempo absorto en la pantalla, con cara de bobalicón, sin pensar en nada más.

Es olvidarse de todo y adentrarse en su fascinante mundo de colores, sueños y pura magia.

Es, en definitiva un viaje sin retorno hacia ilusión y hacia la fantasía absoluta.

Sobran las palabras y las que se me ocurren no le llegan a la altura de los zapatos al más simple y pequeño de sus fotogramas.

Simplemente hay que verla y dejarse inundar por su magia.

  Caprichos, CineDVDCano :: 17.06.2007 @ 01.13

Es un cortometraje realizado por el grupo Delacrew. El año pasado ganó el premio a la mejor realización en el DiBa 2006 (Digital Barcelona Film Festival). Les bastaron 72 horas para todo el proceso, incluyendo la creación del guión, rodaje, edición y postproducción.

Ah, y plantea una situación kafkiana que me ha dejado pensativo. Vivir en un continuo déjà vu.

  Caprichos, CineDVDCano :: 14.06.2007 @ 21.37

Aunque parezca extraño llevo desde el verano que empecé este blog con ganas de ponerle una nota a Lalo Schifrin. El compositor argentino puede presumir de una carrera musical dilatada y de gran variedad. Es pianista, director de orquesta, arreglista y compositor. Ha trabajado con Xavier Cugat o en aquella exitosa gira de ‘Los Tres Tenores’, haciendo arreglos. Y ha compuesto infinidad de melodías para el cine y para la televisión, desde la música de ‘Harry el sucio’ en la gran pantalla hasta la de la serie televisiva ‘Mission Impossible’.

Sí, sí, el autor de la música de Mission Impossible. A sus 75 años este músico puede estar más que satisfecho, y eso tan sólo por una de sus obras, un trabajo que muchos considerarían como menor al ser realizado para la pequeña pantalla. Pero claro, esa serie se convirtió años más tarde en una película de éxito, más bien en una saga, y afortunadamente tuvieron el acierto de mantener la perfecta melodía de Schifrin. No fue así en un principio, ya que Brian de Palma decidió encargar una melodía nueva. Los productores no aceptaron la propuesta del director y le pidieron que introdujese, tan sólo fuera en un segundo plano y como referencia nostálgica, la sintonía que se hizo popular en aquella televisión en blanco y negro de los años sesenta. El acierto fue redondo, y encargaron a U2 la versión, que se convirtió en una melodía muy escuchada coincidiendo con el estreno de la película, lo cual supuso la recuperación de este gran músico.

Y es que es una melodía perfecta, tan perfecta que da hasta miedo. Es irreprochable y parece hecha para el género de acción al que pertenece esa película, y la serie original. Es imposible escucharla sin recordarla el resto de nuestros días, parece de esas melodías que existieron siempre y el bueno de Schifrin se limitó a escribir una sucesión de notas en un pentagrama, que dieron como resultado algo que estuvo ahí desde siempre.

Esto hace inmortal a Lalo Schifrin. Es una inmortalidad de esas que solamente pueden disfrutar los grandes artistas.

Si los señores que llevan esto de los derechos no se enfadan, pongo la versión de Mission:Impossible, la primera de la saga cinematográfica, si bien la que hicieron Limp Bizkit para la segunda es igualmente una fantástica versión.

Get the Flash Player to see the wordTube Media Player.

  Caprichos, CineDVDCano :: 09.06.2007 @ 10.48

Esa gruesa palabra que interrumpe en el título de esta nota el de una famosa película, aparece con sus variantes en esa cinta unas 265 veces. Si ya me sorprendió que alguien se dedicase a contar las veces que se dice ‘fuck’, ‘fucking’, ‘mother fucker’ y demás en una película, aún más sorprendido he quedado con un vídeo en el que se recopilan las expresiones mencionadas en dos ‘jodidos’ minutos de Pulp Fiction. El vídeo es este, con perdón.

  CineDVDCano :: 20.05.2007 @ 18.05

Estupenda recopilación de 100 frases, procedentes de 100 películas distintas, en las que se pronuncian los números del 100 al 1. Es un trabajo inmenso con un resultado muy curioso. Las cintas van desde La noche de los muertos vivientes hasta El señor de los anillos, y la lista completa la puedes consultar en el blog del creador de este vídeo.

  CineDVDCano :: 20.05.2007 @ 17.45

El plano secuencia es aquel en donde la cámara se mueve creando así una toma en donde se muestran diferentes acciones de los personajes conservando las unidades espaciales y temporales. Es decir, este término cinematográfico indica el plano rodado de una vez, sin cortes, sin trabajo de edición posterior. Es un plano largo, en el que la edición se sustituye por una trabajada labor de planificación.

Hay que imaginarse lo que debe ser rodar un plano de estos de muchos minutos de una vez, lo estudiados que tienen que estar los movimientos de cámara, lo ensayados que deben ser los pasos de cada miembro del equipo, especialmente los actores. Y como debe sentar cuando el director dice eso de: “¡Corten! ¡Repetimos!” Y entonces, empezar de nuevo, desde el principio.

El maestro del plano secuencia en España es Berlanga. En cintas como La escopeta nacional o La vaquilla (especialmente esta última) hay planos secuencia inacabables, rodados con evidente maestría. Si miramos hacia fuera, Orson Welles, Altman o Scorsese son grandes amigos de esta técnica, en la que han creado auténtica escuela.

Veo en Kottke el enlace a una fantástica nota de Daily Film Dose con amplia selección de planos secuencia en el cine. A falta de referencia alguna a nuestro Berlanga, nos permiten ver vídeos de algunos espectaculares planos, que merecen la pena ser vistos por cualquier buen aficionado al cine.

De la mencionada selección traigo aquí mis tres preferidos. En primer lugar los títulos de crédito de El juego de Hollywood (The player), de Robert Altman. Luego, la secuencia en que Ray Liotta y Lorraine Bracco entran en el Copacabana, en Uno de los nuestros (Goodfellas), de Martin Scorsese. Y, para terminar, una secuencia de Kill Bill Vol.1 , de Quentin Tarantino. No sabría decir cual es mejor.

  Crítica, Diseño, LibrosDVDCano :: 23.04.2007 @ 12.41

Imagen producto: Iconos del diseño: El siglo XXIconos del diseño: El siglo XX

4 estrellas4 estrellas4 estrellas4 estrellas4 estrellas

Dado que hoy es Sant Jordi y la tradición marca que se regale un libro y una rosa, voy a comentar un trabajo que se dedica a reunir más de ochenta grandes diseños industriales del siglo XX. Todo tipo de objetos, desde el más sencillo, barato y común hasta objetos casi de culto, unidades limitadas fabricadas por encargo. El libro se llama Iconos del diseño: El siglo XX (Icons Of Design: The 20th Century), y está editado en castellano por Electa (183 páginas, encuadernación rústica).

Un grupo de expertos, bajo la dirección del especialista alemán Volker Albus, el holandés Reyer Kras y el británico Jonathan M. Woodham, se encargan de seleccionar lo más destacado del diseño industrial en el pasado siglo. Según Reyes Kras:

(Los objetos elegidos) ejercen de máquinas del tiempo y se les considera reflejos, auténticos iconos, que simbolizan las gentes y culturas que los crearon.

Hay mayoría de diseños alemanes y nórdicos. Digamos que el norte de Europa representaría la excelencia de la ingeniería e Italia la elegancia en el diseño. En la lista, objetos sencillos como un CD, un boli Bic, el Lego, la Barbie, un Zippo, el Tupperware o la botella de la Coca-Cola. Otros cuyo uso está igualmente extendido, al ser accesibles a amplias capas de población, aunque su uso y tenencia ya indica un cierto marchamo de categoría social, como serían el reloj Swatch, la cafetera Bigaita, la radio Volksempfängen (todo un avance en 1933), la tele o el móvil Motorola. E incluso hay diseños de auténtico lujo, como la histórica silla Hill House, diseñada por Mackintosh a principios de siglo (1902) o las dos Harley Davidson (1969) creadas para el filme Easy Rider.

Entre los diseñadores que repiten con más obras están Raymond Loewy (nacido en Francia, pero toda su carrera la desarrollo en USA), Alessandro Mendini, Ettore Sottsas (italianos estos dos últimos) y Philippe Starck (francés).

Decir que la propia Internet está contemplada como tal invento, siendo posiblemente el que más cambió el mundo contemporáneo. Este volúmen dedica dos páginas a cada diseño, lo cual lo hace ligero y válido tanto como libro de consulta como de lectura.

Aprovechando esta nota me gustaría dedicar una serie de notas a aquellos diseños con los que me identifico de alguna forma, los que me parecen más definitorios de los cambios que obraron en la sociedad durante el siglo XX.

[ Esta anotación no es un contenido publicitario ] [ Con información de el periódico ]

  Clips, TeatroDVDCano :: 22.04.2007 @ 19.26

No me he podido resistir a poner esto, como complemento, coda o estrambote de la otra nota. En ‘Les miserables’ hay un momento de esos mágicos, que rompen el espectáculo y se llevan la ovación más inesperada, es cuando la pequeña Cosette se hace con la escena.

Les MisCosette barre el restaurante de los Thenardier, que le dan cobijo. Aparta sillas y barre entre las mesas. Entonces suena ‘Castle on a Cloud’ (castillo en una nube, o como lo tradujeron los adaptares españoles ‘Castillo de cristal’). La pequeña (que se convertiría desde la versión francesa en la imagen de cartelera de este musical) se sienta, y canta. El silencio que se hace en el teatro durante esos dos minutos escasos es sobrecogedor.

No podía dejar de poner este momento teatral tan inmenso, recogido en el vídeo documental ‘Stage by stage’.

  Clips, TeatroDVDCano :: 22.04.2007 @ 17.40

Los miserables, el musical basado en la novela de Victor Hugo (’Les Misérables’, 1862), fue compuesto y escrito por los franceses Alain Bloublil y Claude-Michel Schönberg en el año 80, pero no sería hasta unos años después en que un productor del West End londinense, Cameron Mackintosh, decidiera hacerse con los derechos de esta obra para transformarla adaptándola al gusto del público más experto en el teatro musical, el de Londres y Broadway. En 1985 se estrenaba en la capital británica, y casi dos años más tarde al otro lado del Atlántico.

El año pasado se celebraron los 21 años del musical, que aún está en cartel en el Queen’s Theatre, tras muchos años en el señorial Palace, aunque su estreno fuera en el Barbican. Es la función musical que se mantiene desde hace más años en el West End, y a este paso puede superar a ‘The mousetrap’ (’La ratonera’), la obra de Agatha Christie convertida en tradición teatral de familias enteras acudiendo a verla cada año.

Los miserables fueron parte del fenómeno de inversión de la tendencia que traía a Europa obras musicales americanas, para llevar a Broadway las obras que triunfaban en Londres, algo en lo que sir Andrew Lloyd Webber (autor de ‘Jesuscristo Superstar’, ‘Evita’, ‘Cats’ o ‘El fantasma de la Ópera’, entre otras) tuvo mucho que ver. He visto este musical en Londres un par de veces, y en Madrid, cuando fue estrenado en el Teatro Nuevo Apolo (1992), gracias al empuje de José Tamayo y Plácido Domingo, en colaboración con el propio Macintosh. Y puedo decir, que está hoy tan vivo como el primer día, es de esos musicales que mejoran con los años.

Traigo aquí varios fragmentos de lo que se puede encontrar en la red ahora mismo, que no es mucho. En primer lugar, uno de los temas más bellos del musical, ese ‘Bring him home’ que canta Jean Valjean con Marius medio agonizando en sus brazos. Os traigo la versión española (’Sálvalo’), interpretada por un espléndido Pedro Ruy Blas (genial viejo Deuteronomy en nuestro ‘Cats’) en un audio procedente del disco editado por esa producción. También la versión en inglés por John Owen-Jones, que fuera Jean Valjean en Londres, aunque en este caso es el vídeo de una actuación en un programa televisivo.

Y después, el tema estrella, esa especie de himno de los miserables, ‘One day more’. Lo traigo en un vídeo procedente del concierto homenaje del 10º aniversario (previamente cantan ‘The Attack on Rue Plumet’), del que se editó un disco, y también en la versión española, en imágenes de un ensayo días antes del estreno en Madrid.