Hay varias cosas que no he comprendido de este verano vacacional. Como no me quiero (puedo) extender, iré en corto y por derecho.

- No entiendo que hayamos dado unos Juegos Olímpicos a China, siendo que no respetan los derechos humanos y la libertad está salvajemente cercenada.

- No entiendo que en esa olimpiada inconveniente, un Comité Olímpico Internacional impida llevar crespones negros a los deportistas españoles que pretendían mostrar su duelo por la muerte de más de ciento cincuenta personas en el avión de Barajas.

- No entiendo lo poco que nuestros políticos y empresarios valoran la información. Es un servicio al ciudadano y una obligación cuando hay una catástrofe como la mencionada. En Gran Bretaña habría salido un mando policial a las pocas horas dando cumplida y detallada información. Con respeto a las víctimas y a sus familiares y amigos. Pero esa información es válida para todos. Y necesaria.

- No entiendo que un tipo me gritara: “Usted no”, en el castillo de Peralada, donde había acudido a ver un espectáculo de baile, cuando simplemente me había acercado a una zona (reservada) a preguntar donde se podía comprar una botella de agua. Allí había un ágape para VIPs, pero yo ni tenía pase ni interés por acceder a tan noble zona. Solo quería agua, y bien me podrían haber preguntado si tenía pase. Debo tener pinta de pringado.

- No entiendo que las vacaciones no duren eternamente y haya que volver a la rutina diaria. Con lo bien que estábamos…