Resulta que hace unos días el diario 20 minutos comunicó que despedía a un grupo de redactores, algunos de los cuales tenían cierto puesto de responsabilidad y/o eran firmas destacadas del diario. La explicación de su director fue que la crisis les obligaba a reducir costes. La incidencia de la crisis en la prensa gratuita parece de mayor importancia, por el hecho de que viven exclusivamente de la publicidad, y esta parece haber descendido de forma considerable.

ClasificadosNo voy a cuestionar lo que dice el director de esa publicación, aunque ciertamente me parece que la prensa de pago también vive casi exclusivamente de la publicidad. Si tenemos en cuenta lo que se queda el quiosquero (que no es poco, al tiempo que es merecido, ya que en esta historia es el único que madruga, además de pasar frío, calor y lo que venga), y lo que cuesta el transporte y distribución, realmente del euro que cuestan muchos diarios (Público la mitad, por ejemplo) no creo que termine parando mucho a la empresa editora. Aún así, los diarios de pago se publicitan con frecuencia en otros medios, con lo cual me imagino que el balance es finalmente en su contra, aún considerando la pequeña parte de ingresos que se llevan de la venta del diario.

Lo que sí me interesa es hacer una reflexión sobre otra decisión anterior del diario gratuito que menciono. Vaya por delante que es mi diario gratuito preferido, además de que aprecio su trabajo, tanto en la edición en papel como la digital. Además creo que ha prestado un buen servicio a sus lectores en determinados momentos claves en la historia reciente de España, como en las horas previas a las elecciones del 2004, a su vez horas posteriores al brutal atentado de los trenes en la Comunidad de Madrid. No pretendo, por tanto, hacer un juicio sumarísimo a este medio ni a ninguno, sino que solamente voy a unir dos hechos relevantes en esta historia. Hace unos meses el diario 20 minutos decidió no publicar publicidad relacionada con la prostitución, que como todo el mundo sabe aporta importantes ingresos a los diarios que sí los publican, que son la mayoría.

Uniendo ambas realidades, en primer lugar la supresión de la publicidad de contactos sexuales, y luego la reducción de personal (y supresión de algunas colaboraciones) en el diario; mi conclusión es si no habrían podido evitar las putas que despidieran a gente de ese medio. Al final va a ser que las putas podrán salvar medios de comunicación. ¡Anda que no!

Siento si a alguien le parece un despropósito esta reflexión, y quizá piensen que debería ir bajo el epígrafe de “desvaríos”. Pero es cierto que lo pienso. A mí no me molestan los anuncios de relax, masajes o cómo quiera que sea el eufemismo utilizado. Paso las páginas de un tirón y listo, de igual forma que hago con los anuncios breves o clasificados sean de lo que sean. La publicidad por palabras, ya sea inmobiliaria o de prostitución, como que no me seduce. Pero si sirve para que un medio no se empobrezca, trabajen con medios, el personal suficiente y hagan un buen producto (como ha sido, al menos hasta ahora, el medio al que me refiero, a pesar de ciertas discrepancias que pueda tener con su estilo o línea editorial) pues bienvenida sea.

Si las palabras a precio tasado pueden salvar diarios, benditas sean. Aunque anuncien guarrerías.