Aunque no lo apreciemos, hay expresiones que ejercen un poder inmenso dentro de las conversaciones. Es el poder de asesinarlas impunemente. Son esas frases enemigas de la discusión, que te disuaden de continuar hablando y te hacen sentir ridículo a menudo. Pondré algunos ejemplos:

- No te lo tomes así.
- No se puede estar en todo.
- Eso es así.
- Y que le vas a hacer.

Son como tapones en la conversación, logrando situarla en un camino sin salida ni apenas retorno.

Pues bien, sí me lo tomo así, se puede estar en todo y más, no tiene por qué ser y hay mucho por hacer. Y ya está bien.

(Sin quererlo he terminado zanjando la conversación con otra frase asesina.)