Me acabo de enterar que a finales de marzo se murió Federico Pérez de Lema. Escuchaba a Federico en Radio Cadena Española haciendo su “Tutti Frutti”. Allí supe lo que era crear una comunidad de gente y sentirse arropado por ella. Lo vi con este radiofonista íntimo y desenfadado, sensible y cercano.
La radio le abandonó hace muchos años, como una amante injusta a la vez que errante. Pero Federico Pérez de Lema continuaba estando en nuestras memorias. Fueron mis dorados años de la radio, cuando pasaba las horas muertas, especialmente en la noche y la madrugada, con unos viejos y aparatosos auriculares, explorando por el mundo de las ondas, que entonces me parecía mucho más inmenso que ahora. Pérez de Lema, Pepe Cañaveras, Antonio José Alés y muchos otros, nos acunaron con sus voces.
Esta canción que pongo era la sintonía de salida del programa de Pérez de Lema, el “pierrot” con el que se despedía cada día este hombre de radio para el que ahora se pide un justo y merecido homenaje.
Hoy me siento triste y me estoy ya disfrazando de pierrot. Va por ti, Federico.
LUNA
(G. Togni/G. Morra/L. G. Escolar)
Soy un sencillo espectador desde un rincón,
mi mundo está en un autobús que se marchó.
Soy la sombra de un romance, claro,
quiero cambiar, quiero cambiar.
Tiro una flor desde un balcón y así me va,
dos calcetines y un balón y más quizá.
Me voy sintiendo, poco a poco, loco.
Te veo pasar, te quiero hablar, luna.
Luna, no enseñes solamente tu cara mejor.
Qué bien te sientes allí sola, igual que el amor,
creyendo sólo en las estrellas, bebes zumo de grosella, luna.
Luna, te he visto reflejada en el mar oscuro,
y estás cansada de dar vueltas siempre al mismo mundo.
Pasemos juntos esta noche,
no me lo niegues que estoy triste, luna.
Soy un sencillo espectador desde un rincón,
y si estoy triste me disfrazo como Pierrot.
Por los tejados voy gritando al viento,
y me he pegado con mi Dios, enfadado.
Tengo mil libros en la cama que no leí,
y dos mil discos por la casa que nunca oí.
Hablando a solas me conformo
y pienso que por qué no si estoy bien así, luna.
Luna, tú hablas solamente al enamorado,
cuántas canciones viejas te habrán dedicado,
pero no soy como la gente,
te quiero en modo diferente, luna.
Luna, no estés tan enfadada con tu cuarto menguante,
el mundo es mucho más pequeño,
mucho más distante.
Eres preciosa al despertar y sólo tú puedes amar, luna.
Soy un sencillo espectador desde un rincón,
a medianoche acabo siempre borracho de ron.
Y luego escribo en la pared del metro:
“que viva el buen vino, qué viva el buen sexo”
Soy la mayor contradicción, y qué más da.
Adoro la complicación, para eso está.
Yo nunca siento la cabeza, no,
en mayo verás que me casarán, luna.
Y no me digas que ya es hora y que vuelves a casa.
Es porque mira que la aurora a veces, se atrasa.
Alárgame esta noche corta,
si nos ven qué nos importa, luna.
Luna, qué quieres que te diga no sé recitar,
sólo te puedo dar un beso, llevarte a bailar.
Serás feliz si estás conmigo,
después seremos más que amigos, luna.