Cualquiera que haya echado un vistazo hoy a la ‘blogocosa’ se habrá enterado de que la web de almacenamiento de imágenes que se ha convertido para muchos (entre los que me encuentro) en uno de los mejores servicios que hayamos conocido hasta ahora en Internet, o sea flickr, ofrece desde hoy la posibilidad de almacenar los vídeos que hagamos con nuestras cámaras de fotos o dispositivos móviles junto a las fotos hechas con los mismos. También se habrán enterado quienes hayan entrado hoy en su cuenta, ya que lo avisan de forma visible. Ya hay vídeos también en flickr.

Prefiero no hacer ni caso a los que se rasgan las vestiduras y se ponen exquisitos, pretendiendo defender a ese servicio de no sé qué integridad. El tarro de las esencias parece, para algunos, abrirse haciéndolas volatilizar por el simple hecho de que este servicio añada una utilidad que toda lógica indica su oportunidad. Si con mi móvil saco fotos y hago vídeos, es normal que en el mismo servicio pueda guardar tanto unas como otros. Y ya.

Confío poco en las limitaciones que han impuesto, y creo que no tardarán en modificar. De momento solo pueden subir vídeos quienes tienen una cuenta pro. Además los vídeos no pueden ocupar más de 150 MB y, lo que me parece más cutre, tampoco pueden superar los 90 segundos. ¿Qué son 90 segundos? Con mi móvil puedo hacer vídeos más largos, e incluso los puedo editar, con transiciones, efectos y títulos, como en un pequeño moviemaker. O sea, que fácilmente haré y montaré durante un viaje vídeos de tres o cuatro minutos. Si lo que les preocupa son las rasgadas vestiduras de los exquisitos de los que hablaba, pues que les dejen hacer jirones con su ropa. Si lo que está detrás de esta limitación es el miedo a que se alojen contenidos ajenos con derechos de autor (clips de tv, etc) pues que estén atentos y revisen los contenidos. Si quieren pueden.

He hecho hace un rato un vídeo de prueba con mi móvil Nokia N70. He elegido como protagonista uno de los objetos más amables (tan amable como falso) que he podido encontrar en mi oficina.