Desde la tarde del sábado este blog funciona con la última versión de WordPress, el sistema de publicación de blogs más utilizado en el mundo.

WordPressTras probar las versiones Release Candidate en mi sitio de desarrollo (un clon del blog, en este caso) actualicé a esa última versión el mismo día que era publicada. Los cambios son apenas imperceptibles para los visitantes del blog, aunque sí he apreciado una mayor velocidad en la carga de las páginas. Por lo demás, se trata de mejoras a la hora de publicar las notas y gestionar el sitio, así como cambios estéticos en el panel de administración, que ha mejorado de forma increíble. Al mismo tiempo se ha presentado un rediseño de la página oficial que va por esa misma línea.

Decir que he utilizado de nuevo la traducción de los Carrero, a quienes agradezco su esfuerzo y gran rápidez a la hora de hacer ese inestimable trabajo. La actualización la he realizado sin ningún problema, salvo que un par de plugins no funcionaban y los he tenido que sustituir por otros, ganando con el cambio en el caso del calendario en AJAX, por ejemplo.

Como ya adelanté días atrás en un comentario, he aprovechado esta actualización para darle un pequeño meneo de diseño al blog. Es poca cosa, pero me apetecía mucho hacerlo. El cambio del tamaño de las fuentes, que han crecido ligeramente, e incluso el cambio de la fuente del cuerpo de las anotaciones, tienen un doble propósito. Por un lado facilitar la usabilidad y accesibilidad de la página. De otro, la revisión de ese planteamiento de moda en el diseño web de hace un tiempo (poco tiempo) que tendía a la miniaturización, especialmente en lo relativo a las fuentes. La web 2.0 puso un primer ladrillo en este sentido, o más bien contribuyó a derribar ese muro de ladrillos, cimentado en la tiranía del diseño. Como esto es cuestión de modas, lo que entonces se veía como lo más bello ahora ha pasado a estar demodé, y lo más cool parece que son las fuentes grandes.

No me sustraigo a esa influencia caprichosa de lo estético, y aunque ciertamente critiqué hasta la saciedad la miniaturización de la que hablo, al final me plegué a ella. A mi juicio ahora recuperamos la cordura, si bien el tamaño de las fuentes que visualizan los usuarios es algo que cada vez decidimos menos los diseñadores de la web y más ellos mismos, gracias a las ayudas que incorporan los navegadores (extraordinario en eso el último Opera). La nueva fuente del cuerpo del texto, además, tiene la particularidad de que es visualizada de forma casi idéntica en todos los navegadores, al menos Firefox, Internet Explorer y Opera; ya que Safari va por libre completamente.

El caso es que este blog ha crecido estos días, al menos en lo relativo a sus fuentes.