Los años no me han hecho más sabio. Ni menos gilipollas, como “amablemente” me recuerda con frecuencia mi padre. Pero sí he conseguido, al menos, ser más sincero conmigo mismo. Poder mirarme al espejo y ver lo que realmente hay. Sin disfraces.

Y me he dado cuenta de que no escribo. Simplemente, robo palabras.

Siempre lo he hecho. No es ninguna novedad.

Comencé robando a los críticos de cine y música. A aquellos brujos que me transportaban a mundos mágicos y me descubrían maravillas como “Marquee Moon”, Joy Division o las viejas canciones de Alex Chilton.

Luego, comencé a robar a un gato. Y aún lo hago aunque nadie se de cuenta.

Pero desde hace muchos meses, siempre, siempre, robo a Dana.

Creo que ella no lo sabe o no es del todo consciente pero, la mayoría de las palabras que dejo escritas y finjo que son mías, son pequeños hurtos a las suyas, a su magia y a todas las infinitas sensaciones que me provoca al leerla.

Casi todos los que estáis por aquí conocéis a Vicky pero, desconozco si todos habéis llegado a conocer a Dana. A veces, no nos molestamos en pinchar en los enlaces que hay asociados a los nombres, por pereza, por despiste o simplemente porque no nos llama la atención.

Hace más de un año, yo tuve la suerte de que un simple clic en el nombre de Vicky, me llevara a Dana. Y descubrí un lugar mágico y algunas de las palabras e historias más hermosas que he leído nunca. Primero me engancharon sus eróticos (uno siempre ha sido un viejo verde) y me sorprendió comprobar que se podía escribir con infinita clase y al mismo tiempo provocar todo tipo de estímulos sexuales directos en quién te lee. Y luego bucee en sus otras historias y comprobé que todos y cada uno de sus textos, traten el tema que sea, están llenos de magia, piel, sentimiento, corazón e infinita poesía.

Me seduce, me emborracha, me transporta, me vuelve niño y me convierte en un viejo verde en celo. Y sólo con el infinito poder de sus palabras obra el milagro.

Por eso robo de sus joyas, aunque las copias son sólo pálidas sombras del original.

Así que hoy quiero dejaros un regalo (para los vagos y para los despistados). Un camino a un mundo lleno de magia, en forma de enlace (http://danacanadas.spaces.live.com/). Un viaje a un lugar lleno de luz, a desnudos maravillosos en los que el mirón, no acierta a distinguir en que punto la ficción da paso a la realidad y que es lo que Dana crea en su cabeza y lo que Vicky ha vivido en su realidad. Esa es la magia de los grandes: hacen parecer ficción lo que se ha vivido y dibujan como real lo que sólo es producto de su imaginación y su talento.

Ahora mismo nos está regalando una hermosa novela por entregas.

Yo, no me la voy a perder.