Fama ¡A bailar!Eso deben pensar los directivos de Cuatro. Tras varios intentos con el género de la tele realidad, incluidos Supermodelo, Factor X y el reciente Tienes talento, estos dos últimos precedidos de éxito indudable en USA y Reino Unido, al final ha tenido que ser Fama ¡A bailar!, el programa que de forma inesperada le de la gloria al canal de Sogecable.

Como grandes claves veo el casting realizado y los espléndidos resúmenes de la tarde. En ambas labores se nota que está detrás la gente de Zeppelin. Para este género tienen una maestría incomparable. También es clave la variopinta personalidad de los profesores, esa Marbellys cubana, dulce y súper redondeada; o un Rafa Méndez de currículo flipante y formas rudas, que ha puesto ya de moda lo de “caquita, caca y súper cagada”, con el correspondiente acompañamiento gestual. En el lado más positivo veo la inteligencia de mantener a concursantes como la pareja formada por (la muy interesante y ojerosa) Lorena y (el odioso niñato) Marcos. Que bailen bien o mal es importante, pero las relaciones humanas que se establecen entre los concursantes le dan la sal a este programa, como sucede en Gran Hermano, donde no hay detrás competición alguna entre talentos. En el lado más negativo, la decisión de Cuatro de no dotar a Fama de una gala nocturna. No se dieron cuenta de que el reality de Zeppelin iba a traerles el éxito. Eso sí, en la tarde están subiendo como la espuma.