A nadie se le escapa la comparación entre la selección de Baloncesto Campeona del mundo y reciente subcampeona de Europa y la escasa(nula)mente laureada selección de futbol.
La broma más recurrida es que Pepu entrene a los de Luis.La cosa se pone peor cuando comparas el perfil de éstos y aquéllos:
No es que los jugadores de baloncesto tengan un sueldo bajo (aunque sí la mitad de un sueldo de futbolista internacional con su país) o que no hagan anuncios de TV(hacen muchos), es su cercanía a la gente, su honor en la derrota , su trabajo hasta la extenuación..lo que convierte la parafernalia que rodea al equipo de fútbol en un auténtico circo, hoguera de vanidades que pierde interés semana a semana.
Se puede encontrar explicación a una diferencia tan abismal?
El peso de los extranjeros en la liga española, que hace que el futbolista nacional no esté para tirar del carro en las grandes ocasiones..la propia ambigüedad política en la que se mueven algunas masas, prefierendo a su equipo antes que a la selección( aquello de que un Italiano o un Argentino sueñan con la camiseta de su selección mientras que un español sueña con la del Madrid o la del Barca).
La selección española de 1986 acudió al mundial de México como una piña. Un grupo de futbolistas excelentes y amigos que quedaron sin premio por que esto de la pelotita funciona así, en cualquier deporte( y si no que se lo digan a Pau).
No digo que fueran a ganar a la Argentina de Maradona, pero ganaron a Brasil (permiso al gol anulado a Míchel) y no mejoraron nuestra marca histórica (y penosa) de Semifinales por auténtica mala suerte.
Parece imposible que semejantes egos actuales o tan altas rivalidades cotidianas fin de semana a fin de semana, autonomías mediante, puedan luego transformarse en camaradería acérrima al terminar el curso futbolístico, que diría aquél.
Pienso que tenemos una selección sin rumbo en todas sus líneas, lejos de ser un equipo y a años luz de ser una piña.
Sin capitán en el campo, sin mando en el banquillo…y de la federación mejor hablar aparte.