He visto unos cuantos programas de castings de uno de los estrenos de Cuatro para la temporada que se avecina y que se llama ‘Supermodelo 2007′, porque resulta que ya hubo una edición del 2006. Como coincide con ‘Gran Hermano’ no vi ni un minuto de la edición anterior, y estoy viendo algunos días ese micro-programa porque es verano y no hay casi nada aprovechable en la tele. De entre los personajes que componen el grupo de jueces en los castings, hay un señorito muy fashion que además de muy, pero que muy ridículo, no tiene ni pizca de educación.

Solamente contaré un ejemplo de lo que digo, porque el personaje no merece gastar mucho más esfuerzo. A una de las aspirantes le dice que se parece a Esther Cañadas, que supone que lo dirá todo el mundo. La muchacha dice que no, de hecho no sabe quien es, que no conoce a la tal Cañadas. Entonces este individuo se revuelve ofendido y se va creciendo a medida que le contesta que si quiere ser modelo debería conocer un poco esa profesión, que Cañadas es una de las top-model, más bien “la top model española”. Y llega en el paroxismo de su respuesta a decirle a la pobre chica: “siento vergüenza ajena de tenerte delante mío, y que no sepas quien es Esther Cañadas”, añadiendo que hay que tener un poco de cultura y formación.

Lo que debería tener ese sujeto es un poco de educación. Primero debería darse cuenta de lo ridículo que es considerar cultura el conocer a una modelo (la mujer pez, que era llamada, dado el exceso cometido por su cirujano plástico a la hora de ponerle silicona en sus labios). Y después, debería pensar que está en un programa de televisión, que esas chicas tan monas, y tan ignorantes algunas, son la base de su negocio, que ese programa no funcionaría sin ellas, como le pasa a todos los de ese formato. Y, sobre todo, que aunque yo no crea que la televisión deba ser ejemplar, lo cierto es que a ver como vamos a pedir a los concursantes de un reality que sean correctos y no falten el respeto de los demás (compañeros o responsables del programa) si luego un mindundi como este sale a las diez de la noche a vejar de forma tan patética a una aspirante a concursante.

Debería alguna chica hacerle comer las gafas de diseño que lleva. A muchas se les ve fuertes, deportistas, y con estaturas de escándalo, por encima del metro ochenta. Y el pobre idiota ese no tiene ni medio sopapo.