Pues fue Reyes, no Messi… as, el que se llevó el gato al agua. Al final, la monarquía estuvo por encima. No en vano dice el DRAE que un mesías es aquel en el que hay puesta confianza inmotivada o desmedida (vaya esta maldad para todo el equipo, no para ese jugador en concreto).

Pues enhorabuena a los madridistas, y lo siento por los barcelonistas. Yo, que no soy futbolero, quedé anoche sorprendido con una celebración nada chirriante, bien prevista y organizada. O sea, que no parecía lo que era y donde estaba pasando. En eso vamos a mejor, por fortuna.