He de advertir que voy a hablar sobre un tema que me ha interesado muchísimo en las últimas semanas. Me he intentado informar, he visto horas (no exagero cuando digo horas) de vídeos en YouTube, ese nicho del auténtico periodismo ciudadano que podría hasta considerarse revolucionario, ya que escapa de cualquier control. También he de advertir que es un tema polémico y soy consciente de que muchos no estarán de acuerdo conmigo, de momento hay unanimidad en la voz pública (la voz publicada) de los medios de comunicación españoles y hasta europeos (las voces particulares de algunos profesionales en privado podrán decir otra cosa, pero no se dejan oir). Finalmente, advierto sobre mi intención de ser lo más imparcial posible, fiel a la realidad, pero al mismo tiempo completamente subjetivo en tanto en cuanto este espacio consiste en dar mi opinión absolutamente personal e intransferible sobre aquello que suscita mi interés.

Vamos a ver, para poner en antecedentes de forma sintética, recuerdo que Hugo Chávez, presidente de la república de Venezuela, anuncia hace meses que revocará la licencia de emisión de RCTV, un veterano canal televisivo presidido por Marcel Granier. Finalmente fue el pasado domingo (madrugada del lunes, hora española) cuando se hizo efectivo el cierre de las emisiones de dicho canal. El gobierno venezolano remarca que es simplemente una no renovación de la licencia y la comunidad internacional habla del ataque que esto supone a la libertad de expresión, especialmente al tratarse de un medio crítico con el poder.

Pues bien, voy a hacer un supuesto utilizando un hecho acaecido en nuestro país tras la restauración democrática, el intento de golpe de estado de 1981. Seguro que muchos lo recordamos bien. Imaginaos que aquella tarde-noche un canal de televisión privado (que no había entonces) recibe a una parte de los militares golpistas, entrevistando a dos generales (sentados en un sofá y escoltados por tres soldados en pie tras ellos). Que durante todo la noche ese canal de televisión sirve de correa de transmisión de los militares golpistas, que animan repetidamente a la parte del ejército leal a la democracia a que depongan su actitud para evitar un derramamiento de sangre (el que parece que estaban ellos dispuestos a llevar a cabo). Que durante horas manipulan y falsean la información. Que a la mañana siguiente, el dueño y presidente de la empresa privada se encuentra en el Palacio del Congreso de los Diputados, departiendo en el patio de armas con Alfonso Armada, Antonio Tejero y Camilo Menéndez Vives, lo que supone algo más que un tácito apoyo, yo diría que es un inequívoco apoyo a los insurgentes, cuando no una connivencia susceptible de ser entendida como una acción unitaria. El apoyo mediático de los golpistas era esa televisión, que presumiblemente podría haber conspirado conjuntamente con los militares golpistas.

En el supuesto que planteo, y tras el desenlace de esa intentona golpista, en la que la gran mayoría del ejercito se mantuvo fiel a la democracia y a las órdenes del Rey, me planteo la siguiente pregunta: ¿Habríamos dejado que ese canal de televisión siguiera explotando su licencia? Que yo sepa el juicio de Campamento (Madrid) solo tuvo militares, fue la justicia militar la encargada, aunque se insistió por activa y por pasiva en la necesidad de investigar la trama civil del golpe, cosa que se hizo de forma insuficiente. Pero claro, en mi relato no es necesaria investigación alguna, la participación de ese imaginario medio de comunicación es clara. Como era previsible, lo que narro es una fiel transposición de lo que sucedió en Venezuela. Marcel Granier, aunque ahora lo niegue, estuvo en el Palacio de Miraflores la mañana del 12 de abril de 2002, rodeado de golpistas. Su televisión hizo lo que describo de forma escueta, puedo asegurar que he visto ambas cosas con mis ojos en horas de vídeos de esa madrugada.

¿Debe una democracia, en nombre del respeto a la libertad de expresión, dar un bien común y escaso, como es la radio-teledifusión, a un medio que intentó hacer de verdugo de la propia democracia? La libertad es lo más importante, sin duda, y debe estar por encima de casi cualquier cuita política. Pero… ¿libertad para qué? ¿para mentir, manipular y conspirar contra el régimen que ellos dicen defender? Mi primera pregunta del párrafo anterior era puramente retórica, evidentemente. No sé si habríamos permitido una situación así, pero en todo caso la contestación habría sido importante, eso en caso de que los responsables no acabaran procesados por participación en la rebelión militar. Es evidente que el juicio de una buena parte de nuestros medios y la propia opinión de la calle, sería contraria a seguir facilitando que ese medio de comunicación mantuviera tal actitud utilizando un bien comunitario. De eso no me cabe duda.

Sin embargo, no escucho las voces que nos presenten este hecho de otra forma que hablando de las veleidades dictatoriales de Chávez y su persecución a las voces críticas. He dejado para el final mi aclaración sobre la poca simpatía que despierta en mi este dirigente político populista y bastante payaso. Su gestión y el éxito o fracaso de la revolución bolivariana que propugna será analizado por la historia. Pero lo que a mi me rebela es que se ofrezca una información tan sesgada, tan poco provista de aristas, de un hecho que es algo más que un gobierno aplastando a un medio de comunicación para evitar la acerada crítica.

Y que se nos mienta. No es verdad que “ya no existe RCTV”, ya que además de las emisiones terrestres ellos emiten por satélite y cable. Las imágenes de la represión policial a la propuesta del pueblo en la calle por el cierre del canal, ofrecidas por CNN en Español o TVE Internacional nos ofrecen a policías de asalto brasileños cargando contra manifestantes. Evidente son imágenes manipuladas, que no son de las calles de Caracas ni de ningún lugar de Venezuela. En CNN Internacional hablan de este asunto y detrás del conductor del informativo una pantalla de televisión gigante muestra una foto de Chávez y a su izquierda la de un líder de Al Qaeda. Juro que todo esto lo he visto, es totalmente cierto, por chusco que parezca.

Y me entristece ver y/o escuchar a Gabilondo (al que admiro) o a Boris Izaguirre (no puedo decir lo mismo) dar una información tan parcial, inexacta y poco justa. Después de todo, acepto que quien sea opine, aún sabiendo todo esto, que es un acto dictatorial acabar con las emisiones de RCTV. Pero no puedo con que nos vendan la historia sin contarnos la verdad. RCTV y Marcel Granier apoyaron activamente un golpe de estado contra el poder establecido democráticamente en Venezuela. En unas horas ocuparon sus instituciones y amenazaron con provocar un baño de sangre si no se apoyaba su levantamiento militar. Por el amor de Dios, lo que me extraña es que hayan dejado que siguieran emitiendo durante cinco años más.