Engañar a los hombres de uno en uno es bastante más difícil que engañarlos de mil en mil. Por eso el orador tiene menos mérito que el abogado o el curandero.
[ Santiago Rusiñol i Prats, Barcelona (1861-1931) ]
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23.05.2007 @ 14.50
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2 Comentarios a “De uno en uno, de mil en mil”
1.
Vicky | 23.05.07 @ 15.46
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Probablemente… es que somos tremendamente borregos.
Y lo peor de todo, sospecho que a la mayoría le gusta (lo de ir en rebaño)
Aunque he de reconocer que el orador necesita de un discurso más largo y elaborado, su mayor desventaja es que ha de ser conocedor de demasiados puntos debiles (o uno grande y común).
En cambio el abogado (o el curandero) puede apuñalar uno a uno.
Menuda contradición, la mía.
2.
Senador Palpatine | 25.05.07 @ 14.38
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Creo que fue Nerón el que dijo aquello de “Me gustaría que la muchedumbre tuviese un único cuello para cortarlo de un solo tajo”.
(Bueno, Nerón no es ejemplo para nadie jajaja)
No hay nada peor que las masas borreguiles.