Me ha sorprendido que al menos ELPAIS.com y 20 minutos dediquen su atención hoy a la quirkology (¿quirkología?), esa pseudo-ciencia que es de las que venden muchos libros si se la promociona bien. Estos dos medios ya han hecho bastante al respecto. Es cierto que el titular es interesante y he de decir que el tema fue motivo de una reciente conversación entre compañeros de trabajo, en la que todos coincidíamos en que en Madrid la gente va muy deprisa, que ya no sabemos pasear.

La gente va rápido siempre, pero es una urgencia irreal, ficticia, que la provoca el ansia por llegar. Mi conclusión fue en aquella conversación que perdemos tanto tiempo en los trayectos que terminamos detestando cualquier cosa que tenga que ver con ellos, y de ahí nuestra prisa, que nos hace perder el hábito del paseo incluso en nuestros días libres. No es por excluirme del mal general, pero ciertamente recuperé el gusto por el paseo hace unos años. Supongo que la edad influye en ello, y también que algún otro detalle de mi vida me han hecho apreciar ciertas pequeñas cosas, como un paseo relajado, sin prisa por llegar a ningún lado.

Atendiendo a este estudio, la quirkology debería realmente denominarse quickology. Las conclusiones del mismo son aplastantes: Madrid es la tercera ciudad de las estudiadas donde se camina más deprisa. Sólo tenemos por delante Copenhague y Singapur (los líderes). Según Richard Wiseman, que ha realizado el estudio con la colaboración del British Council, como explica en su web, donde además de los resultados del estudio incluye un formulario para determinar si estás viviendo por la vía rápida, estas son las ciudades más rápidas, midiendo el tiempo que tarda la gente en recorrer 60 pies (unos 18 metros):

1) Singapore (Singapore); 10.55
2) Copenhagen (Denmark); 10.82
3) Madrid (Spain); 10.89
4) Guangzhou (China): 10.94
5) Dublin (Ireland); 11.03
6) Curitiba (Brazil); 11.13
7) Berlin (Germany); 11.16
8) New York (United States of America); 12.00
9) Utrecht (Netherlands); 12.04
10) Vienna (Austria); 12.06
11) Warsaw (Poland); 12.07
12) London (United Kingdom); 12.17
13) Zagreb (Croatia); 12.20
14) Prague (Czech Republic); 12.35
15) Wellington (New Zealand); 12.62:
16) Paris (France); 12.65

La lista llega a 32 ciudades, siendo las más lentas las siguientes:

17) Stockholm (Sweden); 12.75
18) Ljubljana (Slovenia); 12.76
19) Tokyo (Japan); 12.83
20) Ottawa (Canada); 13.72
21) Harare (Zimbabwe); 13.92
22) Sofia (Bulgaria); 13.96
23) Taipei (Taiwan): 14.00
24) Cairo (Egypt); 14.18
25) Sana’a (Yemen); 14.29
26) Bucharest (Romania); 14.36
27) Dubai (United Arab Emirates); 14.64
28) Damascus (Syria); 14.94
29) Amman (Jordan); 15.95
30) Bern (Switzerland); 17.37
31) Manama (Bahrain); 17.69
32) Blantyre (Malawi); 31.60

Creo que este científico tan folclórico ha errado a la hora de elegir la lista de ciudades, ya que lamento la no presencia de Venecia, el lugar que yo conozco (al menos en Europa) donde la gente va más despacito. Es como viajar a otra época. La gente te pide paso bajando del vaporeto pero no te sobrepasan en velocidad sino que terminan caminando más lento que tú, con lo cual te contagian y casi te exigen aminorar la marcha, lo cual termina provocando un cierto estado de mareo, incrementado por la belleza del conjunto, especialmente en algunos lugares. Venecia estaría en la segunda lista, y en la parte de abajo, sin duda alguna.

El estudio me ha resultado interesante, como digo. Ahora bien, pierde prestigio viniendo de alguien que decide promocionar su libro con frases como estas (traduciendo del original):

¿No te has preguntado por qué los malos músicos ganan siempre el Festival de Eurovisión? ¿o cómo los políticos incompetentes consiguen ser elegidos? Necesitas algo de Quirkology en tu vida.

Richard Wiseman ha estado ocupado el destapar los ingredientes secretos del carisma, explorando como nuestras personalidades se forman cuando nacemos y examinando por qué la gente ofrece normalmente muestras obvias de infidelidad. Usando métodos científicos para investigar los asuntos que interesan al público general tanto como a la comunidad científica, Quirkology ofrece una nueva comprensión de los remansos de la mente humana y nos lleva a lugares que los científicos convencionales temen pisar.

¿Cuánto de honestos tenemos? ¿Realmente? ¿Cuáles son las tres preguntas cruciales a hacer en cualquier momento? ¿Fruncir el ceño te hace desgraciado? ¿Cuál es la verdad sobre el carisma?

Creo que prefiero algunos libros de autoayuda.