La aparición de programas televisivos en los que se propone cambiar la imagen de la gente, ya sea a través de arriesgadas multicirugías (Cambio radical, en Antena 3) o echando mano simplemente de estilistas y similares (Desnudas, en Cuatro), me parece como una vuelta a un fenómeno de los años ochenta, de gran obsesión por la imagen personal. El exterior, la fachada, es nuestra tarjeta de visita ante la sociedad, pero solamente ante una parte. Aquellos que nos conocen, y nos aprecian de verdad, no quieren vernos con cara de muñeca, sino que prefieren vernos los poros abiertos, esa cicatriz en el mentón, la nariz grande o unas cuantas dioptrías de más. Para mí tengo que las mujeres imperfectas tienen un plus de interés, quizá porque así las podamos ver menos inalcanzables, aún siéndolo.

La combinación de cirugía plástica, un cuidado estilismo y las mejores técnicas de retoque fotográfico, hacen que no sepamos a ciencia cierta como es una persona. Se habla cada vez más de la labor de retoque en las publicaciones, algo que ya no está reservado a la publicidad o las revista de la alta moda, quedando al alcance de la más cutre redacción. Un cierto manejo del Photoshop lo tiene cualquiera hoy en día. La pregunta que me suscita todo esto es: ¿Estamos mejor cuanto mejor queremos ponernos? Yo lo dudo, e insisto en el sex-appeal de una arruga, una carne que cuelga indeseadamente, unas ojeras o lo que fuera. Que la vida nos vaya dejando marcas es una bendición, y a mi me incomoda no poder leer esas marcas en la gente que veo.

Quiero acompañar esta reflexión de dos vídeos. El primero es la obra de Andrew Huang, estudiante de animación que firma una obra de perfecto acabado y gran belleza posmoderna. Es Doll Face (Cara de muñeca), y no deja de ser una reflexión sobre lo fútil que es la vanidad de la estética.

El otro vídeo es una demostración de que no solamente se puede pervertir la realidad mediante el retoque de una fotografía sino que las imágenes no estáticas de una película pueden ser igualmente modificadas. El documento me parece de gran interés y muy curioso.