Interesante la reflexión de Joshua Porter, que plantea de alguna forma hasta que punto un blog puede ser como nuestro currículum vítae (la carrera de la vida, bonita traducción literal). Otras voces, como la que leo en Tecnorantes, lo ponen más en duda, y más bien lo ven como un posible complemento de tu CV. Bien, bien. Es un buen tema.

Según Porter:

  1. Tu blog te representa.
  2. Tu blog es un negocio serio.
  3. Tu blog es un archivo (de tu vida).
  4. Tu blog no es sólo el espejo de tu vida.
  5. Tu blog es una no editada versión de ti mismo.

Realmente este último punto es el que hace pensar más sobre la conveniencia de que nuestro blog sea presentado como un nuevo CV. Como dice el artículo citado de Tecnorantes, un CV se puede maquillar. En él, al igual que en una entrevista de trabajo, podemos fingir, al menos en parte. Pero es imposible hacer eso mismo en un blog, o al menos es muy difícil mentir todo el tiempo, engañando a todo el mundo, parafraseando (mal) a John Fitzgerald Kennedy:

Se puede engañar a todos poco tiempo, se puede engañar a algunos todo el tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo.

La única forma de asegurarse de que no hablaremos mal de aquel al que pidamos empleo dentro de unos años, es hablando siempre bien de todo y de todos. Es posible que de ese modo no solamente te manden teléfonos móviles u otros gadgets sino que seguro que no deberás temer a lo que es ya una nueva especialidad en selección de personal, aquellos que bucean en nuestro pasado digital en la red, las redes sociales a las que pertenecimos, los proyectos en los que participamos, nuestro blog o nuestra web. Es como quedarse desnudo frente al examinador.

Ahora voy a pedir trabajo en Telemadrid, a ver si anulo la tesis mantenida en esta nota.