ConcursanteConcursante (2007) Película dirigida por Rodrigo Cortés.

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No suelo ver películas españolas. Creo que quedé saturado por aquella época en la que muchos nos sentimos orgullosos de que se hiciera buen cine, en contraposición de los bodrios que habían poblado el panorama del cine español en tiempos anteriores, por mucho que ahora se quiera dar la vuelta a todo y le laven la cara al ‘landismo’ y similares. El caso es que una entrevista en Buenafuente a Leonardo Sbaraglia (sí, he tenido que buscar el apellido) me animó a ver ‘Concursante’, la ópera prima de Rodrigo Cortés. Creo no exagerar si digo que la historia tiene mucho tirón, que está bien desarrollada, que los actores están superiores y que, en definitiva, el resultado es más que recomendable.

Tras una estética moderna, apoyada en la dirección artística y en un cierto efectismo visual, se esconde una crítica feroz al sistema bancario y económico de nuestra era. Ya sé que muchos dirán que toda la película parece un lujoso spot o un video-clip (especialidad del director), pero a mi eso no me parece mal si hay detrás una historia bien contada y sí cuando lo que se pretende es enmascarar un pobre argumento.

Ese argumento nos habla de un profesor de historia de la economía que gana un premio en un concurso de televisión, el premio de más cuantía dado nunca en ese medio, unos tres millones de euros. Ahí comienza su calvario, ya que en lugar de cambiarle la vida para bien, el protagonista empieza a descubrir que ser millonario le cuesta un dinero del que carece, con lo cual comienzan sus luchas con los préstamos bancarios. El premio no es en metálico, sino en especias, que van desde una mansión, dos o tres coches de lujo, una avioneta, motos, viajes y demás. Del valor de todo ello tendrá que depositar casi el cincuenta por ciento a Hacienda. Los bancos, los impuestos y un asesor financiero hacen de Martín Circo Martín un auténtico desgraciado. Y no cuento más por no hacer spoiler.

Si puedo decir, porque forma parte del arranque de la película, que esta comienza con la muerte del protagonista, que hace después de irónico narrador desde ultratumba, algo que recuerda a Sunset Boulevard (El crepúsculo de los dioses) y ese Gillis fantásticamente interpretado por William Holden. En ‘Concursante’, Sbaraglia articula un papel con brillantez y precisión, dotando a su personaje de las trazas de drama e ironía que diferencian la víctima del narrador. Myriam Gallego, en el papel de su pareja, está perfecta también. Y la música es una de las claves de que la película mantenga un cierto tono enervante durante casi todo el tiempo.

A mi juicio le sobra algo de metraje, aunque esto me pasa casi siempre. Realmente el quinto rollo (en jerga cinematográfica llaman así a la quinta de las seis partes en que se puede dividir una película) hace decaer bastante el interés, como si al director le hubiese dado miedo afrontar de forma más directa el final. Aún así, es gratificante ver como hay un director capaz de dejarse llevar por sus convicciones, sin temer la reacción airada de una crítica a menudo renuente a admitir ciertas innovaciones en el aspecto visual del cine de hoy. Cortés defiende su apuesta con pasión y sin miedo al riesgo. Gracias a ello, esta película logra sorprender y atrapar, además de dejarse disfrutar con mucho gusto.