Mándame rosas rojas por San Valentín, con una nota que diga “Te quiero. Por más que lo he intentado no he podido olvidarte”.

No importa que sea mentira, eso es lo de menos. De hecho, sí no sabes que decir yo redactaré la nota y te la enviaré para que la escribas con tu letra.

Y quedemos en el café donde escuchamos a Elliott cantar “The Day after Valentine’s Day”. Yo tomaré un espresso y tú, un capuccino sin nata.

Llegarás tarde, como siempre. Con prisas y un ligero rubor en las mejillas. Con la mirada limpia de tus ojos verdes, sonreirás y me besará suavemente en los labios.

Y podemos fingir que nada ha cambiado. ¿A quién le importa excepto a nosotros, verdad?

Puedo creer que tú aún me quieres, que todavía me soportas y que nunca dijiste que todo te iría mejor sin mí.

Yo haré como que todo sigue igual. Fingiré que aún soy joven y mi sonrisa parecerá alegre como cuando todavía estabas conmigo.

Solo por un día, podremos hacerlo ¿no crees?. Creo que los buenos recuerdos del pasado merecen un pequeño esfuerzo al menos una vez al año.