Dice el Santo Pontífice que los programas, películas de animación y videojuegos que exaltan la violencia o trivializan el sexo son perversión. ¡Perversión! ¡Vade retro! ¡Satanás!

Aprecio últimamente una horda de Torquemadas con ganas de Inquisición. La Playstation es el nuevo Belzebú. Me temo.

Esto ha dicho el Papa:

Toda tendencia a producir programas - incluso películas de animación y videojuegos - que exaltan la violencia y reflejan comportamientos antisociales o que, en nombre del entretenimiento, trivializan la sexualidad humana, es perversión; y mucho más cuando se trata de programas dirigidos a niños y adolescentes. ¿Cómo se podría explicar este “entretenimiento” a los innumerables jóvenes inocentes que son víctimas realmente de la violencia, la explotación y el abuso? A este respecto, haríamos bien en reflexionar sobre el contraste entre Cristo, que “abrazaba a los niños, y los bendecía poniendo las manos sobre ellos” (Mc 10,16), y aquél que “escandaliza a uno de estos pequeños más le vale que le pongan al cuello una piedra de molino” (Lc 17,2).

[ Vía Mundo Geek ]