Durante tres meses y medio al año, que al final son casi cinco, soy un gato. Me encierro en la habitación de al lado por un programa de televisión, y por eso soy un gato encerrado. Es una locura, pero estoy contento de hacerlo. Este año ha ido todo mejor que nunca. He cometido errores, como siempre, pero en general el balance es positivo. Decenas (algunos días más de un centenar) de correos, casi cien mil mensajes con comentarios de lectores amigos/as, muchísimas visitas, y esta vez tuvimos hasta un ataque de denegación de servicio. Un nivel, Maribel. Es mucho el cansancio, pocas las horas de sueño, pero la experiencia lo merece. Y si me estoy dedicando a la basura (como hay quien me dice) algunos meses de mi vida, pues solamente puedo contestar que alguien se tiene que ocupar de la basura. Y además yo soy tan raro que esa basura me gusta. Mucho, vamos.

Por cierto, buscando gato encerrado en la Wikipedia sale esta web de al lado.

Un placer haber compartido tanto y con tantos. Y ahora a seguir con este casi abandonado blog.