Un periódico trae siempre el mismo número de palabras, haya noticias o no.
[ Henry Fielding (Sharpham Park, Gran Bretaña. 1707-1754) ]
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Un periódico trae siempre el mismo número de palabras, haya noticias o no.
[ Henry Fielding (Sharpham Park, Gran Bretaña. 1707-1754) ]
Una hemorragia de satisfacción he sentido cuando me he encontrado con un artículo en el blog de Eduard Punset sobre la simulación. Leer a Punset es siempre una gozada, pero más cuando incide en uno de mis temas preferidos de los últimos tiempos, como vengo demostrando en este blog.
Habla Punset de La nueva cultura de la simulación:
Me contaron la anécdota de un amigo científico, que por entonces trabajaba para Walt Disney como investigador, que explicaba cómo en Orlando, Florida, acababan de construir un parque temático de Disney llamado Animal Kingdom, lleno de animales reales. Los primeros visitantes del parque se habían quejado de que los animales no eran suficientemente realistas, porque comparaban los animales biológicos con los robots animales de Disney World. ¡Los cocodrilos biológicos simplemente se tumbaban al sol sin moverse demasiado!
De modo que la pregunta sobre cuál es el criterio de referencia en esta cultura de la simulación es muy real, porque los niños que al crecer ven la simulación primero, tienden a utilizar la simulación, no la biología, como criterio de referencia. Posiblemente su concepto de lo vivo y lo inerte haya cambiado totalmente. En opinión de científicos como la psicóloga especializada en psicoanálisis Sherry Turkle son cambios muy profundos, que afectan al espíritu humano, su cultura y que, probablemente cambian la respuesta a lo qué tiene de especial ser una persona.
Todo esto me recuerda la conversación que tuve, hace poco, con un buen amigo mío, un neurólogo italiano descubridor de las neuronas espejo. Me dijo:«nadie está estudiando algo que será el equivalente a una mutación biológica, y es el impacto sobre nuestra vida de la televisión, Internet, los móviles, los robots… ¡la revolución digital! ¡Nadie!»
Como siempre, me deja alucinado Punset (por cierto, he respetado las negritas del texto original). Tengo que escribir una reseña sobre su último y exitoso libro, ‘El viaje a la felicidad’, que me ha producido sensaciones de gozo tan intenso al leerlo, que lo podría equiparar a una especie de orgasmo intelectual. La reflexión de Punset va más allá, analizando el impacto sobre los comportamientos afectivos que tiene Internet, el correo electrónico, los chats. Ese no sentirse solo, no considerarse dueño de su propio destino, de alguna manera. Y termina el artículo con este revelador párrafo:
Todo lo que antecede ¿es realmente distinto del mundo fabulado y del arte que constituyó la primera gran simulación de los humanos? La simulación digital en curso va a tener efectos distintos de los que tuvieron las pinturas rupestres de las cuevas de Altamira o los personajes inventados de Romeo y Julieta?
Punset, como siempre, es altamente recomendable. Para pensar, y para gozar haciéndolo.
No sé cual es la extraña razón por la que durante un tiempo los diseñadores de ratones han tendido a presentar algo cada vez más grande. E incómodo, para mi al menos. Ahora mismo los ratones que me gustan son los de notebooks, porque estos son pequeños. Tampoco entiendo esto, porque por muy pequeñas que sean las disponibilidades de espacio cuando usamos un portatil, no creo que haya mucha diferencia entre el que requiere un ratón ‘normal’ y uno diseñado para su uso con un ordenador portatil. Yo en el portatil suelo usar el touchpad, que me parece un gran invento. Por cierto que la famosa e imitada rueda de los iPod fue desarrollada por Symaptics, principal fabricante de touchpads, ya que el concepto es parecido.
El caso es que compré para mi portatil hace un año un ratón de Microsoft, que al final he terminado utilizando con mi equipo de sobremesa. Ahora acabo de comprar otro de la misma gama, pero que incorpora un par de novedades que me gustan mucho. Estoy realmente contento con mi compra. Todos los ratones que he tenido han sido Microsoft. Son duraderos como pocos, lo cual es una garantía, y me gusta su diseño. Le tengo cierta manía a Logitech, el otro gran fabricante, cuyos ratones utilizo en mi trabajo. El que acabo de comprar es el Wireless Notebook Laser Mouse 6000. Es wireless, es decir tecnología inalámbrica; para notebooks, sinónimo de pequeño, como dije antes; y sobre todo laser, lo que representa gran novedad sobre mi anterior ratón.

La tecnología laser aporta una precisión extrema, y además la ventaja de no ver la luz de la camarita de los ratones sin bola anteriores. Realmente el circo de luces de mi PC me termina agobiando, y a veces hasta desconecto el Bluetooth para no ver esa luz azul tan intensa. Luces de todos los colores me rodean, y ahora por lo menos mi ratón es silencioso y ni siquiera tiene lucecitas. Pero esto no es todo, ya que la rueda del ratón es lo más suave y silencioso que conozco, proporcionando una experiencia realmente agradable. Además la rueda se desplaza ligeramente a los lados, con idéntica suavidad, para que podamos hacer scrolling horizontal. Y un par de detalles más. Los botones clásicos forman parte del propio cuerpo del ratón, siendo todo una misma pieza, lo cual es igualmente agradable. Y en el lado izquierdo incorpora un botón suplementario con una función inédita, que es el ‘Ampliador de Imagen’. Al pulsar ese botón nos aparece una ventanita redimensionable que hace de lupa, aplicando un zoom a ese área, que igualmente podemos ampliar o reducir. Por último, como mi ratón anterior, la pieza de conexión USB al ordenador se encastra en la base del ratón, con lo cual no debemos temer perderla, si nos lo llevamos de viaje, por ejemplo, y además hace que se desconecte completamente la alimentación del mismo, evitando gastar pila.
En fín, que me encanta mi ratoncito.
Murió Cándido. El periodista Carlos Luis Álvarez, una gran pluma. Cándido escribía como los ángeles, es la gran pluma del periodismo de nuestra era. Sentí envidia de una vida vivida intensamente cuando leí sus ‘Memorias prohibidas’, pero sobre todo sentí mucha envidia cada vez que le leí. Aún recuerdo su doble página en ‘Interviú’, razón suficiente para comprar la revista, en que bajo el título ‘Pobrecito hablador’ nos contaba cosas como aquella discusión con otros asturianos y periodistas ilustres en que se cuestionaban si los leones rugían para dentro o para fuera. Fue un grandísimo periodista, asesor a la presidencia del grupo Zeta, ocupada por Asensio padre. Ahora están los dos en otro lugar, pero siempre estarán en nuestra memoria. Hasta siempre, periodista.

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1 ComentarioCámaras engañosas que te sacan más guapo en las fotos
Esto sí que es un invento. Tan absurdo como relacionado con el eterno deseo de salir mejor retratado. En la antiguedad los reyes y damas de la alta sociedad le pedían a los pintores, retratistas palaciegos, que les sacaran bellos, más bellos de lo que eran, lo cual no deja de ser un reconocimiento de las propias limitaciones. Luego vino un artista contestón y descarado, como Pablo Picasso, que tras retratar a su manera a un dama de la burguesía catalana, y ante su imaginable sorpresa, le espetó a la dama: “ahora, a parecerse, señora”.
El deseo de quedar bien para la posteridad ha tenido su continuación en la revolución informática que vivimos con el ‘photoshopeo’, o habilidad de retocar las fotos con un programa de edición, algo que utilizan de forma casi compulsiva muchos fotográfos, para moda o prensa, y también algún que otro particular. Pero lo que no esperábamos era que esa labor la realizase algún día directamente la cámara de fotos.
Esta novedad la cuenta Fernando Puente en el ELPAIS.es de esta forma:
El sueño de la foto perfecta, en términos de belleza, está cerca de hacerse realidad. Para todas aquellas personas que cuando salen de la tienda de fotos tiran la mitad a la papelera (“qué mal he salido en ésta”), la tecnología da un nuevo paso adelante. Olvídese del Photoshop y piense ya en cámaras con software como el desarrollado por un investigador de la Universidad de Tel Aviv, en Israel, que incluye algoritmos de “embellecimiento”. Alarga la cara allí, recorta ese moflete allá… y todo automático. El resultado es sorprendente, pero el sentido del invento, muy discutible: ¿para qué quiere uno como recuerdo una foto en la que el que no sale uno mismo, sino una versión falsa?
Sorprendente, diría.
[ Vía ELPAIS.es (puede requerir suscripción) ]
De entre las muchas webs que nos proponen medir la velocidad de nuestra conexión de Internet, esta es una de las que se significan por medir no solamente la velocidad de bajada, sino también la de subida. Tienen varios nodos repartidos por el planeta, el de Europa está en Londres, y aunque la medición no se realiza en España he podido comprobar que sus datos son estables, incluso más que los que ofrece Telefónica a través del portal Terra. Además, nos ofrece un gráfico en el que mostrar los datos arrojados por la medición. La web es SpeedTest.net, y esta es mi lectura.

[ Vía FayerWayer ]
Que grande es Stephen Schwartz. Con 55 años, tras toda una carrera de éxitos, creó su mejor obra. El musical Wicked es una obra maestra absoluta, una delicia, un inmenso regalo para todos los aficionados al teatro musical. Cuando parecía que la lucha entre Broadway (el musical americano) y el West End londinense (el musical británico) estaba todavía centrada en Stephen Sondheim y Andrew Lloyd Webber, llega Schwartz con un musical basado en los personajes de las brujas de El mago de Oz, y nos da una bofetada en forma de canciones.
Schwartz es autor de música y letra en musicales gloriosos como Godspell (1971) o Pippin (1972), el primero basado en el evangelio, desde una visión hippy, y el segundo inspirado en la historia de Pipino el breve, padre de Carlomagno, que en este musical es asesinado por su hijo para heredar el poder. Desde la década de los setenta, Schwartz sólo había cosechado un éxito, con Rags (1986) una historia de judíos de la Europa del este emigrantes en Estados Unidos en 1910. Ningún éxito hasta estas brujitas del musical estrenado en 2003. Entre medias, el autor se hizo famoso gracias al cine, trabajando intensamente para Disney en las películas Pocahontas, El jorobado de Notre Dame y El Príncipe de Egipto.
Pero hace tres años se levantaba el telón de Wicked, y Broadway se rendía a los pies de Stephen Schwartz. El musical es perfecto, todo un clásico moderno. Es dificil elegir un tema, un fragmento de esta obra, pero sin duda el tema musical que más rápido cala en la gente es ‘Popular’, el que traigo hoy aquí, con una espléndida Kristin Chenoweth, y gracias al nunca bien ponderado YouTube. Ni que decir tiene que espero que lo disfruten, como haré de nuevo yo mismo.
Te vi entre la multitud, al final de la calle. Venías hacia mí, y reparé en ti cuando estabas aún a cien metros. Te rodeaban turistas japoneses, cámara en ristre, y señoras ávidas de comprar cualquier trapo en las rebajas, además de unos chavales gitanos que iban cantando. Delante de ti un señor con un perro afgano, a tu izquierda un chino sonriente, más pegado a ti un joven delgadito con una gorra negra que andaba como una loca. Algo más atrás una pareja de policías, chico y chica, y un grupo de escolares con pinta de alemanes en su viaje de fin de curso a España. En la calle, a la altura de donde tú pasabas, un chico gordo toca el violonchelo. Podría sonar triste su melodía queda y nostálgica, pero a mi me sonó a himno glorioso, contagiado de tu esplendor.
Me puse nervioso en un instante, pero según te acercabas noté que la paz invadía mi interior. Lo que parecía se iba a convertir en una situación de pánico terminó siendo algo placentero y relajado. Fuiste como un bálsamo, lo eras siempre para mí. Observé tu paso en la distancia, analizando la cadencia de tu despistado andar, no sabiéndote observada. Estaba disfrutando de tu abstracción. Seguí con la mirada como iba cambiando el eje horizontal de tus ojos, subiendo y bajando, al ritmo de tus pasos. Miraba como tu pelo jugaba con el aire y tus pechos bailaban de forma acompasada, como un dúo descarado, falto de pudor.
Ya estabas cerca, apenas un par de metros nos separaban y yo continuaba prendido de tu imagen caminante. Creo que nunca antes te había visto andar un tramo tan largo. Desde la distancia, en la privilegiada posición del voyeur. Me puse delante de ti, con el fin de obstaculizar tu marcha. Pensé que levantarías la mirada, y el momento en que esperaba que tus ojos se clavaran en los míos fue absolutamente eléctrico. Estabas casi encima de mí, cuando noté que me molestaba el bulto de mi pantalón. Me había excitado tanto verte que la tensión parecía querer hacerme explotar. Entonces pasaste a través de mí, y continuaste tu camino. Me traspasaste como un fantasma la pared, y por un momento te sentí a la vez dentro y fuera.
Me volví, te vi por el dorso, observé absorto cómo se bamboleaba tu culo. La estampa era preciosa también desde ese ángulo. Me sentí extraño por lo sucedido, y ni siquiera pensé en que podía ser una señal, que tal vez significaba que ya no formaba parte de tu vida. El caso es que durante un momento nuestros cuerpos se habían fundido y, aunque fuera apenas durante unas décimas de segundo, los dos fuimos uno solo. Estaba perturbado por todo esto y mirar cómo te alejabas me habría excitado mucho, de no ser porque en ese instante en que pasaste por mí, por más que estuvieses pasando de mí, mi cuerpo había experimentado una convulsión como nunca antes sentí. Había tenido un orgasmo.

[ Varoom!, Roy Lichtenstein | 1963 | Magna on canvas | 142.2 x 142.2 cm ]
Hace unos días me hizo feliz Vuarnet en su Isopixel, uno de los blogs de diseño que visito siempre, por ‘reivindicar’ (más o menos) la fuente ‘Comic Sans’, que tan maltratada ha sido en los últimos tiempos.
Pero no es el único, ahora leo en el mismo blog otra nota al respecto, en la que recoge una cita de otro blog de diseño, Garabatitos, del mismo autor que el interesante Letritas.
… creo que jamás una tipografía fue más maltratada en la historia. Es más, si hacemos recuerdo de pésimos diseños, probablemente hayan sido hechos con Comic sans. [...]
… porque cuando empiezas a deformar una tipografía, empieza a perder calidad y legibilidad. Las contraformas se empiezan a perder toda lógica, y todo deja de funcionar. En el ejemplo, ponemos a competir Comic Sans, con la “tipografía gestual de moda”. Las dos igualmente deformadas. Primero, se les dio un boldificado a la mala, luego se italizó muchos grados también muy a la mala, y se remató poniéndole un valor a la línea y expandiéndola para que “llene más”. Los resultados saltan a la vista, y mientras la “tipografía de moda” pierde toda legibilidad, comic sans mantiene todo su estilo sin despeinarse. Este fenómeno suele pasar muy pocas veces en el diseño. [...]
En conversaciones de pasillo, colegas diseñadores suelen maltratar al tipo que diseña con la comic sans, diciendo: “psssssst, no te acerques a el, que diseño un afiche con comic sans”. Hmmm, no se. Creo que los diseñadores nos dejamos llevar demasiado por la moda, y si en este momento, los lideres de opinión no diseñan con comic sans, tal vez es porque no es el momento. Pero nunca olviden que la tortilla se puede dar vuelta, y quizás en un par de años se convierta en el último grito de la moda. Aunque no creo. Creo eso si que algún día se ocupará como debe ser, en diseño para niños, bien usada. Una cosa no se cuestiona, debe ser una de las mejores del mercado comercial infantil.

Pues eso, que me ha gustado.
Comparando búsquedas en Google Trends
Debe ser el calorcito del verano que me ha dado por hablar de sexo, de alguna forma u otra. Me he entretenido con ese ‘juguete’ de laboratorio que es Google Trends, donde podemos ver lo que se busca y de lo que se habla en Internet según el líder de los buscadores. Yahoo está superando a Google como buscador de forma clara y contundente, pero frenar al buscador de colorines será tarea harto dificil, y con herramientas como esta mucho más. (Aviso que aunque solamente hablamos de sexo, esta anotación puede resultar inadecuada para según quien.)
Haciendo una búsqueda múltiple, separando los conceptos con comas, veo que el sexo interesa y mucho, cosa ya sabida. Pero me ha llamado la atención como hay cosas que interesan más que otras, por ejemplo interesa más el órgano sexual femenino que el masculino, también algo previsible, siendo el pecho rey absoluto, y en realidad nos tira más el género pornográfico que el sexo en si.
Entre lo que se busca relacionado con el sexo parece que siguen teniendo el mismo tirón de siempre las jovencitas. Y, relativo a los homosexuales, interesa más el sexo entre hombres que entre mujeres.
Sobre los mitos sexuales de nuestro tiempo parece que ganan de entre las féminas Paris Hilton (alucina) y Britney Spears. Mientras que entre ellos el rapero Eminem y Brad Pitt se llevan la palma.
Las campañas de publicidad para seguir advirtiendo de los riesgos del SIDA y la oportunidad de evitarlos mediante el uso de preservativos se complementa con la propia publicidad de fabricantes de estos. Tanto unos como otros han sido en un principio polémicos en nuestro país, para después ser aceptados dentro de la normalidad.
La primera campaña pública fue aquella en que un rígido profesor preguntaba escandalizado: “¿de quien es esto?”, para ver como poco a poco se iban levantando chicos, y también chicas, para reivindicar ser los propietarios del condón que blandía como arma acusadora el carca del profesor. Tras ese han venido en España y en todo el mundo multitud de campañas desde el ámbito público, en la foto de la derecha un bastante explícito ejemplo francés.
En cuanto a la publicidad de profilácticos la marca más activa es Durex, que desde hace tiempo plantea una publicidad imaginativa y sin demasiados pudores. Aunque no han sido los únicos, como podemos ver en estos dos curiosos ejemplos de fabricantes de gomas.
De los de Durex me quedo con esa particular bitola o el del ascensor. En casos así huelgan los comentarios.
Aunque esta serie es igualmente brillante, a la vez que atrevida en algunos de los casos.
Un ejemplo de anuncio de concienciación es el realizado por TBWAParis para la Asociación de lucha contra el Sida de Francia (que recupero de YouTube), que se plantea el reto con una pieza de animación para televisión en la que se cuenta una larga historia, con bastantes posibilidades de que su mensaje llegue a sus máximos destinatarios.
Y otro spot que en este caso estuvo acompañado por la polémica. Cuerpos desnudos realizando diversos deportes, para la Asociación contra el Sida de Suiza, con el mensaje “No hay acción sin protección”. Lo dejo a continuación, también gracias a YouTube.