Precioso cuento. Maravillosa película. Como todas las de su director (el de “El Sexto Sentido”). Te deja un gran sabor de boca cuando sales del cine. Lo único que lamento es no tener 14 años y disfrutar de ella con el corazón limpio y la imaginación más virgen que ahora. Seguro que en ese caso, seguiría dándole vueltas en mi cabeza y fantaseando con toda la historia de espíritus buenos y malos, de seres más antiguos que el tiempo que vienen a nuestro mundo para ayudarnos a vencer al mal y a evitar las desgracias.

Grandes actores capaces de transmitir con sus gestos toda la ternura y la emotividad que la historia requiere.

Un regusto dulce, al acabar de ver la película: todos, por grises y vacías que nos parezcan nuestras vidas, tenemos un lugar en el mundo y cualquiera puede ser un héroe anónimo sin ni siquiera darse cuenta de ello.