Murió Cándido. El periodista Carlos Luis Álvarez, una gran pluma. Cándido escribía como los ángeles, es la gran pluma del periodismo de nuestra era. Sentí envidia de una vida vivida intensamente cuando leí sus ‘Memorias prohibidas’, pero sobre todo sentí mucha envidia cada vez que le leí. Aún recuerdo su doble página en ‘Interviú’, razón suficiente para comprar la revista, en que bajo el título ‘Pobrecito hablador’ nos contaba cosas como aquella discusión con otros asturianos y periodistas ilustres en que se cuestionaban si los leones rugían para dentro o para fuera. Fue un grandísimo periodista, asesor a la presidencia del grupo Zeta, ocupada por Asensio padre. Ahora están los dos en otro lugar, pero siempre estarán en nuestra memoria. Hasta siempre, periodista.

Cándido