Esto sí que es un invento. Tan absurdo como relacionado con el eterno deseo de salir mejor retratado. En la antiguedad los reyes y damas de la alta sociedad le pedían a los pintores, retratistas palaciegos, que les sacaran bellos, más bellos de lo que eran, lo cual no deja de ser un reconocimiento de las propias limitaciones. Luego vino un artista contestón y descarado, como Pablo Picasso, que tras retratar a su manera a un dama de la burguesía catalana, y ante su imaginable sorpresa, le espetó a la dama: “ahora, a parecerse, señora”.

Beauty TreatmentEl deseo de quedar bien para la posteridad ha tenido su continuación en la revolución informática que vivimos con el ‘photoshopeo’, o habilidad de retocar las fotos con un programa de edición, algo que utilizan de forma casi compulsiva muchos fotográfos, para moda o prensa, y también algún que otro particular. Pero lo que no esperábamos era que esa labor la realizase algún día directamente la cámara de fotos.

Esta novedad la cuenta Fernando Puente en el ELPAIS.es de esta forma:

El sueño de la foto perfecta, en términos de belleza, está cerca de hacerse realidad. Para todas aquellas personas que cuando salen de la tienda de fotos tiran la mitad a la papelera (“qué mal he salido en ésta”), la tecnología da un nuevo paso adelante. Olvídese del Photoshop y piense ya en cámaras con software como el desarrollado por un investigador de la Universidad de Tel Aviv, en Israel, que incluye algoritmos de “embellecimiento”. Alarga la cara allí, recorta ese moflete allá… y todo automático. El resultado es sorprendente, pero el sentido del invento, muy discutible: ¿para qué quiere uno como recuerdo una foto en la que el que no sale uno mismo, sino una versión falsa?

Sorprendente, diría.

[ Vía ELPAIS.es (puede requerir suscripción) ]