Ya está aquí. Fernando Alonso ya siente en su nuca el aliento del Kaisser. Mucho antes de lo esperado y con una contundencia mucho mayor de la prevista. Y me temo que, si la Virgen de Covadonga no lo remedia, en 3 o 4 carreras Schumacher estará ya el primero en la clasificación y no habrá quién le mueva de ahí.

Con un coche que no da la talla, Renault pasando de él (o intentando hacerle la puñeta, nunca se sabe), con un compañero de equipo que no le ha servido de ninguna ayuda en toda la temporada (a veces parece el tercer piloto de Ferrari), un manager en su línea habitual de chulo-piscinas (Briattore tiene como logro personal no haber leído un libro en su vida), criticándole y haciéndole de menos a la más mínima oportunidad, Fernando está completamente solo.

No es ninguna novedad. Es más de lo de siempre. Toda su carrera ha sido igual: él contra todos, sin ninguna ayuda. Nadie le apoyó cuando empezaba y muchos se han querido subir al carro del campeón en el último año. Vamos a ver cuantos se bajan ahora. Cuando el año pasado conquistó el título, en caliente, al terminar la carrera, un periodista le preguntó a bocajarro que de quién se acordaba en esos momentos. Y el Nano (que tiene menos pelos en la lengua que Kojak en la cabeza), dijo que sólo a tres personas: su padre, su madre y su hermana. A nadie más. A lo largo de todos estos años (y lleva en esto casi desde que llevaba chupete), no ha habido más personas a su lado en los momentos duros (que han sido muchos).

Ahora está igual. Como Gary Cooper, solo ante el peligro. El peligro en este caso es alemán, tiene el mejor coche con diferencia del campeonato, es por historial el mejor piloto de todos los tiempos y sigue teniendo más hambre de títulos que cuando empezó.

La cosa está más negra que el cielo asturiano en los días de tormenta. Solo nos queda rezar y echar mano del talento (que no del talante, coño). Y talento e imaginación al Nano le sobra. Y el otro… ¿qué queréis que os diga? Es alemán y la ausencia de imaginación se le presupone. Bueno, también vale que el Michael se dé un par de leñazos (sin que se haga daño, ojo), pero éso no lo puedo decir en voz alta.

Lo único que tengo claro es que para mí personalmente es el mejor. Un tío honrado, con clase que no se casa con nadie y que va a lo suyo. Y el mejor piloto que hay ahora mismo (si le dan el Ferrari, los funde a todos). Y cuando acabe la temporada, seguiré cantando a voz en grito el tema que Melendi (otro genio nacido en esta tierra desde la que escribo, dejada de la mano de Dios y olvidada por políticos de todo tipo de pelaje) le compuso: “El Nano no es humano, el Nano es inmortal y sale en las revistas junto a Hulk y a Superman”.

Ah… y cuando vuelva a estar en lo más alto del cajón volveré a chillar a pleno pulmón con él: ¡¡¡Toma, Toma y Toma!!!!!