Toda la verdad sobre la llegada del hombre a la luna (I)
Publicaba Slashdot el jueves pasado un artículo en el que se informaba de que las cintas originales que documentaban el primer viaje tripulado a la luna, almacenadas en The National Archives de Washington, han desaparecido.
De las 700 cajas que supuestamente contenían dichas cintas han desaparecido 698. Según cuentan los técnicos de Honeysuckle Creek, que por encargo de la NASA registraron dichas cintas, estaban grabadas en un sistema de alta calidad, recodificadas para su emisión por televisión. Se trata de un documento que estaba condenado a perderse, de una u otra forma, ya que el único lugar del mundo donde aún pueden ser reproducidas las cintas, ya que conservan los equipos de la época para poder hacerlo, cerrará sus puertas y será desmantelado en el último trimestre de este mismo año. Se trata de The Data Evaluation Lab (DEL) en el Goddard Space Flight Center.
Que curioso, dentro de nada no podrán siquiera verse unas cintas originales que además acaban de desaparecer. En esta serie que hoy comenzamos vamos a contar toda la verdad sobre la llegada del hombre a la luna, la realidad por la que no interesa conservar un testimonio que quizá nunca existió tal y como lo conocemos. Sigue esta interesante historia, el relato de como planeó la Casa Blanca lo que se difundiría al mundo entero tras la llegada del hombre a la luna. No se trata de teorías de la conspiración, sino de un relato apasionante.
KENNEDY TUVO UNA IDEA Y NIXON TRAZÓ EL PLAN
En 1961, John Fitzgerald Kennedy, en un famoso discurso, hizo del aterrizaje en la luna su prioridad. Un mes antes, el astronauta ruso Yuri Gagarin había sido el primer hombre en el espacio. Los soviéticos habían ganado en Corea, Berlín y Cuba, de forma que solo quedaba la luna y estaban dispuestos a hacer lo que fuera para llegar los primeros.
La tarea de llevar un hombre a la luna se confío al científico alemán, Wernher von Braun, miembro del partido nazi. Los soviéticos aceptaron el reto de Kennedy y buscaron, para comenzar la carrera espacial, a Sergei Korolev, residente en uno de los campos de concentración de Stalin. A finales de 1966 la CIA interceptó unos datos que indicaban que los soviéticos estaban listos para enviar hombres a la luna. Korolev murió a los 58 años en una sencilla extirpación de amígdalas. Los responsables del programa espacial de la NASA siguen negando aún hoy cualquier sospecha de sabotaje. Según afirman, los problemas técnicos son los que pusieron contra las cuerdas a los soviéticos, así que no hacía falta quitarse de en medio a su máximo responsable. En enero de 1967, los tres astronautas del Apollo 1 (Grissom, White y Chafee), murieron abrasados durante un ejercicio de entrenamiento. Tres meses después, el astronauta soviético Vladimir Komarov muere volviendo del espacio al no abrirse su paracaídas. Gagarin, el héroe del espacio, también murió mientras probaba un avión. El 3 de julio de 1967 el cohete soviético que debía volar a la luna explotó mientras llenaban sus depósitos, destruyendo toda la zona de lanzamiento. El sueño de los soviéticos de llevar un hombre a la luna para celebrar el 50 aniversario de la Revolución de Octubre tuvo un repentino final.
La propulsión necesaria en un cohete espacial es prácticamente la misma que en un misil militar. Los EEUU estaban impresionados por los misiles fabricados por los soviéticos. El programa Apollo, en realidad, no había sido concebido para llevar un hombre a la luna o traer muestras de rocas de otros planetas o satélites. Ese programa era la fase final de lo que acabaría siendo la guerra de las galaxias, el escudo de misiles para la defensa de EEUU. Pero hubiera sido imposible conseguir la aprobación del Congreso americano sin un apoyo popular, y la idea de un alunizaje tripulado conseguiría unir a todo el pueblo americano en su favor. El coste económico del programa era enorme, en la URSS habían quedado temblando tras el gasto, y en EEUU el número de personas de compañías aeronáuticas que trabajaban para la NASA había pasado en siete años de 30000 a casi 400000. California, Texas y Florida se repartían el pastel, un regalo divino de varios millones de dólares. No era casual, Lyndon Johnson había sido gobernador de Texas antes de convertirse en presidente. Nixon y Reagan fueron ambos gobernadores de California antes de trasladarse a la Casa Blanca. Y la familia Bush, padre e hijo, acapararon todo Texas y Florida durante años antes de iniciar su carrera presidencial. En recompensa por este inmenso regalo, las compañías aeronáuticas Boeing y General Motors financiaron generosamente las campañas del gobernador en su ascenso hasta el despacho oval.
Para justificar tan desmesurado gasto había que convencer a la población de que la carrera espacial era pacífica. Tenían que convertirla en un espectáculo. Tras varias reuniones con Walt Disney surgió una idea: solamente Hollywood, la fábrica de sueños, podía transformar el lanzamiento de un cohete en el que nadie habría reparado, en una emocionante superproducción. Pero finalmente sería Stanley Kubrick el indicado para convencer al pueblo americano. El genial director había empezado a rodar 2001: Una odisea del espacio en estrecha colaboración con la NASA, un rodaje que duraría cuatro años y cuyo visionado parcial en el sótano de la agencia espacial supuso un impacto suficiente para convencerles de que un alunizaje enloquecería a la población y, por tanto, esa obra de Kubrick sería vital a la hora de crear el ambiente necesario. La película influyó mucho en el viaje a la luna, según reconoce Farouk Elbaz, director técnico de la NASA:
FAROUK ELBAZ:
No cabe duda de que a los diseñadores e ingenieros del programa espacial les había afectado ‘2001′ (…)Era absolutamente fascinante, las naves parecían exactamente iguales, por arriba era puntiaguda, después bajaba y los motores estaban atrás.
Tras ver la película, los técnicos de la NASA modificaron los trajes de los astronautas, añadiendo bastantes toques de color, aunque no fue lo único que copiaron. Pero los responsables del programa espacial estaban pensando seriamente en Hollywood, y aparte del empuje que podría dar la película de Kubrick a sus objetivos, acudieron a Jack Torrance, un joven productor de Paramount.
JACK TORRANCE:
La Casa Blanca y la NASA se dieron cuenta en seguida de que la carrera a la luna era realmente una guerra de imágenes entre los rusos y EEUU, porque nuestras instalaciones eran muy rudimentarias, y el centro espacial ridículo. Así que decidieron que la carrera espacial tenía que convertirse en un auténtico producto de Hollywood, un espectáculo. Vinieron a vernos con un objetivo, tenía que ser absolutamente asombroso. Podíamos hacerlo, todo Hollywood dejó de trabajar en otros proyectos por aquello, nunca se había visto nada igual. 700 técnicos invadieron Cabo Cañaveral (…) Y nos hicieron una promesa, nos dijeron “si hacéis esto bien, muy pronto, en las próximas elecciones, uno de vosotros será presidente, y allí estaba Rony Reagan. Reagan fue presidente de los EEUU y nos dieron carta blanca.
En Hollywood eligieron los nuevos trajes espaciales de los astronautas, cambiaron la forma de los cohetes, rediseñaron toda la iluminación, añadieron cien focos más y cambiaron la plataforma de lanzamiento para que el sol estuviera tras ella en el despegue. La hipocresía llegó hasta el punto de cubrir los motores del cohete con pan de oro, aunque no sirviese absolutamente para nada. Se trataba, sobre todo, de demostrar que todo era muy caro, y todo para una película, pero como dice Torrance: “iba a ser la película más cara de la historia del cine”. El 17 de julio de 1969 el presidente de los EEUU, Richard Nixon, autorizó el lanzamiento del Apollo 11 con Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins a bordo. 2000 espectadores se preparan para asistir al primer lanzamiento a la luna. Michael Collins nunca superó el haber sido el único de los tripulantes que no caminó por la luna y dejó de vérsele para siempre. Neil Armstrong, totalmente desorientado por su repentina fama se retiró a un monasterio. David Bowman estaba en el centro espacial de Houston aquella famosa tarde de los primeros pasos sobre la luna, en contacto permante por radio con Armstrong y Aldrin. Hoy, medio ciego por un desgraciado accidente, recuerda a Armstrong:
DAVE BOWMAN:
Le dieron el guión el día antes en un sobre sellado. La famosa frase que diría al aterrizar en la luna (”Un pequeño paso para el hombre, un gran paso para la humanidad”), leyó el guión delante de nosotros, nos miró y dijo: “¿Quien ha escrito esta mierda?”. Sus bromas antes de despegar eran geniales, nos preguntaba donde estaba el dutty free, si había menús para judíos, que película pondrían en el vuelo, y cosas así.
Poco después del triunfal regreso de los tres astronautas a la tierra, y tras el periodo de cuarentena guardado rigurosamente por el presidente Richard Nixon, Edwin E. Aldrin, el segundo hombre en pisar la luna, cayó en una repentina depresión sin ningún motivo aparente. Se convirtió en alcohólico, probablemente fruto de una herencia familiar, aunque todas estas circunstancias no tienen porque tener relación con su papel en la misión espacial, y así se encargaron de señalarlo desde el propio gobierno americano. Hoy, Buzz Aldrin, explica las transformaciones que experimentó su vida, aquello que provocó en buena medida su confusión en aquellos años:
BUZZ ALDRIN:
Ocurrieron ciertas cosas sorprendentes y fuera de lo común, que influyeron en mi vida. Antes de ir a la luna, el presidente Nixon había preparado varias notas para un discurso que daría en caso de que no lográsemos regresar. Cuando te enfrentas a ese reajuste, o cambias o mueres (…) Y decidí retirarme, no solo de la NASA, sino de las Fuerzas Aéreas (…) ¿Fuimos… fue la gente a la luna o no?
Nixon estaba preparado para lo peor. La tarde del lanzamiento del Apollo 11 había grabado en secreto un mensaje televisivo anunciando la muerte de los tres astronautas. La pregunta de Aldrin cobra sentido pensando que si Nixon tuvo la sangre fría de enviar a aquellos tres hombres a morir, que crédito podemos dar a esos primeros pasos en la luna, que tanto emocionaron a toda la humanidad. El rumor ha cobrado fuerza a lo largo de los años. Kruschev planteaba en sus memorias: “¿Se han preguntado alguna vez por qué el presidente de los EEUU no estuvo presente en el lanzamiento del Apolo 11?”.
[ Basado en un programa documental de ARTE France. Más detalles sobre esta atribución en el último capítulo. ]
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FAROUK ELBAZ:
JACK TORRANCE:
DAVE BOWMAN:
BUZZ ALDRIN:
16.07.2006 @ 20.10
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8 Comentarios a “Toda la verdad sobre la llegada del hombre a la luna (I)”
1.
DVDCano | 16.07.06 @ 22.11
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Tengo previstos tres capítulos y terminarlo en la semana entrante. Espero poder hacerlo según lo previsto.
Gracias a ti.
2.
ELENA | 16.07.06 @ 23.32
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Me uno al comentario de Jazmín, me ha parecido genial el “artículo”.
Pese a su extensión es muy interesante. Y al igual que ella también recibí una presentación en Power Point en la que se hablaba del tema.
Recuerdo los comentarios que mi madre me hace a veces de que cuando todo esto sucedió su abuelo no se lo creía y decía que todo era un invento de los americanos.
Al final se va a demostrar que mi bisabuelo -igual que otras muchas personas que en su momento pusieron en duda semejante hazaña- tenía razón.
Espero con impaciencia el resto de “fascículos” de este coleccionable.
Un saludo
3.
lou | 17.07.06 @ 16.11
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Personalmente, nunca he creído, que tal viaje se llevara ha cabo.
4.
Pasa, olvida tus miedos y entra a mi mundo... | 19.07.06 @ 17.37
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5.
Translated Version of http://blog.lagateradigital.com/2006/07/16/toda-la-verdad-sobre-la-llegada-del-hombre-a-la-luna-i/ | 29.11.06 @ 05.48
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6.
lalo | 06.06.07 @ 00.38
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soy neil armstrong y nunca viaje a la luna, el presidente nixon me tendio una trampa; me dijo que si volvia con vida me daria un millon de dolares, pero a mitad del viaje por el espacio la nave se desvio y nos raptaron los alienigenas. ahora estoy almorzando con alien, depredador y et en la nave de alf, saludo a toda la humanidad y en especial a mi querida keira knightly.
7.
Elijah | 24.07.08 @ 04.46
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Era muy ovio que EEUU pudiera hacer este tipo de cosas..
pero asi es la vida, no todos hacen lo correcto…
Felicidades exelente informacion..
8.
maria- | 01.08.08 @ 03.02
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Pues yo si me lo creia… y no por poco tiempo, hasta hace cuatro dias como quien dice.
Lo que no me podia imaginar facilmente es la cantidad de artimañas que se pudieron utilizar.
Interesantisimo el articulo.
Un saludo.
9.
El blog de Cyberprimo | 11.08.08 @ 13.52
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