Esta noche, si las cuentas no me fallan, Telecinco emitirá el último episodio de la quinta temporada de CSI Las Vegas. Se trata de un capítulo especial dirigido por Quentin Tarantino y, aunque no espero la octava maravilla, tengo una gran curiosidad por verlo (lo grabaré para poder pasar los anuncios). No creo que se diferencie mucho del resto de episodios, porque la serie tiene un esquema claramente establecido, pero seguro que se nota la mano personal del director al menos en los pequeños detalles.

Me encanta Tarantino.

No lo veo como un gran creador (en el sentido de innovador), pero tiene una capacidad increíble de copiar y mezclar un montón de influencias y obtener un resultado muy personal, que muchos han tratado de imitar con escaso acierto. Para mí su gran mérito es su enorme conocimiento de cine (desde los clásicos hasta las más desconocidas producciones de serie Z) y su falta de complejos en copiar sin ningún pudor todo lo que pasa delante de sus ojos. Una vez dijo que él no hacía homenajes, que él copiaba. Y cuando además muchas de sus referencias son películas y directores desconocidos para la mayoría de la gente, el resultado parece totalmente novedoso aunque no lo sea.

De sus películas, me quedo con Kill Bill (estupendo cómic épico de samuráis con momentos que me emocionan de verdad), y con Jackie Brown, su único fracaso (entre comillas) y su película más olvidada.