La masa va hacia un lado, solamente unos pocos, tres o cuatro disidentes les llevan la contraria. Es el increíble restaurante del Oceanogràfic de Valencia. Tras una pared circular de vidrio, los peces dan vueltas incesantemente. La belleza del sitio se ve complementada con ese paisaje real tan relajante. La mayoría van hacia el mismo lado, de la izquierda nadando hacia la derecha, formando un grupo dominante y poderoso. En medio de ellos están los disidentes, una asociación minúscula de peces, de idénticas características a todos los demás, pero que no siguen el ritmo de la mayoría dominante. Han decidido nadar a contracorriente, seguir su propio curso, en dirección contraria que no tiene por que ser la dirección opuesta ni el camino equivocado.

Yo me quedo con esos pobres peces, la aplastante minoria que desoladoramente le lleva la contraria a los demás. Son los disidentes, y durante mi cena de aquel día, arrobado por la belleza inagualable de ese local, fueron ‘mis disidentes’.

Disidentes del Oceanogràfic