Podrá seguir habiendo un vagabundo que se encuentra con una vendedora de flores ciega. E intimarán. Y se comportará cual joven seductor. Y el vagabundo salvará la vida a un millonario borracho, para después utilizar su nuevo y agradecido amigo para ayudar a la joven y atractiva ciega. Quien sabe si podrá conseguir al fin que la florista pase por el quirófano y se opere la vista, y vuelva a ver, y al recobrar la visión se enamore de su romeo, y que sé yo cuantas cosas más podrán pasar. Pero nunca, nunca más, lo podrán hacer bajo las luces de la ciudad. No de esta ciudad, al menos. Madrid cada día se acerca más al infierno. Perdimos la banda sonora, los sonidos de la ciudad, ahora nos quedamos sin luces.

Tio PepeLos carteles luminosos se prohiben en el centro de Madrid, la zona de protección, incluso los de las farmacias. En el resto de la capital, no podrán encenderse mientras haya luz solar, se limita su intensidad y se exige que su orientación sea descendente. No se permite la iluminación con grupos autónomos.

El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, ha decidido reducir el número, tamaño y luminosidad de los 200.000 carteles publicitarios que transforman la capital en un “escaparate caótico, desordenado y saturado”.

Éste es el objetivo de la nueva ordenanza que regulará la publicidad en la vía pública, cuyo proyecto fue aprobado ayer.

Ahora les toca a comerciantes y demás afectados hacer sus alegaciones a una normativa que incluso apagará las cruces de neón verde de las farmacias del centro.

Sobreviviste gracias a la ‘amnistía’ de Tierno Galván (el llorado y recordado viejo profesor), pero de esto a ver quien te libra. Adios, Pepe, tío.

[ Vía 20minutos ]