Una vez visto el rácano partido que nos brindo Brasil, ante una enorme Croacia y el histórico debut de nuestra selección ante Ucrania, bien podrían sustituir nuestros Torres, Villa, Ramos y compañía a los Canarinhos Adriano, Ronaldo etc… en los famosos anuncios de Nike sobre los brasileños haciendo virguerías en un Aeropuerto. Además (y permitidme un deje profesional) la T4 de Barajas ha quedado muy vistosa para semejantes galas.

Escribía hace dos días acerca de dos esperados arranques que no se pasaron precisamente de revoluciones. Francia, como si de una selección menor se tratase buscó interminablemente a un solitario Henry y finalmente pudo darse con un canto en los dientes puesto que Suiza se habría llevado los tres puntos de no ser por los palos.

Bobic, Kovac, Prso y compañía rozaron la épica ante un Brasil tácticamente nulo que se aprovechó de que, al final, alguna de sus estrellas puede encontrar un metro cuadrado y entonces el rival está perdido. En este caso, a Kaká le bastó medio metro y desde fuera del área armó su pierna “mala” y clavó el balón en la escuadra. Dicen que el balón de este año, aunque no hace los efectos con los que nos hemos encontrado en otros mundiales, es una auténtica bala.

Hasta 5 veces tiraron los croatas delante de la puerta de Dida (ocasiones que de haberle sucedido a Brasil se contarían por goles) , pero no supieron definir. Otras, como si de un principiante se tratara, se diluyeron en el egoísmo de sus hombres en los últimos metros (inexplicable en una cita como ésta) tal vez contagiados de una sensación de optimismo y fiesta que venía incluso desde la grada: La auténtica “torcida” fue de color blanquirojo como la bandera de Croacia y no “verdeamarella”. Como si acabasen de ganar el mundial, celebraban los exyugoslavos. Gran equipo.

Corea se sobrepuso a un primer golazo de Togo (2-1) y el día no daba para más a la espera de lo de hoy…

Hay dos casos en este mundial que hace 4 artículos señalaba desde una cierta emotividad como lucha contra sus propios fantasmas. Un caso era el de la mencionada Alemania ante la crisis de ansiedad propia de demostrar ante su público que puede ser la de antaño.

El segundo caso era sin duda España, que se cae de las formas más dolorosas que puedan recordarse. El penalti de Eloy contra aquel dichoso Jean Marie Paff en Mexico, falta directa de Yugoslavia en la que Michel aparta la cara en Italia, penalti no señalado a Luis Enrique y fallo de Julio Salinas previos a un gol de locos de Roberto Baggio en EEUU, autogol de Zubi en Francia… y lo de Corea la última vez.

Contra eso?

Pues ha habido dos equipos que no se han conformado al marcar el primer gol, o el segundo, o el tercero… dos equipos que por circunstancias muy diferentes tenían algo más que mirar al marcador para volver al vestuario con la cabeza alta. Bravo por ambos, bravo por el fútbol.

Durante dos horas, España se ha olvidado de antiguos debuts grises, se ha olvidado del marcador e incluso parece olvidarse de su cansancio, dentro de tener una de las ligas mas largas y cargadas de Europa (excusa sobreutilizada competición tras competición). Pese a que los dos extremos más incisivos del combinado nacional estaban en el banco (Joaquín y Reyes) el 4-3-3 de Luis viene con sorpresa y muy bien compensado. Ramos y Pernía (indiscutibles a mi gusto) han podido desbordar incesantemente por banda dado que la linea de 3 del centro del campo hacía perfectamente la cobertura de sus subidas, destacando a Senna pero sobretodo a Xavi…menudo crack, no en vano elegido el mejor del partido y un notición en plena forma pese a su año de lesión y sequía.

De Senna nace el corner y de Xavi el pase para que X. Alonso marcara el 1-0. Poco despues, con algo de fortuna, Villa colocaba el 2-0 tras una falta que golpea en la Barrera Ucraniana. No por esos dos goles, algo afortunados, España dejó de merecer en una 1ª parte de un ritmo altísimo, si me apurais, el más alto de los 15 partidos que se llevaban hasta entonces.

Puyol anticipandose a todas, Luis García volviendo loco al rival entre líneas y Torres eléctrico alante, presagiaban las mejores sensaciones para una afición que se frotaba los ojos (nuestro querido Blog master entre otros). Espero que nuestro también querido Gatti haya visto el partido y haya entendido lo que es una auténtica superioridad tras un 2-0, que viene a ser buscar al rival hasta la muerte en vez de ceder el balón y encerrarse. Al menos por un día, España se sacudió todo complejo y peleó cada balón como el último, como si hubiera que levantar un 5-0 de ida. Toque rápido, presión excelente e incluso fantasía en el 4-0, para mí el mejor gol hasta el momento… reverso de Puyol, pared con Torres y volea lejana de éste. El éxtasis de la furia roja… o debería decir “rojinha”.

Si es un sueño que no nos despierten.