Me hago eco de este movimiento que ha surgido en torno a la próxima visita del Papa Benedicto XIX a la ciudad de Valencia, denominada Nosaltres no t’esperem (Nosotros no te esperamos), y que no hace falta decir que no proclama que reciban la visita con los brazos abiertos, precisamente.

Nosaltres no t'esperemEs una especie de nota de prensa, que está circulando por mail estos días, los representantes de este movimiento argumentan su manifiesta hostilidad, justificándolo en las posiciones inmovilistas de la iglesia católica en lo referente a los derechos individuales de los individuos y en la libre elección de los comportamientos privados de cada cual, principalmente en lo referente a asuntos relacionados con el sexo, así como a la eutanasia o la violencia de género, pero también a la educación religiosa en las escuelas. En su web le añaden aspectos como la molestia que supondrá dicha visita por cortes de tráfico, el gasto que supondrá para las administraciones y demás. A mi me ha llamado especialmente la atención la noticia relacionada del diario Levante, y titulada La Iglesia realiza acopio de hostias para la misa del Papa.

Pego aquí la nota que me ha llegado por correo esta mañana.

El mes de julio se celebra en Valencia el Encuentro Mundial de la Familia

Esta convocatoria de la Iglesia católica implicará la visita del Papa a nuestra ciudad. Las administraciones valencianas están apoyando de manera entusiasta la organización del acontecimiento y en los medios de comunicación podemos comprobar, casi diariamente, ese apoyo.

Por otro lado las posiciones oficiales de la Iglesia católica en cuestiones como el avance de los derechos de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales; la igualdad plena para las mujeres y el respeto a sus decisiones; la violencia de género; el uso de métodos anticonceptivos; la interrupción voluntaria del embarazo; la prevención del VIH-SIDA y otras infecciones de transmisión sexual; la investigación científica con células madre; la reproducción asistida; el debate sobre el derecho a una muerte digna; la imposición de la religión en la escuela… son como mínimo discutibles y absolutamente cuestionables cuando su objetivo es imponer sus posiciones al conjunto de la sociedad, sean los ciudadanos católicos o no, normalmente por la vía de la prohibición.

Desde una posición laica, que respeta cualquiera ideología o principios morales pero donde no podemos aceptar que se trate de imponer los propios a nadie, queremos lanzar una iniciativa para hacer visibles otras opciones en todos los temas antes mencionados y, especialmente, como nexo común, reivindicar la libertad personal y la racionalidad frente a los modelos excluyentes y los fundamentalismos. Al fin y al cabo los modelos alternativos son, hoy por hoy, tan importantes cuantitativamente y cualitativa, como los que propugna el Vaticano.

En este momento la información en los medios y el amplio apoyo institucional está consolidando un único mensaje, un único discurso, el del Vaticano, al que podemos, al que debemos responder por responsabilidad ciudadana. Siempre con respeto, siempre con rigor, pero de manera decidida y con vocación de ser mayoritaria, de conseguir el máximo apoyo social posible.

Por todo esto un conjunto de organizaciones y entidades que desde su ámbito (educativo, de mujeres, de jóvenes, de lucha contra la sida, de gays, lesbianas, transexuales y bisexuales, de afectados por el alzheimer, diabéticos…) se puedan ver afectados por las declaraciones y posiciones de la Iglesia católica ponemos marcha esta campaña.