He de confesar que soy adicto a la Coca-Cola. Las dosis que atraviesan cada día mi organismo son suficientemente altas como para que me de vergüenza dar detalles. Tanto es así que el mono de Coca-Cola me pone de muy mal humor, y no puedo resistir varios días seguidos sin probarla.

Desde hace unos días, los afortunados ciudadanos de Norteamérica y de Francia disponen de una nueva Coca-Cola, la Blak. Es una mezcla de la Coca-Cola tradicional con sabores naturales y esencia de café. Es un café con burbujas, o una Coca-Cola con esencia de café.

Con solamente 45 calorías por botella, busca a un público adulto que demande nuevos sabores. Su envase es una botella de vídrio recerrable, con un sofisticado diseño.

Tengo la esperanza de que la tienda de Madrid donde me abastezco de ese lujo que es la Coca-Cola con Vainilla (Vanilla Coke), la fantástica Taste of America, traiga pronto también esta Blak, para así poder probarla.

Black Coke