El día 14 de diciembre se aprobó en el parlamento Europeo la nueva directiva de retención de datos Europea. Tal y como cuentan en Barrapunto:”Pues bien, hoy dia 14 ha sido aprobada la directiva de Retención de datos en el parlamento Europeo. Con 378 votos a favor y 197 en contra. ¿En qué nos afecta esta ley? Que las comunicaciones telefónicas y por Internet de 450 millones de europeos serán almacenadas por un plazo entre 6 meses y 4 años. Se registrará a quien has estado llamando, que páginas has visitado, qué contenidos descargas, con quién te comunicas y en qué lugar te encuentras en el mismo instante de hacer una llamada por móvil».” y además ” «Las operadoras telefónicas están obligadas a almacenar todos los datos de tráfico de sus clientes. Los gobiernos, las agencias de policia e inteligencia podrán intervernir todas tus comunicaciones, seas o no sospechoso de algún crimen. Ahora que estamos más controlados y espiados que nunca, todos quieren sacar tajada de tan valiosa información. Las primeras, las discográficas, que ya han pedido poder acceder a esos datos. ¿Por cuanto dinero venderá el parlamento Europeo la privacidad de 450 millones de personas? Un mal día para los derechos humanos, la privacidad y la libertad».”.

No he visto mucha repercusión de la noticia en los medios de comunicación (también es cierto que no veo mucho la Tv.), pero a mi me parece preocupante. Hace un tiempo nos llevábamos las manos a la cabeza con el tema de la “Pratiot act” Norteamericana, pero aquí parece que nuestros representantes tampoco se quedan mancos.

Es un agrio debate el de encontrar el equilibrio entre el aumento de la seguridad que los estados tratan de proporcionar a sus ciudadanos, y el recorte de las libertades civiles.

Personalmente creo que las libertades civiles, y el derecho a la intimidad de las personas deben estar por encima de las cuestiones de seguridad (al nivel del control que proponen), y que últimamente se está dando un uso “fraudulento” de esa seguridad para acabar con la mayor parte de los logros sociales de la última mitad del siglo XX, en aras de un “beneficio común” que a veces me resulta demasiado elevado.

Esta situación está agravada por el desarrollo de la tecnología. La misma herrramienta que, por ejemplo, me permite expresarme aquí líbremente, es a la vez la peor censora de todas. Si hace unos años te grababan los cajeros, o en los centros comerciales, o en una manifestación, la incapacidad técnica para analizar todo ese volumen de datos hacía que de por sí fuesen casi inservibles, salvo que ocurriese algún hecho concreto en esas situaciones y alguien los analizase a conciencia, pero hoy en día, con el desarrollo de la computación, son capaces de cruzar todos esos datos, y francamente, aunque sean capaces de detener a algun terrorista, no me agrada la idea de que alguien tenga un registro de mi persona, con lo que pienso, hago ,con quién me relaciono, o lo que compro.

No se si acabaremos viviendo un “gran hermano”, o si estamos ya metidos en él sin que lo sepamos, y desde luego que para gustos hay colores, pero esta situación me intranquiliza. Tengo la sensación cada vez mayor de que estamos encerrados en jaulas de cristal. Luego viene la “cortina de humo” de los “patriotas de hojalata” o de los “bobos de solemnidad”, pero a mi este tema me parece más serio. ¿Hasta donde el estado tiene el derecho de “espiar” a sus ciudadanos? ¿Es ético?

Si alguien puede darme una respuesta estaría agradecido.