En los comentarios de una anotación de Al abordaje escribe la esposa de uno de los candidatos al premio planeta de este año. Transcribo su mensaje, y con esto creo que cierro el capítulo que hemos dedicado al asunto Marsé-Planeta.

Soy esposa del autor de uno de los 417 manuscritos “subterráneos” que Joan Marsé dice haberse leído y todavía sigo preguntándome si eso es físicamente posible. Este “atleta” de la lectura tiene que haberse “tragado” unas 150.000 páginas en dos o tres meses, o lo que es lo mismo, unas mil páginas diarias (417 manuscritos multiplicados por una media de 350 páginas cada uno, aproximadamente).

Y si eso no es físicamente posible, también me pregunto cómo puede llegar a emitirse un juicio tan temerario, aparentemente extempóreo, y posiblemente injusto, acerca de la calidad literaria de las obras de tantos colegas del señor Marsé en el duro oficio de escribir, manuscritos que seguramente ni siquiera han sido leídos personalmente por tan osado miembro del jurado del Premio Planeta de Novela felizmente dimitido.

Como lectora, siempre he pensado que el auténtico veredicto sobre una obra literaria no depende de un concurso, sino que debe ser emitido por la comunidad de lectores a quienes el libro en cuestión pueda ir dirigido. Pero, la historia de la literatura demuestra tozudamente que las obras de calidad son aquellas que logran superar el test supremo del tiempo. Y, por suerte, esto último no está en manos de traficantes del ingenio ajeno, de concursos literarios más o menos amañados ni del señor Joan Marsé.

Por Minerva

¿417 manuscritos en dos o tres meses? Los miembros de ese jurado son superdotados. Marsé el que más.

[ Vía Al abordaje ]