Para mi el nano es Serrat, el gran cantante catalán. Para Steve Jobs, el amo de Apple, tenía que ser el nombre de su nuevo iPod. El cacharro es una monada, tiene el grosor de un lapicero (unos 7 milímetros), y 9 por 4 centímetros, con apenas 42 gramos de peso. Batería para 14 horas, una memoria flash (menos delicada que el disco duro) de 2 o de 4 GB, y pantalla a color, como sus últimos hermanos mayores.

Bueno, todo lo anterior ya lo sabe casi todo el mundo. También han criticado muchos la campaña super mosqueante de Apple, anunciando un acontecimiento para lo que solo iba a ser un nuevo hermanito iPod, porque del Motorola ni hablamos, que parece una chapuza memorable. Lo que no veo criticar apenas es la elección de nombre para el cacharro. Vamos a ver, que Creative, competidores en la fabricación de reproductores de audio, ya llamaron así hace tiempo a uno de su colección Zen.

No sé, debe ser que nunca he simpatizado mucho con Jobs ni con su empresa, pero todo esto me parece un poco repelente. Aunque van a vender iPods Nano como churros. Se los van a quitar de las manos, oiga.

iPod nano