Se vende la vida eterna, por internet y con garantía absoluta. Así de fácil, con un par. El genio responsable de esto se llama Alex Chiu, es chino y dice sentirse orgulloso de serlo. La web la abrió como un negocio (”In business since 1996″), el de la vida eterna a través de unos anillos maravillosos, pero aparte expone sus teorías, como lo que el denomina ‘nuevo Darwinismo’ (”Alex Chiu’s New Darwinism”), que así dicho queda super chulo, o teorías sobre la gravedad, apoyadas en sólidos argumentos como el hecho de que un peine atraiga a sus púas pedacitos de papel (juro que me ha hecho reír mucho este tío).

El chino es multidisciplinar y debe ser hiperactivo. Igual te habla del Ginseng, que de la resurrección o de la cura del herpes. A mi me ha estremecido del todo cuando he visto que empezaba a hablar de Dios, y en medio de todo había una foto de Hitler. Es que no he querido seguir leyendo y he vuelto a esa página principal, donde su nombre y foto aparece junto a la de esos ‘colegas’ suyos, Edison, Einstein o Tesla. Además también practica la precognición, y en otra web llamada Superiching (que guay), se dedica a adivinar el futuro y teorizar sobre ello. Es un crack, un auténtico figura, el chino este.

Su web principal, la que le convierte en un nuevo ’señor de los anillos’, tiene versión en castellano, y se pueden leer interesantes reclamos, como este:

“NUEVO INVENTO PERMITE A LOS HUMANOS VIVIR PARA SIEMPRE. Por favor créame. Todo lo que lea es verdad y es importante. Ahora la gente puede no envejecer más”.

Anillos y brazaletes de la Vida Eterna. Eso es todo lo que necesitamos. Y Chiu tiene la solución. Es tan cachondo el tío, que pone una frase, con un enlace, que dice “Qué garantiza el inventor?”, a lo que contesta, en la página enlazada:

- Alterar el proceso de envejecer (Poner a la persona fisicamente joven)
- Permitir a los humanos estar jovenes fisicamente para siempre.
- Cura varios tipos de enfermedades
- Mejorar la salud.

Y debajo hay otra frase, que dice “Qué no garantiza?”, que no está enlazada, no lleva a ningún lado. Podría creerse que realmente lo garantiza todo, absolutamente t-o-d-o.

Los anillos valen tan solo $29, los de plástico malillo ($45 unos más pesados, los “Immortality Neodymium Rings”), y $110 los brazaletes para los pies, de los que dejo imagen ($145 los de neodymium esos). Dice que lo inventó por casualidad (”No es porque soy un super genio. Solo tuve suerte”), y anima a reclamar el testimonio de gente que ha probado los anillos, y se sienten inmortales de la ostia (con perdón).

Es todo tan fuerte de por si, que no hacen falta ni comentarios.

Alex Chiu