Me perdía yo hace unos artículos en si el plural correcto sería uno u otro. Al final una buena amiga me lograba sacar del jardín donde me había metido: si el singular utilizado es emoticón, el plural ha de ser emoticones; si hablamos de emoticono, entonces deberíamos decir emoticonos. O sea, que valen ambas formas, solo que es deseable aplicar la coherencia entre el singular y el plural utilizado.
Pero no quería yo quedarme en una cuestión semántica, tan importante por otra parte. Quería realmente hablar de lo que representa para mi ese nuevo (relativamente) elemento de comunicación. Según la wikipedia la definición de emoticono es esta:
Un emoticono (a veces conocido en inglés como smiley, si bien no significan exactamente lo mismo) es una secuencia de caracteres ASCII que representa una cara humana y expresa una emoción. Los emoticonos que expresan alegría u otras emociones positivas se clasifican normalmente como smileys (del verbo to smile, «sonreir»). Los emoticonos se emplean frecuentemente en mensajes de correo electrónico, en foros y en los chats.
Emoticono es un neologismo que proviene de emoción e icono. [...]
Los emoticonos se han ido desarrollando a lo largo de los años para imitar las expresiones faciales y las emociones, y así vencer las limitaciones de tener que comunicarse sólo en forma de texto, sin errores de interpretación debidos a la falta de información. Se han escrito libros sobre este tema, con listas interminables de emoticonos.
En los foros de Internet, los emoticonos se suelen reemplazar automáticamente por las imágenes correspondientes. En algunos editores de texto (como por ejemplo Microsoft Word), la opción de «corrección automática» reconoce emoticonos básicos como : ) y : (, cambiándolos por el carácter correspondiente.
La definición es bastante satisfactoria, bastante más que la del DRAE, donde nos podemos encontrar con esto:
emoticono.
(Del ingl. emotion, emoción, e icon, icono, infl. por el esp. icono).
1. m. Inform. Símbolo gráfico que se utiliza en las comunicaciones a través del correo electrónico y sirve para expresar el estado de ánimo del remitente.
Aún así, es de agradecer que los señores de la Real Academia se ocupen del término.
La clave está en que es “una secuencia de caractéres”. Y a eso voy. Para mi los emoticones son nuevos signos de puntuación (según la Wikipedia, herramientas de la escritura occidental surgidas con el objeto de hacer más entendible un texto). Si para dejar claro que estamos formulando una pregunta ponemos un signo de interrogación (¿ y ?), los sajones o en catal (por ejemplo) solo cerrando la frase, en castellano también al comenzarla, si bien es una costumbre en desuso en comunicaciones informales; y para dar a la frase tono de sorpresa utilizamos signos de admiración (¡ y !), para transmitir la emoción de una sonrisa ponemos un emoticón, es decir una sucesión de caractéres que vienen a constituír, a mi juicio, un signo de puntuación de nueva era, un nuevo recurso ortográfico.
El empleo de signos de puntuación se justifica, entre otros, con estos argumentos (las negritas son añadidura propia):
El uso de los signos de puntuación proporciona al texto una estructura que facilita la lectura y comprensión del mismo; así éstos se utilizan para:
Estructurar un texto
Delimitar las frases y los párrafos
Hacer énfasis en las ideas principales
Ordenar las ideas secundarias
Eliminar ambigüedades
Por lo cual a mi no me cabe duda que cumplen una función equiparable a la de los emoticones. En la comunicación hablada (sea presencial o no) tenemos el recurso de nuestra propia voz para dar la entonación adecuada a las frases. En orden a esto se notará si una sentencia es inquisitiva o producto de una sorpresa, porque la entonación lo delatará. Si pasamos eso mismo a una comunicación escrita, estamos obligados a dar más información, para sustituir la entonación que le damos a cada frase con nuestra voz. De igual manera, nuestra voz delatará si nos encontramos tristes, alegres, exultantes, deprimidos, enfadados, o si incluso no podemos reprimir nuestras lágrimas en medio de la conversación. Estos estados de ánimo los apreciará con facilidad nuestro comunicante si está delante de nosotros, podrá observar nuestro rostro y reacciones, así como cuenta con la posibilidad de escuchar el registro de nuestra voz. Si la comunicación se establece por teléfono es fácil que nuestro comunicante aprecie, con poco margen de error, ese estado de ánimo del que hablo. Pero cuando solo tenemos unas palabras escritas en la pantalla de un ordenador, se hace vital poder expresar eso mismo matizando gracias a la incorporación de un nuevo recurso: los emoticones.
Todo lo que digo tiene mucho de obviedad, pero lo cierto es que me motiva a explicarlo el hecho de que el Midas Google se niegue a incorporar la actualización gráfica de ese recurso del que hablo, y es tan sencillo como traducir una secuencia de caractéres por una imagen, es decir, la evolución del emoticón, que pasa así a justificar el propio término que lo define, ya que se convierte definitivamente en un icono, y no una sucesión de caractéres. Y, en definitiva, vuelvo a criticar a Google por esto, añadiendo la argumentación anterior.
Hacer negación de los emoticones, y especialmente de su manifestación corpórea (como los espíritus) en forma de icono es lo que califiqué, en otro artículo, como un auténtico anacronismo.



O el nuevo servicio de mensajería instantánea (IM) de Google. En primer lugar diré que me parece destacable que funcione sobre un protocolo abierto, como es 





















